Conan
Shurmano Leyenda
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Buenos días Shures.
Vuelvo a compartir con vosotros experiencias laborales, esperando a su vez recibir las vuestras.
Sobre todo para ver si lo que tuve que aguantar es el pan de cada día, o sencillamente tuve mala suerte. Vamos a ello:
SÍ, se avecina tocho del tamaño del Hindenburg:
Estuve trabajando cinco añazos en una consultoría "Paco".
Los primeros cuatro años, con sus más y sus menos, fueron excelentes: Los compañeros eran maravillosos, las instalaciones estupendas (hasta teníamos una máquina arcade) y el trabajo en sí era apasionante.
Llegó la pandemia, tocó trabajar desde casa, pero nos fue bien y seguimos aportando muy buenos resultados.
Fue entonces, al volver, al comenzar el quinto año, cuando la cosa empeoró hasta límites demenciales:
Nos mandaron a trabajar a las oficinas de un cliente; supongo que ya no había pasta para alquilar la nuestra, pero respecto al lugar:
- Se trataba de un cuartucho lleno de cajas, donde no tuvimos internet (imprescindible para el trabajo) hasta un mes de haber empezado.
- Empezamos siendo tres en ese zulo, pero al muy cretino no se le ocurrió otra cosa que meter a cinco ¡Y aún pretendía meter a más!
- No teníamos calefacción; disponíamos de calefactor pero el mando con el que se encendía estaba desaparecido. Era imposible encenderlo de forma manual. Menos mal que el conserje se apiadó y nos dio uno, estábamos a menos dos grados en la calle.
Ahora, vamos a lo que él hizo respecto a este curioso lugar:
- El tío apenas se pasaba por allí, pero cuando se pasaba ¡Era peor! En vez de ponerse a trabajar, nos ponía a mover muebles. Yo pensé que la primera vez, para adecentar el cuarto, tenía sentido; se podría entender que lo hiciera una vez, pero lo hizo ¡Cuatro! Ahí ya comencé a pensar "este tío no está bien de la cabeza".
Pero no se conformaba con moverlos él, nos exigía que dejáramos lo que estuviéramos haciendo para cambiar de sitio los armarios y estanterías que el muy flojo no podía desplazar. A la segunda vez pasé de su culo, que bastante trabajo teníamos ya.
Eso sí, las cajas de cartón ahí se quedaron; me ofrecí para tirarlas y el caballero me dijo que de eso nada, que "todavía no"; por si había que devolver los PCs (a los cinco meses aún estaban ahí las cajas...).
- No teníamos llave, ya que las oficinas no eran nuestras; teníamos que llamar al timbre. Un día, que llegué antes de mi hora, no me abrieron. Lo comuniqué por el wassup de la empresa y mi jefe ¡Intentó echarme la bronca! Argumentando la chorrada de que ya debíamos estar trabajando. Pensé "pero si he llegado antes ¡Tonto del culo! ¿Qué quieres? ¿Que me cuele por una ventana?". Ni mis compañeros ni yo se lo permitimos, no tenía sentido. No se disculpó, por cierto.
Y respecto al trabajo, su incompetencia se hizo aún más evidente:
- Te pedía un proyecto para un día, pero "se le olvidaba" continuamente. Un día random, mucho antes de la fecha, le daba un aire y te lo pedía inmediatamente. Tenía que enseñarle por escrito la fecha para convencerle. Aún así, supongo que herido en su orgullo, se enfadaba.
- Llevaba un mes con un proyecto y aún faltaba semana y media para poder concluirlo, pero me pide que lo tenga para el lunes más próximo pues un cliente importante quiere verlo. Me pongo a trabajar el finde y se lo entrego. Obviamente había riesgos. Pensando que me iba a besar los pies por las ganas que le puse, se enfada y me echa la bronca pues no ha funcionado bien; le pregunté por los fallos, para ponerse así debían ser terribles; pero resultó que eran minucias, pequeños detalles que se suelen solucionar con sucesivas actualizaciones. En medio del cabreo amenaza al grupo, diciendo que si vuelve a pasar "rodarán cabezas". Fue por wassup, escondidito como una cucaracha cuando encienden la luz. Si le llego a tener delante le doy una hostia...
Lo peor, que es cuando decidí irme, fue esta barbaridad:
Mi compañero llevaba seis meses con un proyecto, tuvo que cogerse la baja paternal y mi jefe me lo encargó a mí, pero me dijo que sólo disponía de dos semanas
.
Para colmo el proyecto no estaba apenas avanzado, digamos que solo había 1/3 del total.
Le digo que es imposible y me da un mes, tiempo también insuficiente, pero lo intento.
No contento con eso, en paralelo, me manda más cosas: proyectos que debía empezar y terminar el mismo día.
¿Resultado? El estrés me destroza y me quedo ciego de un ojo.
Mientras estoy de baja médica, el muy desgraciado me pide que intente seguir trabajando.
Cuando por fin me recupero (gracias a Dios) el tío me felicita por mi sacrificio, pero se larga de viaje al extranjero para lucir mi trabajo y llevarse los laureles... En vez de llevarme a mi, que conozco el proyecto, se lleva a la chica de marketing que no llevaba ni un mes con nosotros para intentar tirársela:
Según supimos, hizo un ridículo espantoso.
Obviamente no podía seguir perdiendo el tiempo con este desgraciado: Consigo otro trabajo (la única razón por la que no me iba, no lo encontraba) con muchas mejores condiciones y mucho más serio; le digo que me voy y tiene los huevos de sorprenderse por ello.
Se enfada pues mi partida les deja con el agua al cuello. Yo lo siento por mis compañeros, pero estábamos hablando de mi salud.
Intenta engañarme para que me quede pero no lo consigue: me suelta que por contrato tenía que avisar con dos meses de antelación
, le digo que de eso nada, que son dos semanas... Se hace el tonto y me da la razón, ya que ve que no ha colado. Intenta negociar pero cuando le dije lo que me pagan ahora se acojona (casi el doble); eso fue un gustazo.
La última semana me encarga tarea intensa; obviamente no le hago ni el más mínimo caso.
Dice que va a contratar a otro en mi lugar, me ofrezco a enseñarle un poco (de nada tenía la culpa el nuevo) pero el inútil me dice que solo le escriba un texto con algunas pautas.
A día de hoy sé que no han contratado a nadie ya que ofrecen un sueldo asqueroso, lo sé pues algún colega mío intentó conseguir el puesto. Obviamente le insistí en que huyera.
En resumen, un auténtico caradura, cínico, explotador y, encima, que ni se esforzaba en disimular. Yo apostaría incluso a que se le iba un poco la pinza. Le va a ir mal y se lo merece.
Edito: hace una semana me enteré de que el negocio se había venido abajo. Normal con semejantes decisiones y extraño proceder.
Desgraciadamente, aunque gané una buena pasta, no dure mucho en el siguiente empleo, hicieron un ere, me soltaron una excusa nada creíble y, la verdad, lo estoy pasando muy mal.
Gracias por aguantar el tocho shurmanos, el blu rai lo encontrareis en los mejores top manta.
¿Cuáles fueron vuestros peores jefes?
Vuelvo a compartir con vosotros experiencias laborales, esperando a su vez recibir las vuestras.
Sobre todo para ver si lo que tuve que aguantar es el pan de cada día, o sencillamente tuve mala suerte. Vamos a ello:
SÍ, se avecina tocho del tamaño del Hindenburg:
Estuve trabajando cinco añazos en una consultoría "Paco".
Los primeros cuatro años, con sus más y sus menos, fueron excelentes: Los compañeros eran maravillosos, las instalaciones estupendas (hasta teníamos una máquina arcade) y el trabajo en sí era apasionante.
Llegó la pandemia, tocó trabajar desde casa, pero nos fue bien y seguimos aportando muy buenos resultados.
Fue entonces, al volver, al comenzar el quinto año, cuando la cosa empeoró hasta límites demenciales:
Nos mandaron a trabajar a las oficinas de un cliente; supongo que ya no había pasta para alquilar la nuestra, pero respecto al lugar:
- Se trataba de un cuartucho lleno de cajas, donde no tuvimos internet (imprescindible para el trabajo) hasta un mes de haber empezado.
- Empezamos siendo tres en ese zulo, pero al muy cretino no se le ocurrió otra cosa que meter a cinco ¡Y aún pretendía meter a más!
- No teníamos calefacción; disponíamos de calefactor pero el mando con el que se encendía estaba desaparecido. Era imposible encenderlo de forma manual. Menos mal que el conserje se apiadó y nos dio uno, estábamos a menos dos grados en la calle.
Ahora, vamos a lo que él hizo respecto a este curioso lugar:
- El tío apenas se pasaba por allí, pero cuando se pasaba ¡Era peor! En vez de ponerse a trabajar, nos ponía a mover muebles. Yo pensé que la primera vez, para adecentar el cuarto, tenía sentido; se podría entender que lo hiciera una vez, pero lo hizo ¡Cuatro! Ahí ya comencé a pensar "este tío no está bien de la cabeza".
Pero no se conformaba con moverlos él, nos exigía que dejáramos lo que estuviéramos haciendo para cambiar de sitio los armarios y estanterías que el muy flojo no podía desplazar. A la segunda vez pasé de su culo, que bastante trabajo teníamos ya.
Eso sí, las cajas de cartón ahí se quedaron; me ofrecí para tirarlas y el caballero me dijo que de eso nada, que "todavía no"; por si había que devolver los PCs (a los cinco meses aún estaban ahí las cajas...).
- No teníamos llave, ya que las oficinas no eran nuestras; teníamos que llamar al timbre. Un día, que llegué antes de mi hora, no me abrieron. Lo comuniqué por el wassup de la empresa y mi jefe ¡Intentó echarme la bronca! Argumentando la chorrada de que ya debíamos estar trabajando. Pensé "pero si he llegado antes ¡Tonto del culo! ¿Qué quieres? ¿Que me cuele por una ventana?". Ni mis compañeros ni yo se lo permitimos, no tenía sentido. No se disculpó, por cierto.
Y respecto al trabajo, su incompetencia se hizo aún más evidente:
- Te pedía un proyecto para un día, pero "se le olvidaba" continuamente. Un día random, mucho antes de la fecha, le daba un aire y te lo pedía inmediatamente. Tenía que enseñarle por escrito la fecha para convencerle. Aún así, supongo que herido en su orgullo, se enfadaba.
- Llevaba un mes con un proyecto y aún faltaba semana y media para poder concluirlo, pero me pide que lo tenga para el lunes más próximo pues un cliente importante quiere verlo. Me pongo a trabajar el finde y se lo entrego. Obviamente había riesgos. Pensando que me iba a besar los pies por las ganas que le puse, se enfada y me echa la bronca pues no ha funcionado bien; le pregunté por los fallos, para ponerse así debían ser terribles; pero resultó que eran minucias, pequeños detalles que se suelen solucionar con sucesivas actualizaciones. En medio del cabreo amenaza al grupo, diciendo que si vuelve a pasar "rodarán cabezas". Fue por wassup, escondidito como una cucaracha cuando encienden la luz. Si le llego a tener delante le doy una hostia...
Lo peor, que es cuando decidí irme, fue esta barbaridad:
Mi compañero llevaba seis meses con un proyecto, tuvo que cogerse la baja paternal y mi jefe me lo encargó a mí, pero me dijo que sólo disponía de dos semanas
Para colmo el proyecto no estaba apenas avanzado, digamos que solo había 1/3 del total.
Le digo que es imposible y me da un mes, tiempo también insuficiente, pero lo intento.
No contento con eso, en paralelo, me manda más cosas: proyectos que debía empezar y terminar el mismo día.
¿Resultado? El estrés me destroza y me quedo ciego de un ojo.
Mientras estoy de baja médica, el muy desgraciado me pide que intente seguir trabajando.
Cuando por fin me recupero (gracias a Dios) el tío me felicita por mi sacrificio, pero se larga de viaje al extranjero para lucir mi trabajo y llevarse los laureles... En vez de llevarme a mi, que conozco el proyecto, se lleva a la chica de marketing que no llevaba ni un mes con nosotros para intentar tirársela:
Según supimos, hizo un ridículo espantoso.
Obviamente no podía seguir perdiendo el tiempo con este desgraciado: Consigo otro trabajo (la única razón por la que no me iba, no lo encontraba) con muchas mejores condiciones y mucho más serio; le digo que me voy y tiene los huevos de sorprenderse por ello.
Se enfada pues mi partida les deja con el agua al cuello. Yo lo siento por mis compañeros, pero estábamos hablando de mi salud.
Intenta engañarme para que me quede pero no lo consigue: me suelta que por contrato tenía que avisar con dos meses de antelación
La última semana me encarga tarea intensa; obviamente no le hago ni el más mínimo caso.
Dice que va a contratar a otro en mi lugar, me ofrezco a enseñarle un poco (de nada tenía la culpa el nuevo) pero el inútil me dice que solo le escriba un texto con algunas pautas.
A día de hoy sé que no han contratado a nadie ya que ofrecen un sueldo asqueroso, lo sé pues algún colega mío intentó conseguir el puesto. Obviamente le insistí en que huyera.
En resumen, un auténtico caradura, cínico, explotador y, encima, que ni se esforzaba en disimular. Yo apostaría incluso a que se le iba un poco la pinza. Le va a ir mal y se lo merece.
Edito: hace una semana me enteré de que el negocio se había venido abajo. Normal con semejantes decisiones y extraño proceder.
Desgraciadamente, aunque gané una buena pasta, no dure mucho en el siguiente empleo, hicieron un ere, me soltaron una excusa nada creíble y, la verdad, lo estoy pasando muy mal.
Gracias por aguantar el tocho shurmanos, el blu rai lo encontrareis en los mejores top manta.
¿Cuáles fueron vuestros peores jefes?
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