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Shurmano Platino
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La peor crisis de los 40 de la historia
Es un topicazo, mil veces debatido, pero no por ello quiero dejar de darle un enfoque actual. Profundizar. Porque me parece importante, añadir el concepto de,-además de la ya clásica crisis de edad-, se une el hecho de haber realizado poco sexo con mujeres. De no tener pareja, de no tener una relación estable, algo. De no haber tenido una bonita y larga relación. Una felicidad duradera. Echas la vista atrás y es la verdadera edad en la que te das cuenta de que ya jamás podrás penetrar vaginalmente a una mujer joven. Y hablo de hacerlo con “amor”, sin preservativo, en “romance”, ese romance joven. Ese romance y amorosidad compartida, donde ella te quiere por como eres y no por ser un sugar. Ser un sugar es algo inalcanzable para la mayoría de nosotros, pero incluso alcanzándolo, no es lo mismo. No tiene esa magia de 20añeros haciéndolo y experimentando. No tiene esa magia de sentirse deseado, de sentir que la otra persona se ha enamorado de ti. Y cómo se va a enamorar de ti si ya ha experimentado numerosas rupturas y venenos.
Cuando tienes sobre 25 años ya te resignas a desvirgar, pero es que cuando tienes 35 años tienes que conformarte con las sobras. A la que pilles le habrán grumeado. Y más de un hombre. Imagínatela. Años y años, mientras tú te masturbabas en soledad. Cada sábado caía una losa en tu alma, en tu honor, en tu orgullo. Tú te masturbas, pero alguien anda suelto grumeando a la que en el futuro será tu “novia”. Sé y soy consciente de que muchas veces creemos que follan más de lo que imaginamos, que en muchas relaciones se folla más bien poco u ocasionalmente. Pero, ¿acaso no es mejor un polvo bestial semanal que ningún polvo anual? ¿acaso no es mejor un polvo mensual con amor que ninguno anual? ¿acaso no es mejor un sexo diario durante unos pocos meses que no tener nada? Y a eso nos acojemos muchos. A esa etapa, ese año en nuestra vida, esa ex que nos proporcionó sexo frecuente durante meses. De esos recuerdos y ensoñaciones vivimos el resto de nuestra vida. Los hay más afortunados, claro, pero también los hay que ni eso han catado. Y todos compartimos no tener taras físicas ni mentales relevantes.
Es curiosa la naturaleza. Cuando tienes 30 te torturas pensando que ya no podrás estar con una 20añera. Tienes que resignarte y asumir ver piel de naranja, arrugas… pero incluso con eso, puedes hallar cierta felicidad. Cierto placer. Es curioso como en cambio a partir de los 40, (cuando ya tienen la menopausia), la atracción hacia ellas ha caído tanto que ya únicamente hallamos atracción en el morbo, en el desahogo. Aun a los 30 podías hacer la vista gorda y pensar que “has tenido mala suerte unos años”, y que tu mujer aun puede llegar, aunque tarde. A los 40 ya no hay tarde que valga. Ni hijos, nada. Pudrirte en una residencia a los 75 años mientras nadie viene a verte ni en Navidad porque no pudiste ni tener hijos. Encima seguirán torturándote las enfermeras latinas, cuyo único aproximamiento será para limpiarte las babas puede que con una inevitable mueca de asco.
Este mensaje va dirigido a todos aquellos, a todos los que, a los 30 y tras escasez sexual y celibato involuntario, piensan en el suicidio como única herramienta para calmar ese dolor. Ese terrible dolor. Porque no te sirve ya follar con una 40ona cuando tengas tú 40. No es joven. No es lo que querías. Pero es que además, ella tampoco te va a querer a ti. Va estar señalada por el bagaje que dejaron en ella los sementales pasados. Cuckold inverso; en eso te has convertido. A fantasear en como dejaban el culo a tu novia sus exs. Y lo vas a ver. Porque las vaginas permanecen más o menos iguales, pero el agujero del ano se dilata con el uso, no está preparado para que entren penes. Y lo ves. Ves ese agujero que se abre con suma facilidad, no funcionando la válvula de cierre perfecta que todos tenemos en el ano. Lo ves y lo hueles. Y encima te dirá que no le gusta, pero alguien ha taladrado su ano y tú la ves, a cuatro patas. Siempre la ves. Te recuerda cada vez que se pone a cuatro patas, con esa apertura anal, que alguien antes estuvo gozando de ese cuerpo por un lugar por el que además no está el cuerpo humano diseñado para ello. Y pensarás; qué más. Qué más. Qué más habrá hecho. Por la boca, por la vagina… cuánto habrán practicado para llegar a probar el anal hasta, meses después, seguir el ano sin haber recuperado su estructura inicial. Te duele pero no le das importancia. Puede que ni te fijes. Pero un día ves por internet fotos de una chica de unos 20 años y compruebas que tiene el ano correctamente cerrado. Un asterisco, no una apertura del tamaño de una moneda de 1 céntimo. Y ves fotos, esas fotos que alimentan tu celibato involuntario durante décadas. Comparas. No has podido tener eso, no importa lo que venga ahora. Y tienes 40 tacos. ¿Ahora qué? Ni siquiera vas a poder tener hijos con mujeres de tu edad, si es que eres tan ignorante para creer que alguna a esa edad te va a querer. Tener hijos con una mujer que ni te quiere; en eso te has convertido en el mejor de los casos.
Y ellas se ríen. Si fueras un ser odioso, (e incluso sin serlo), te daría rabia. No comprenderías como alguien puede burlarse de que un hombre siga vírgen a los 40 cuando es una gran tragedia emocional. No es solo ser vírgen, es que no te quieran, que no te besen, que no salgan contigo. No ir al cine, no ir a cenar, no ir de viaje, no hacer cosas de pareja. Genera todo ello una inseguridad, una ansia, una desesperación ya palpable a los 25-30 años, que ese tremendo dolor hace que te relaciones con inseguridad o con una falsa seguridad tratando de conseguir a toda costa esa vagina que te han arrebatado. Contrasta la cantidad de hombres encerrados en casa los fines de semana, y ellas con sus viajes engañadas creyendo que a su novio le gusta viajar pero lo único que le gusta es taladrarla durante los viajes. Los viajes son una excusa para ellos para poder follar cuando la relación ya decae. Y ellas ni se enteran.
Tu sigues jodido. Años de carencia de relaciones afectivas, (no solo sexuales), hacen mella. Esa inseguridad, esas rarezas, ellas las perciben al milisegundo como expertas que son en el arte de la seducción. Son lo contrario a ti: máquinas de recibir semen y de seducción perfectamente engranadas, no conocerán ni tendrán puñetera idea de matemáticas, arte y qué coño, ni de su profesión, pero estas mierdas las dominan mejor que nadie porque las han mamado desde que eran menores. Perciben esos “ticks” de perdedor, haciendo que te descarten, retroalimentando el pez que se muerde la cola: Otro año sin sexo, el siguiente más desesperación. Pero ninguna hembra quiere emparejarse con un perdedor. Aun me pregunto si de verdad les da morbo que tu polla tenga crema recién untada del chocho de otra mujer, como un símbolo de alfismo. De ser un macho dominante, el líder de la manada. Me gustaría probarlo, conocer su reacción. Pero es que en realidad les da igual. A ellas el sexo les da igual porque no tienen líbido. Tienen la justa excitación para humedecer, poco más. Porque si les apeteciera igual, todos sabemos que en todas las relaciones el sexo no se terminaría casi nunca. Y ese es el consuelo que nos queda: se burlan de los hombres que no pueden tener sexo, no le dan importancia al mismo, pero es que para ellas el sexo es algo tan básico y usual como el placer que da cagar. Si a ti alguien te dijera que es un perdedor y que en su vida no puede cagar por ser antisocial; pues ok, no puede, te ríes por perdedor pero en principio no es una tragedia. Por ello la poca importancia que le dan al sexo es su perdición: no les excita porque no lo ven excitante, pero es que tampoco lo pueden disfrutar igual. No lo ven como nosotros que necesitamos echar el veneno urgentemente. Es más importante el hecho de que siempre tienen a un macho de referencia, jamás van a estar solas.
Pero seguimos teniendo 40 al fin y al cabo. O los tendremos. Echamos la vista atrás y ya no es que nos queden las sobras sino que ahora el listón se basa en buscar a una que todavía pueda tener hijos para tener descendencia o que no tenga hijos de otro. Y cada vez hay menos. Y llegarán los 50 y seguiremos igual. No hemos podido tener esos meses de desenfreno sexual en la veintena, y si los hemos tenido en la veintena no los hemos tenido en la treintena, y si han sido meses no han sido años.
Ya no hablo de la sociedad hipersexualizada donde constantemente nos bombardean con estímulos sexuales. Brecha demográfica inversa, con menos mujeres de 20 años que de 40 años. Es bastante deprimente. Por eso este artículo es una oda a todos los hombres fuertes que siendo condenados injustamente a no tener sexo durante años, (sea cual sea la franja de edad), aguantan sin desfallecer y sin suicidarse. Ellas no lo entenderán, pero yo sé que ellos sí.
Es un topicazo, mil veces debatido, pero no por ello quiero dejar de darle un enfoque actual. Profundizar. Porque me parece importante, añadir el concepto de,-además de la ya clásica crisis de edad-, se une el hecho de haber realizado poco sexo con mujeres. De no tener pareja, de no tener una relación estable, algo. De no haber tenido una bonita y larga relación. Una felicidad duradera. Echas la vista atrás y es la verdadera edad en la que te das cuenta de que ya jamás podrás penetrar vaginalmente a una mujer joven. Y hablo de hacerlo con “amor”, sin preservativo, en “romance”, ese romance joven. Ese romance y amorosidad compartida, donde ella te quiere por como eres y no por ser un sugar. Ser un sugar es algo inalcanzable para la mayoría de nosotros, pero incluso alcanzándolo, no es lo mismo. No tiene esa magia de 20añeros haciéndolo y experimentando. No tiene esa magia de sentirse deseado, de sentir que la otra persona se ha enamorado de ti. Y cómo se va a enamorar de ti si ya ha experimentado numerosas rupturas y venenos.
Cuando tienes sobre 25 años ya te resignas a desvirgar, pero es que cuando tienes 35 años tienes que conformarte con las sobras. A la que pilles le habrán grumeado. Y más de un hombre. Imagínatela. Años y años, mientras tú te masturbabas en soledad. Cada sábado caía una losa en tu alma, en tu honor, en tu orgullo. Tú te masturbas, pero alguien anda suelto grumeando a la que en el futuro será tu “novia”. Sé y soy consciente de que muchas veces creemos que follan más de lo que imaginamos, que en muchas relaciones se folla más bien poco u ocasionalmente. Pero, ¿acaso no es mejor un polvo bestial semanal que ningún polvo anual? ¿acaso no es mejor un polvo mensual con amor que ninguno anual? ¿acaso no es mejor un sexo diario durante unos pocos meses que no tener nada? Y a eso nos acojemos muchos. A esa etapa, ese año en nuestra vida, esa ex que nos proporcionó sexo frecuente durante meses. De esos recuerdos y ensoñaciones vivimos el resto de nuestra vida. Los hay más afortunados, claro, pero también los hay que ni eso han catado. Y todos compartimos no tener taras físicas ni mentales relevantes.
Es curiosa la naturaleza. Cuando tienes 30 te torturas pensando que ya no podrás estar con una 20añera. Tienes que resignarte y asumir ver piel de naranja, arrugas… pero incluso con eso, puedes hallar cierta felicidad. Cierto placer. Es curioso como en cambio a partir de los 40, (cuando ya tienen la menopausia), la atracción hacia ellas ha caído tanto que ya únicamente hallamos atracción en el morbo, en el desahogo. Aun a los 30 podías hacer la vista gorda y pensar que “has tenido mala suerte unos años”, y que tu mujer aun puede llegar, aunque tarde. A los 40 ya no hay tarde que valga. Ni hijos, nada. Pudrirte en una residencia a los 75 años mientras nadie viene a verte ni en Navidad porque no pudiste ni tener hijos. Encima seguirán torturándote las enfermeras latinas, cuyo único aproximamiento será para limpiarte las babas puede que con una inevitable mueca de asco.
Este mensaje va dirigido a todos aquellos, a todos los que, a los 30 y tras escasez sexual y celibato involuntario, piensan en el suicidio como única herramienta para calmar ese dolor. Ese terrible dolor. Porque no te sirve ya follar con una 40ona cuando tengas tú 40. No es joven. No es lo que querías. Pero es que además, ella tampoco te va a querer a ti. Va estar señalada por el bagaje que dejaron en ella los sementales pasados. Cuckold inverso; en eso te has convertido. A fantasear en como dejaban el culo a tu novia sus exs. Y lo vas a ver. Porque las vaginas permanecen más o menos iguales, pero el agujero del ano se dilata con el uso, no está preparado para que entren penes. Y lo ves. Ves ese agujero que se abre con suma facilidad, no funcionando la válvula de cierre perfecta que todos tenemos en el ano. Lo ves y lo hueles. Y encima te dirá que no le gusta, pero alguien ha taladrado su ano y tú la ves, a cuatro patas. Siempre la ves. Te recuerda cada vez que se pone a cuatro patas, con esa apertura anal, que alguien antes estuvo gozando de ese cuerpo por un lugar por el que además no está el cuerpo humano diseñado para ello. Y pensarás; qué más. Qué más. Qué más habrá hecho. Por la boca, por la vagina… cuánto habrán practicado para llegar a probar el anal hasta, meses después, seguir el ano sin haber recuperado su estructura inicial. Te duele pero no le das importancia. Puede que ni te fijes. Pero un día ves por internet fotos de una chica de unos 20 años y compruebas que tiene el ano correctamente cerrado. Un asterisco, no una apertura del tamaño de una moneda de 1 céntimo. Y ves fotos, esas fotos que alimentan tu celibato involuntario durante décadas. Comparas. No has podido tener eso, no importa lo que venga ahora. Y tienes 40 tacos. ¿Ahora qué? Ni siquiera vas a poder tener hijos con mujeres de tu edad, si es que eres tan ignorante para creer que alguna a esa edad te va a querer. Tener hijos con una mujer que ni te quiere; en eso te has convertido en el mejor de los casos.
Y ellas se ríen. Si fueras un ser odioso, (e incluso sin serlo), te daría rabia. No comprenderías como alguien puede burlarse de que un hombre siga vírgen a los 40 cuando es una gran tragedia emocional. No es solo ser vírgen, es que no te quieran, que no te besen, que no salgan contigo. No ir al cine, no ir a cenar, no ir de viaje, no hacer cosas de pareja. Genera todo ello una inseguridad, una ansia, una desesperación ya palpable a los 25-30 años, que ese tremendo dolor hace que te relaciones con inseguridad o con una falsa seguridad tratando de conseguir a toda costa esa vagina que te han arrebatado. Contrasta la cantidad de hombres encerrados en casa los fines de semana, y ellas con sus viajes engañadas creyendo que a su novio le gusta viajar pero lo único que le gusta es taladrarla durante los viajes. Los viajes son una excusa para ellos para poder follar cuando la relación ya decae. Y ellas ni se enteran.
Tu sigues jodido. Años de carencia de relaciones afectivas, (no solo sexuales), hacen mella. Esa inseguridad, esas rarezas, ellas las perciben al milisegundo como expertas que son en el arte de la seducción. Son lo contrario a ti: máquinas de recibir semen y de seducción perfectamente engranadas, no conocerán ni tendrán puñetera idea de matemáticas, arte y qué coño, ni de su profesión, pero estas mierdas las dominan mejor que nadie porque las han mamado desde que eran menores. Perciben esos “ticks” de perdedor, haciendo que te descarten, retroalimentando el pez que se muerde la cola: Otro año sin sexo, el siguiente más desesperación. Pero ninguna hembra quiere emparejarse con un perdedor. Aun me pregunto si de verdad les da morbo que tu polla tenga crema recién untada del chocho de otra mujer, como un símbolo de alfismo. De ser un macho dominante, el líder de la manada. Me gustaría probarlo, conocer su reacción. Pero es que en realidad les da igual. A ellas el sexo les da igual porque no tienen líbido. Tienen la justa excitación para humedecer, poco más. Porque si les apeteciera igual, todos sabemos que en todas las relaciones el sexo no se terminaría casi nunca. Y ese es el consuelo que nos queda: se burlan de los hombres que no pueden tener sexo, no le dan importancia al mismo, pero es que para ellas el sexo es algo tan básico y usual como el placer que da cagar. Si a ti alguien te dijera que es un perdedor y que en su vida no puede cagar por ser antisocial; pues ok, no puede, te ríes por perdedor pero en principio no es una tragedia. Por ello la poca importancia que le dan al sexo es su perdición: no les excita porque no lo ven excitante, pero es que tampoco lo pueden disfrutar igual. No lo ven como nosotros que necesitamos echar el veneno urgentemente. Es más importante el hecho de que siempre tienen a un macho de referencia, jamás van a estar solas.
Pero seguimos teniendo 40 al fin y al cabo. O los tendremos. Echamos la vista atrás y ya no es que nos queden las sobras sino que ahora el listón se basa en buscar a una que todavía pueda tener hijos para tener descendencia o que no tenga hijos de otro. Y cada vez hay menos. Y llegarán los 50 y seguiremos igual. No hemos podido tener esos meses de desenfreno sexual en la veintena, y si los hemos tenido en la veintena no los hemos tenido en la treintena, y si han sido meses no han sido años.
Ya no hablo de la sociedad hipersexualizada donde constantemente nos bombardean con estímulos sexuales. Brecha demográfica inversa, con menos mujeres de 20 años que de 40 años. Es bastante deprimente. Por eso este artículo es una oda a todos los hombres fuertes que siendo condenados injustamente a no tener sexo durante años, (sea cual sea la franja de edad), aguantan sin desfallecer y sin suicidarse. Ellas no lo entenderán, pero yo sé que ellos sí.

