Fenix_ardiente
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En la árida Sierra de Alcubierre, entre barrancos, cuevas y caminos polvorientos de Los Monegros, nació una de las figuras más legendarias del bandolerismo aragonés: Mariano Gavín Suñén, conocido por todos como El Cucaracha. Nació en 1838 en el pueblo de Alcubierre, una tierra castigada por la pobreza y el aislamiento.
Desde joven trabajó como pastor y cazador furtivo. La miseria de la comarca y los conflictos sociales del siglo XIX empujaron a muchos hombres al bandolerismo, y Mariano terminó formando una cuadrilla armada que operó durante años por la Sierra de Alcubierre y Los Monegros. Sus hombres se escondían en cuevas y refugios naturales de la sierra, lugares que todavía hoy forman parte de la memoria popular de la comarca.
El apodo de “Cucaracha” tiene varias versiones. Una de las más repetidas dice que de joven cantaba muy bien la canción popular La Cucaracha, y el mote terminó acompañándolo toda la vida.
La leyenda convirtió al Cucaracha en una especie de “Robin Hood aragonés”, alguien que robaba a los ricos para ayudar a los pobres. Sin embargo, los historiadores actuales matizan mucho esa imagen romántica. Su banda cometió robos, secuestros, extorsiones y asaltos violentos en numerosos pueblos de la zona. Durante años mantuvieron aterrorizados a propietarios, comerciantes y terratenientes, aunque también es cierto que entre la gente humilde despertaban cierta admiración porque desafiaban a las autoridades y a los caciques locales.
Uno de los episodios más famosos fue el secuestro de un rico terrateniente llamado Juan Ruata, por el que la banda consiguió un rescate enorme para la época: 7.000 duros de plata. Aquella acción convirtió definitivamente al Cucaracha en el bandido más buscado de Aragón.
La Guardia Civil organizó numerosas batidas para capturarlo, pero Mariano Gavín conocía la sierra mejor que nadie. Sus huidas dieron origen a una expresión popular en Aragón: “ser más vivo que el Cucaracha”.
Su final llegó en 1875. Tras años escapando, la Guardia Civil logró tenderle una emboscada cerca de Lanaja. Hay distintas versiones sobre su muerte: algunas hablan de una traición; otras, de que alguien envenenó el vino de la banda antes del enfrentamiento. Lo cierto es que Mariano Gavín murió abatido a los 37 años, poniendo fin a la historia del bandolero más famoso de Los Monegros.
Hoy, más de siglo y medio después, la figura del Bandido Cucaracha sigue viva en Aragón. Su historia ha inspirado libros, obras de teatro, rutas turísticas y películas, y todavía hay quien asegura que algunas cuevas de la Sierra de Alcubierre conservan el eco de aquellas partidas de bandoleros que dominaron los caminos monegrinos en el siglo XIX.