Accidente aéreo de Los Rodeos (Tenerife).
Fue el
accidente aéreo más grave de 1977, el más catastrófico en una colisión aérea en tierra y el más mortífero en España. Para la Pan Am fue el peor siniestro aéreo que involucró una aeronave
estadounidense, mucho más que el
Vuelo 191 de American Airlines ocurrido dos años después. Para la KLM fue el siniestro más mortífero de una aeronave
neerlandesa superando el siniestro del
Vuelo 138 de Martinair acaecido tres años antes. Asimismo, es el peor accidente aéreo a nivel mundial en la
historia de la aviación.
Los aviones siniestrados fueron el
vuelo 4805, un
vuelo chárter de la línea aérea neerlandesa
KLM, que volaba desde el
aeropuerto de Schiphol en
Ámsterdam (
Países Bajos), en dirección al
aeropuerto de Gran Canaria (
España), y el
vuelo 1736, vuelo regular de
Pan Am, que volaba desde el
aeropuerto Internacional John F. Kennedy en
Nueva York, procedente del
aeropuerto Internacional de Los Ángeles (
Estados Unidos), hacia el aeropuerto de Gran Canaria.
Un aviso de bomba en el
aeropuerto de Gran Canaria, llevado a cabo por independentistas del
Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC), provocó que muchos vuelos fueran desviados a Los Rodeos, incluidos los dos aviones involucrados en el accidente. El aeropuerto rápidamente se congestionó de aviones estacionados que bloqueaban la única calle de rodaje y forzaban a los aviones que salían a rodar por la pista. Parches de niebla espesa se desplazaban por el aeródromo, de modo que no había visibilidad entre las aeronaves y la torre de control.
La colisión ocurrió cuando el avión de KLM inició su carrera de despegue mientras el avión de Pan Am, envuelto en la niebla, todavía estaba en la pista y a punto de salir a la calle de rodaje. Al percatarse de su presencia en la pista de despegue, el avión de KLM intentó elevarse para sobrevolar al avión de Pan Am y casi lo consiguió, pero acabó embistiéndolo. Del choque resultante pereció todo el pasaje a bordo del KLM 4805 y la gran mayoría del Pan Am 1736, del que solo sobrevivirían sesenta y un personas que iban sentadas en la parte delantera de la aeronave.