Lectura La maravilla de los audiolibros



Siempre existieron de un modo u otro. En los ochenta y los noventa, antes de que el mundo cambiara, venían en casetes y unos estuches grandes para escucharlos en el coche. La ONCE los ha estado creando desde que el tiempo es tiempo y organizando escuchas colectivas para ciegos. Luego, con la llegada del mp3 en los dosmiles, empezaron a circular piratas por eMule y la gente los consumía con inusitado fervor. Poco a poco han ido apareciendo las plataformas comerciales y también otras opciones menos legales. Hasta hoy.


Yo siempre he sido muy consumidor de literatura y libros de todo tipo. Siempre quise este formato. Poder consumir literatura mientras hago otras cosas siempre fue algo que necesitaba: para salir a correr, para hacer las cosas de casa, mientras trabajo... A la mínima que la tecnología lo permitió, lo consumí a fuego. Los audios de la ONCE por eMule, iVoox, YouTube... Incluso me hice un experto en Loquendo a la mínima que existió esa opción. Era una voz terrible, pero que te otorgaba la libertad de generar lo que tú quisieras y no depender de nadie a la hora de decidir qué escuchar.


Hoy en día la cosa ya está desaforada. Las plataformas de streaming de audiolibros son grandes negocios, la piratería está absolutamente desatada, existen voces espectaculares y programas como el Balabolka que te genera un audiolibro neural espectacular de ocho horas sin despeinarse. Y en el idioma que quieras, que esa es otra. Audiolibros en mi idioma apenas los hay, y desde que las IA existen apenas consumo en castellano.


Por mi parte, he notado también que mediante audio consumo muchos géneros que de otro modo ni se me ocurriría. Novelas de zombis pochas, ensayos de todo tipo, historia, política, biografías (siempre odié leer biografías), divulgación científica... o simplemente novelas que no me arriesgaría a comenzar por su mala fama. En la vida compraría una novela de la que no supiera lo suficiente, mucho menos libros de turra ecológica, o tratados económicos magufos. Ahora consumo todas esas cosas mediante audio.


Yo paseo con el perro un total de tres horas al día. En dos días me zumbo una novela de 200 páginas. Salir a correr son cuatro horas a la semana. Mientras como y ceno también, es una hora buena al día. La verdad es que, si lo pienso, es muchísimo tiempo.


Pero sí, bla bla. ¿Vosotros usáis este formato? ¿Pagáis plataformas legales? ¿Pirateáis? ¿Generáis vuestros propios audios con voces muertas? Contadme vuestra relación con los audiolibros.

Alguno gratis he puesto y en unos minutos un dolor de cabeza que flipas.
 
Yo subí algunos relatos de terror en ivoox hace años. Supongo que ahora no tiene sentido con las IAs.
 
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