Películas La inmortalidad de 'Casablanca' cumple 80 años

Sir Connor

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Ingrid Bergman y Humphrey Bogart no tuvieron que aislarse, hacerse pruebas PCR o completar infinitos formularios cada vez que tenían que viajar. Al fin y al cabo, Casablanca está ambientada en mitad de una guerra, no de una pandemia. No obstante, una de las razones por las que esta clásica película en blanco y negro de Warner Bros ejerce la misma fascinación que en su estreno, hace ya 80 años, es que retrata un mundo como el nuestro. La burocracia domina sus vidas. «Quizás mañana estaremos en el avión», suspira una joven al principio de la película. «Nunca saldré de aquí. Moriré en Casablanca», dice con tristeza otra alma desplazada mientras toma un sorbo de una bebida que no puede permitirse en el bar de Rick.

Los críticos de cine y los historiadores culturales han pasado décadas tratando de averiguar por qué una película que iba a ser pura propaganda de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un icono del cine americano. ¿Fue la química en pantalla de Bergman y Bogart, el ingenioso y punzante diálogo o el romanticismo encapsulado en la interpretación de Dooley Wilson al piano con As time goes by?

«Como la mayoría de las películas hechas bajo el sistema de estudios, Casablanca fue una acumulación de accidentes», explica el periodista especializado Aljean Harmetz en su libro de 1992 sobre la película. Los protagonistas iban a ser en un primer momento Ronald Reagan, Ann Sheridan y Dennis Morgan. Warner Bros vio en ellos a los personajes para esa «historia romántica en un entorno exótico» que buscaban. La encontraron en la obra de teatro Everybody comes to Rick's, de Murray Burnett y Joan Alison, que escribieron tras un viaje del primero a Viena, donde presenció las detenciones de judíos a manos nazis y supo de una ruta de refugiados hacia América con escala en Marsella, Marruecos y Lisboa. En una parada de la Riviera Francesa conoció un bar donde un pianista negro entretenía a sus clientes, muchos refugiados en plena huida. Fue el germen del Rick's café.

LOS ACTORES HUMPREY BOGART E INGRID BERGMAN EN LA PELICULA ''CASABLANCA'' 1942

«Tócala otra vez, Sam» se ha convertido en una frase mítica del cineGTRES






La falta de interés de montar la obra en Broadway la llevó a Hollywood, donde hasta cuatro escritores adaptaron la historia para la gran pantalla. Mientras unos desarrollaban la trama de amor, otros firmaron gran parte de los diálogos ingeniosos de la película, así como la parte política del relato y el pasado antifascista del protagonista. Ingrid Bergman escribiría en su biografía muchos años después: «El guion se modificaba sin descanso y rodábamos a diario de cero: nos entregaban el diálogo y procurábamos encontrarle sentido. Nadie sabía cómo finalizaría la trama. Era grotesco. Y yo aspiraba a precisar de quién estaba enamorada: ¿de Henreid o de Borgart?».


Ni su director Michael Curtiz ni el productor Hal Wallis pensaban mucho en la posteridad cuando asumieron el proyecto. Consideraban Warner como una «línea de montaje en una planta de automóviles», una fábrica de películas que funcionaban por la suma de una serie de engranajes. Quizás debe su reputación duradera a esa línea argumental de amor y sacrificio disfrazada de cierto cinismo bogartiano. En definitiva, el amor en tiempos de guerra que sigue dominando taquillas. Ahora bien, si el Rick Blaine de Humphrey hubiese sido un tipo sentimental, la película no hubiese envejecido igual. Rick deja claro que no le interesan las historias tristes de aquellos que se cruzan en su camino en busca de ayuda o limosna. No se «juega el cuello por nadie» y se jacta de no tener convicciones, salvo la de reconocer ser un «borracho» sardónico. En la obra original, Rick era una figura más gentil y autocompasiva, pero una vez que supieron que Bogart iba a interpretar el papel lo hicieron lo más cínico posible, explicó uno de los guionistas.

LOS ACTORES HUMPREY BOGART E INGRID BERGMAN EN LA PELICULA ''CASABLANCA'' 1942

Rick Blaine e Ilsa UndGTRES



Malhumorado, sarcástico, bebedor y mujeriego, está muy lejos de la pulcritud que representaba Ilsa Und, de la que se enamoró en París dos años antes –hasta que se confirmó que Ingrid Bergman iba a interpretarla, la nórdica en realidad se llamaba Lois Meredith y era una ambiciosa norteamericana cosmopolita con muchos amantes–.

Su idílica y eterna historia de amor sobre la pantalla fue bastante distinta sobre la vida real. Quizás el hecho de que él tuviese que ponerse alzas en sus escenas juntos para contrarrestar los cinco centímetros que le sacaba la actriz sueca vaticinaba su tensa relación. En el momento de la grabación, él vivía una racha mala: su mujer, Mayo Methot, alcohólica y esquizofrénica, se presentaba en el plató, convencida de que su marido tenía un lío con la actriz. Nada más lejos de la realidad. «Lo besé pero no lo conocí nunca», diría Bergman. Él, en cambio, dejó otra frase para la posteridad: «Cuando la cámara enfoca el rostro de Ingrid Bergman diciendo que te quiere, cualquiera puede parecer romántico».

The feet of Humphrey Bogart - A view behind the scene unveils the truth: Humphrey Bogart needed extra high soles under his shoes to dive into the eyes of Ingrid Bergman in the famous Casablanca movie. The picture made Thursday, Dezember 06, 1990, is a reproduction of a Warner Brother photo on display in the Frankfurt Film Museum that opened the exhibition Dream Factory Hollywood. (AP-Photo/Kurt Strumpf)

Humphrey Bogart debía llevar alzas para contrarrestar la diferencia de altura con Ingrid BergmanGTRES



Después de 59 días, el rodaje terminó un 1 de agosto de 1942. Curtiz y Walllis concluyeron que faltaba una frase final de Bogart que cerrara el film más allá de esos «10.000 francos que deberán pagar nuestros gastos». Esa mítica «Louis, presiento que es comienzo de una hermosa amistad» salió de la mente del productor, se grabó y se añadió a la banda sonora mientras Bogart y Rains caminaban de espaldas.

FOTOGRAMA PELICULA CASABLANCAEN LA FOTO INGRID BERGMAN Y HUMPREY BOGART
 
Esta película se estrenó en 1942:

1942 + 80 = 2022...
 
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Ingrid Bergman y Humphrey Bogart no tuvieron que aislarse, hacerse pruebas PCR o completar infinitos formularios cada vez que tenían que viajar. Al fin y al cabo, Casablanca está ambientada en mitad de una guerra, no de una pandemia. No obstante, una de las razones por las que esta clásica película en blanco y negro de Warner Bros ejerce la misma fascinación que en su estreno, hace ya 80 años, es que retrata un mundo como el nuestro. La burocracia domina sus vidas. «Quizás mañana estaremos en el avión», suspira una joven al principio de la película. «Nunca saldré de aquí. Moriré en Casablanca», dice con tristeza otra alma desplazada mientras toma un sorbo de una bebida que no puede permitirse en el bar de Rick.

Los críticos de cine y los historiadores culturales han pasado décadas tratando de averiguar por qué una película que iba a ser pura propaganda de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un icono del cine americano. ¿Fue la química en pantalla de Bergman y Bogart, el ingenioso y punzante diálogo o el romanticismo encapsulado en la interpretación de Dooley Wilson al piano con As time goes by?

«Como la mayoría de las películas hechas bajo el sistema de estudios, Casablanca fue una acumulación de accidentes», explica el periodista especializado Aljean Harmetz en su libro de 1992 sobre la película. Los protagonistas iban a ser en un primer momento Ronald Reagan, Ann Sheridan y Dennis Morgan. Warner Bros vio en ellos a los personajes para esa «historia romántica en un entorno exótico» que buscaban. La encontraron en la obra de teatro Everybody comes to Rick's, de Murray Burnett y Joan Alison, que escribieron tras un viaje del primero a Viena, donde presenció las detenciones de judíos a manos nazis y supo de una ruta de refugiados hacia América con escala en Marsella, Marruecos y Lisboa. En una parada de la Riviera Francesa conoció un bar donde un pianista negro entretenía a sus clientes, muchos refugiados en plena huida. Fue el germen del Rick's café.

LOS ACTORES HUMPREY BOGART E INGRID BERGMAN EN LA PELICULA ''CASABLANCA'' 1942''CASABLANCA'' 1942

«Tócala otra vez, Sam» se ha convertido en una frase mítica del cineGTRES






La falta de interés de montar la obra en Broadway la llevó a Hollywood, donde hasta cuatro escritores adaptaron la historia para la gran pantalla. Mientras unos desarrollaban la trama de amor, otros firmaron gran parte de los diálogos ingeniosos de la película, así como la parte política del relato y el pasado antifascista del protagonista. Ingrid Bergman escribiría en su biografía muchos años después: «El guion se modificaba sin descanso y rodábamos a diario de cero: nos entregaban el diálogo y procurábamos encontrarle sentido. Nadie sabía cómo finalizaría la trama. Era grotesco. Y yo aspiraba a precisar de quién estaba enamorada: ¿de Henreid o de Borgart?».


Ni su director Michael Curtiz ni el productor Hal Wallis pensaban mucho en la posteridad cuando asumieron el proyecto. Consideraban Warner como una «línea de montaje en una planta de automóviles», una fábrica de películas que funcionaban por la suma de una serie de engranajes. Quizás debe su reputación duradera a esa línea argumental de amor y sacrificio disfrazada de cierto cinismo bogartiano. En definitiva, el amor en tiempos de guerra que sigue dominando taquillas. Ahora bien, si el Rick Blaine de Humphrey hubiese sido un tipo sentimental, la película no hubiese envejecido igual. Rick deja claro que no le interesan las historias tristes de aquellos que se cruzan en su camino en busca de ayuda o limosna. No se «juega el cuello por nadie» y se jacta de no tener convicciones, salvo la de reconocer ser un «borracho» sardónico. En la obra original, Rick era una figura más gentil y autocompasiva, pero una vez que supieron que Bogart iba a interpretar el papel lo hicieron lo más cínico posible, explicó uno de los guionistas.

LOS ACTORES HUMPREY BOGART E INGRID BERGMAN EN LA PELICULA ''CASABLANCA'' 1942''CASABLANCA'' 1942

Rick Blaine e Ilsa UndGTRES



Malhumorado, sarcástico, bebedor y mujeriego, está muy lejos de la pulcritud que representaba Ilsa Und, de la que se enamoró en París dos años antes –hasta que se confirmó que Ingrid Bergman iba a interpretarla, la nórdica en realidad se llamaba Lois Meredith y era una ambiciosa norteamericana cosmopolita con muchos amantes–.

Su idílica y eterna historia de amor sobre la pantalla fue bastante distinta sobre la vida real. Quizás el hecho de que él tuviese que ponerse alzas en sus escenas juntos para contrarrestar los cinco centímetros que le sacaba la actriz sueca vaticinaba su tensa relación. En el momento de la grabación, él vivía una racha mala: su mujer, Mayo Methot, alcohólica y esquizofrénica, se presentaba en el plató, convencida de que su marido tenía un lío con la actriz. Nada más lejos de la realidad. «Lo besé pero no lo conocí nunca», diría Bergman. Él, en cambio, dejó otra frase para la posteridad: «Cuando la cámara enfoca el rostro de Ingrid Bergman diciendo que te quiere, cualquiera puede parecer romántico».

The feet of Humphrey Bogart - A view behind the scene unveils the truth: Humphrey Bogart needed extra high soles under his shoes to dive into the eyes of Ingrid Bergman in the famous Casablanca movie. The picture made Thursday, Dezember 06, 1990, is a reproduction of a Warner Brother photo on display in the Frankfurt Film Museum that opened the exhibition Dream Factory Hollywood. (AP-Photo/Kurt Strumpf)

Humphrey Bogart debía llevar alzas para contrarrestar la diferencia de altura con Ingrid BergmanGTRES



Después de 59 días, el rodaje terminó un 1 de agosto de 1942. Curtiz y Walllis concluyeron que faltaba una frase final de Bogart que cerrara el film más allá de esos «10.000 francos que deberán pagar nuestros gastos». Esa mítica «Louis, presiento que es comienzo de una hermosa amistad» salió de la mente del productor, se grabó y se añadió a la banda sonora mientras Bogart y Rains caminaban de espaldas.

FOTOGRAMA PELICULA CASABLANCAEN LA FOTO INGRID BERGMAN Y HUMPREY BOGART
De ahí tú nuevo avatar.
Se ve que te gusta.
No la he visto y parece un buen clásico en blanco y negro.
 
'Casablanca' siempre ha sido una de mis películas favoritas. Creo que muy pocas tienen tantas frases memorables, y eso que el guión se iba modificando durante el rodaje (o eso dicen). Os dejo con un momentazo.

 
Curiosamente, nunca la he visto. Pero yo sí pienso hacerlo.
 
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