Eterno
Shurmano Logia
- Shurmano Nº
- 12489
- Desde
- 28 Ago 2024
- Mensajes
- 19,845
- Reacciones
- 243,699
Hola. Si estás leyendo esto que escribo, quiero que sepas que no me he olvidado de ti, ni me pienso olvidar hasta el día en el que deje de existir. Siento ser tan torpe de no recordar la fecha exacta en el que el destino, la biología, dios o tú mismo, decidieron o decidiste que era hora de partir de este mundo, dejando tantos recuerdos atrás.
No tengo nada especial para decirte, simplemente, estoy dejando fluir mí mente y mí corazón, para decirte que donde estés, espero que estés bien, porqué lo mereciste en vida, digan lo que digan. Es cierto, que antes, eran otros tiempos, y que como ser humano que eres, cometiste errores, de los que supongo, algunos te arrepentirias en tus momentos finales, de otros no, y otros simplemente, pensarías que no fueran errores. Y lo siento por hacer suposiciones y conjeturas, pero ya no estás a 20 minutos en coche para poner hablar de esto contigo.
Y refiriéndome a esto, quiero que sepas también que me arrepiento de haber sido tan cobarde, o de haberme importado tan poco la situación en la que estabas, o de plano, haberme importado tú tan poco como para no ir a verte al hospital, cuando estabas hecho una mierda. Solo decirte, que era un adolescente recientrado en la pubertad y se me hacía sumamente duro y traumatico, ver como te morías en esa fría cama de hospital, y de una manera cruel y dolorosa. Quizás, y me sabe fatal decírtelo, te lo buscaste en parte, por haber abusado de eso que te dije y te dijimos que no abusaras más, y que lo dejases para salvar tú vida. Aún recuerdo cuando era un niño, y te pillé con el tabaco, con el maldito tacabo una vez más, y lo apagaste rápidamente, fingiendo sorpresa y arrepentimiento. Yo era un niño, y me lo creí, pero ahora sé, que en cuanto me di la vuelta, volviste a encender otro, como si nada.
Y realmente, ¿Quién puede reprocharte nada? No me voy a poner pedante y a entrar en términos filosóficos, pero Es algo que siempre adimiré de tí: Un hombre, viviendo de acuerdo a sus convicciones, y haciendo lo que quiere o le gusta en su propia vida. Yo discrepo em parte, pero si viviste feliz así, que seguro que si, me doy por satisfecho.
También te quería hablar, sobre que no me gustó que tratases tan mal a tú mujer, o a mí abuela. Sé que eran otros tiempos, pero no me parece justo que, de cara a cuando veníamos nosotros, la tratases con respeto, y al irnos, le rompieses una silla en la espalda, por poner un ejemplo, o que te fueses de mujeres de compañía, diciendo que ibas a comprar, cuando mí abuela, creo que si te quería realmente. Me parece muy feo eso. Se que es tú vida, pero realmente, tenía que soltar algo que, de niño y preadolescente, no pude decirte.
A mí hermano te le aparecistes en varios sueños, y le susurraste algo al oído. El dice que no se acuerda de lo que le dijiste exactamente. A mí padre, también te le apareciste una vez, cuando se quedó dormido en el salón, viendo la televisión. El jura que te vio. Le sonreiste, y pasastes de largo, lo cuál, mí padre lo interpretó como que lo estaba haciendo bien, y ambos, estamos seguros, de que así es.
A mí madre te le has aparecido en múltiples sueños, como es normal supongo. Aún le sigues apareciendo, y realmente me alegro, porqué son sueños bonitos o icónicos.
A mí, sinceramente, espero que no me aparezcas. No es que haya dejado de quererte, o que esté enfadado contigo: Es que todo lo que tiene que ver con la muerte, aún, no lo tengo asumido, y probablemente, me resultaría cuanto menos, traumatico.
No hace falta que me dejes ningún mensaje; yo me acuerdo de tí. No todos los días, porqué decirlo, sería hipócrita (mí madre no hay día que no piense en tí), pero si que me acuerdo lo suficientemente seguido, como para no olvidarte, que ese, dicen que es el mayor temor de los que ya no están.
Para cerrar, te vuelvo a pedir disculpas por haber sido tan cobarde o simplemente, haber sido tan niño, de no ir a verte en tus momentos finales. Espero que lo entendieses en su día, que yo creo que sí. Y si no, y te quedaste triste y apenado, pues más lo siento yo ahora mismo, porqué se me humeceden los ojos por mí error, y el nudo en mí garganta me dificulta respirar escribiendo esto. Un error, de que no me culpo, pero un error al fin y al cabo. Espero que lo entiendas.
Gracias por todos los buenos momentos. Gracias por cuidar tanto de tus nietos y de tus hijas. Gracias por esos helados que nos dabas, esas pizzas que nos preparabas, o ese pan con aceite azúcar y jamón tan rico que nos dabas a mí a mí hermano y a mis primos, después de una divertida tarde de juegos interminables, en este cortijo que siempre es y siempre será tú hogar, y que tendré a fuego grabado por siempre, por ser uno de mis mayores focos de felicidad en mí infacia y preadolescencia. Gracias por, a pesar de tener ese carácter duro y tan varonil, haber dejado un hueco para mostrar tú lado más cálido con tus nietos, que te querían, te quieren y te querrán por siempre.
No tengo mucho más que decirte, simplemente, gracias, infinitas gracias por todo. Jamás podré agradecerte lo suficiente lo bien que nos trataste, y que nos seguimos acordando de tí todos en la familia.
Con cariño, tú nieto.
No tengo nada especial para decirte, simplemente, estoy dejando fluir mí mente y mí corazón, para decirte que donde estés, espero que estés bien, porqué lo mereciste en vida, digan lo que digan. Es cierto, que antes, eran otros tiempos, y que como ser humano que eres, cometiste errores, de los que supongo, algunos te arrepentirias en tus momentos finales, de otros no, y otros simplemente, pensarías que no fueran errores. Y lo siento por hacer suposiciones y conjeturas, pero ya no estás a 20 minutos en coche para poner hablar de esto contigo.
Y refiriéndome a esto, quiero que sepas también que me arrepiento de haber sido tan cobarde, o de haberme importado tan poco la situación en la que estabas, o de plano, haberme importado tú tan poco como para no ir a verte al hospital, cuando estabas hecho una mierda. Solo decirte, que era un adolescente recientrado en la pubertad y se me hacía sumamente duro y traumatico, ver como te morías en esa fría cama de hospital, y de una manera cruel y dolorosa. Quizás, y me sabe fatal decírtelo, te lo buscaste en parte, por haber abusado de eso que te dije y te dijimos que no abusaras más, y que lo dejases para salvar tú vida. Aún recuerdo cuando era un niño, y te pillé con el tabaco, con el maldito tacabo una vez más, y lo apagaste rápidamente, fingiendo sorpresa y arrepentimiento. Yo era un niño, y me lo creí, pero ahora sé, que en cuanto me di la vuelta, volviste a encender otro, como si nada.
Y realmente, ¿Quién puede reprocharte nada? No me voy a poner pedante y a entrar en términos filosóficos, pero Es algo que siempre adimiré de tí: Un hombre, viviendo de acuerdo a sus convicciones, y haciendo lo que quiere o le gusta en su propia vida. Yo discrepo em parte, pero si viviste feliz así, que seguro que si, me doy por satisfecho.
También te quería hablar, sobre que no me gustó que tratases tan mal a tú mujer, o a mí abuela. Sé que eran otros tiempos, pero no me parece justo que, de cara a cuando veníamos nosotros, la tratases con respeto, y al irnos, le rompieses una silla en la espalda, por poner un ejemplo, o que te fueses de mujeres de compañía, diciendo que ibas a comprar, cuando mí abuela, creo que si te quería realmente. Me parece muy feo eso. Se que es tú vida, pero realmente, tenía que soltar algo que, de niño y preadolescente, no pude decirte.
A mí hermano te le aparecistes en varios sueños, y le susurraste algo al oído. El dice que no se acuerda de lo que le dijiste exactamente. A mí padre, también te le apareciste una vez, cuando se quedó dormido en el salón, viendo la televisión. El jura que te vio. Le sonreiste, y pasastes de largo, lo cuál, mí padre lo interpretó como que lo estaba haciendo bien, y ambos, estamos seguros, de que así es.
A mí madre te le has aparecido en múltiples sueños, como es normal supongo. Aún le sigues apareciendo, y realmente me alegro, porqué son sueños bonitos o icónicos.
A mí, sinceramente, espero que no me aparezcas. No es que haya dejado de quererte, o que esté enfadado contigo: Es que todo lo que tiene que ver con la muerte, aún, no lo tengo asumido, y probablemente, me resultaría cuanto menos, traumatico.
No hace falta que me dejes ningún mensaje; yo me acuerdo de tí. No todos los días, porqué decirlo, sería hipócrita (mí madre no hay día que no piense en tí), pero si que me acuerdo lo suficientemente seguido, como para no olvidarte, que ese, dicen que es el mayor temor de los que ya no están.
Para cerrar, te vuelvo a pedir disculpas por haber sido tan cobarde o simplemente, haber sido tan niño, de no ir a verte en tus momentos finales. Espero que lo entendieses en su día, que yo creo que sí. Y si no, y te quedaste triste y apenado, pues más lo siento yo ahora mismo, porqué se me humeceden los ojos por mí error, y el nudo en mí garganta me dificulta respirar escribiendo esto. Un error, de que no me culpo, pero un error al fin y al cabo. Espero que lo entiendas.
Gracias por todos los buenos momentos. Gracias por cuidar tanto de tus nietos y de tus hijas. Gracias por esos helados que nos dabas, esas pizzas que nos preparabas, o ese pan con aceite azúcar y jamón tan rico que nos dabas a mí a mí hermano y a mis primos, después de una divertida tarde de juegos interminables, en este cortijo que siempre es y siempre será tú hogar, y que tendré a fuego grabado por siempre, por ser uno de mis mayores focos de felicidad en mí infacia y preadolescencia. Gracias por, a pesar de tener ese carácter duro y tan varonil, haber dejado un hueco para mostrar tú lado más cálido con tus nietos, que te querían, te quieren y te querrán por siempre.
No tengo mucho más que decirte, simplemente, gracias, infinitas gracias por todo. Jamás podré agradecerte lo suficiente lo bien que nos trataste, y que nos seguimos acordando de tí todos en la familia.
Con cariño, tú nieto.
