Y U M A N
Shurmano
- Nº Ranking
- 7225
- Shurmano Nº
- 11431
- Desde
- 3 Jul 2024
- Mensajes
- 16,106
- Reacciones
- -52,815
Estoy en el hospital.
Por cosas de la vida. Nada grave, pero lo suficiente como para estar metido aquí unos días y tener tiempo para observar. Y joder, esto es como un equipo de fútbol mal entrenado: cada uno va a su puta bola, pero todos creen ser el entrenador.
Y lo flipante es que hay un patrón clarísimo. Un estereotipo para cada rol. Da igual el hospital. Da igual la ciudad. Todos vienen del mismo molde.
Doctor:
Educado. Gafas. Siempre gafas. Si no las lleva, algo oculta. Habla como si recitara un poema en latín. Voz tranquila, tono firme y cero dudas. Su opinión es la palabra de dios, y tú te callas y asientes aunque no entiendas una mierda. Va sobrado, un poco borde, un poco divo. Pero claro, es médico. Él salva vidas. Tú sangras. Jerarquía bitch
Enfermera (mujer):
Espabilada como un rayo. Coqueta aunque lleve catorce horas en pie. Sonríe, pero esa sonrisa es afilada como una navaja. Tiene mala hostia con las otras enfermeras, porque todas quieren ser la que más manda sin decirlo. Te trata bien si le caes bien. Pura tensión pasivo-agresiva con ojeras.
Enfermero (hombre):
O gay simpatiquísimo con el que te descojonas entre sueros, o un tío mazao que parece sacado de una promo de gimnasio. Ambos serviciales, atentos, y siempre con una sonrisa.
Auxiliar:
Los mejores. Te cambian la sábana, te suben la almohada, te cuentan un chiste y te preguntan cómo estás. Los hay de todas formas, colores, religiones, estilos y olores. Algunos van con auriculares, otros con burka y todos curran más que nadie.
Se callan la boca delante de otros por que saben que su opinion es un chiste.
Anestesista:
Se ríen, te sueltan chistes, te meten mano para ponerte vías, te mandan a dormir como si fueras un niño de guardería. Van pensando algo asi rollo "yo aquí soy el jefe, aunque nadie lo sepa”.
Matrona / comadrona:
Hola, soy Anna. Hola soy Patri. Hola soy vanesa. Hola, soy también Anna. Yo soy Meri. Yo soy Teresa. Yo soy sofi. Yo soy Majula. Yo soy Adriana. Yo soy Irene. Yo soy Maria. Yo soy Anna otra vez. Nunca sabes cuántas Annas hay. Todas con cara de haberlo visto todo.
Si eres un tio eres el cero del cero a la izquierda. Si ayudas a tu mujer eres dios y todas quieren ser tu marido.
Celador:
Caminan como si estuvieran siempre enfadados. Tienen cara de autista o de haber suspendido el grado medio de chapa y pintura. Algunos parecen salidos de la cárcel, otros del gimnasio, otros del after. Tatuajes, chándal bajo la bata, mirada de psicópata. Muy raros.
Residente:
Van de sobraos. Miran tu historial como si supieran lo que leen. Se ríen con los médicos y miran por encima del hombro a los auxiliares. Pero se nota que están cagados. Son médicos en prácticas, y si les aprietas, les sale el tembleque. Dentro de tres días llorarán en el baño porque se les cayó una vía.
Personal de cocina:
Las reinas. Viejas verdes, con mandil y carácter. Si les haces un cumplido, te ponen ración doble de buñuelos de bacalao. Si les caes bien, te llenan el plato hasta arriba. Si no, te comes una sopa que parece orina templada. Le dices que está buena la comida y te suelta: “¿quieres más, mi amor?”. Oro puro.
Fisioterapeuta:
Siempre con una sonrisa que da miedo. Te tocan y te duele. Te dicen que es “buena señal”. Te levantan aunque no puedas mover un dedo. Guapos Todos.
Psicólogo del hospital:
No sabes si existe o lo has soñado. Habla bajo, toma notas, te escucha con esa cara de me interesa pero no te voy a solucionar nada. Y se pira. No lo ves mas
Radiología:
No sabes cómo se llaman, no sabes qué cara tienen. Te llevan, te escanean, te sueltan. Todo en silencio.
La que te niega el zumito:
No sabes qué hace. No sabes quién es. Pero te ha negado un zumo. Tú lo querías y lo necesitabas. Y te dice que no. Que no toca. Que no es hora. Que ella no es la encargada. Y ahí se muere una parte de ti. No sabes su nombre, pero sabes que la de pestañas largas es una hija de puta.
Por cosas de la vida. Nada grave, pero lo suficiente como para estar metido aquí unos días y tener tiempo para observar. Y joder, esto es como un equipo de fútbol mal entrenado: cada uno va a su puta bola, pero todos creen ser el entrenador.
Y lo flipante es que hay un patrón clarísimo. Un estereotipo para cada rol. Da igual el hospital. Da igual la ciudad. Todos vienen del mismo molde.
Doctor:
Educado. Gafas. Siempre gafas. Si no las lleva, algo oculta. Habla como si recitara un poema en latín. Voz tranquila, tono firme y cero dudas. Su opinión es la palabra de dios, y tú te callas y asientes aunque no entiendas una mierda. Va sobrado, un poco borde, un poco divo. Pero claro, es médico. Él salva vidas. Tú sangras. Jerarquía bitch
Enfermera (mujer):
Espabilada como un rayo. Coqueta aunque lleve catorce horas en pie. Sonríe, pero esa sonrisa es afilada como una navaja. Tiene mala hostia con las otras enfermeras, porque todas quieren ser la que más manda sin decirlo. Te trata bien si le caes bien. Pura tensión pasivo-agresiva con ojeras.
Enfermero (hombre):
O gay simpatiquísimo con el que te descojonas entre sueros, o un tío mazao que parece sacado de una promo de gimnasio. Ambos serviciales, atentos, y siempre con una sonrisa.
Auxiliar:
Los mejores. Te cambian la sábana, te suben la almohada, te cuentan un chiste y te preguntan cómo estás. Los hay de todas formas, colores, religiones, estilos y olores. Algunos van con auriculares, otros con burka y todos curran más que nadie.
Se callan la boca delante de otros por que saben que su opinion es un chiste.
Anestesista:
Se ríen, te sueltan chistes, te meten mano para ponerte vías, te mandan a dormir como si fueras un niño de guardería. Van pensando algo asi rollo "yo aquí soy el jefe, aunque nadie lo sepa”.
Matrona / comadrona:
Hola, soy Anna. Hola soy Patri. Hola soy vanesa. Hola, soy también Anna. Yo soy Meri. Yo soy Teresa. Yo soy sofi. Yo soy Majula. Yo soy Adriana. Yo soy Irene. Yo soy Maria. Yo soy Anna otra vez. Nunca sabes cuántas Annas hay. Todas con cara de haberlo visto todo.
Si eres un tio eres el cero del cero a la izquierda. Si ayudas a tu mujer eres dios y todas quieren ser tu marido.
Celador:
Caminan como si estuvieran siempre enfadados. Tienen cara de autista o de haber suspendido el grado medio de chapa y pintura. Algunos parecen salidos de la cárcel, otros del gimnasio, otros del after. Tatuajes, chándal bajo la bata, mirada de psicópata. Muy raros.
Residente:
Van de sobraos. Miran tu historial como si supieran lo que leen. Se ríen con los médicos y miran por encima del hombro a los auxiliares. Pero se nota que están cagados. Son médicos en prácticas, y si les aprietas, les sale el tembleque. Dentro de tres días llorarán en el baño porque se les cayó una vía.
Personal de cocina:
Las reinas. Viejas verdes, con mandil y carácter. Si les haces un cumplido, te ponen ración doble de buñuelos de bacalao. Si les caes bien, te llenan el plato hasta arriba. Si no, te comes una sopa que parece orina templada. Le dices que está buena la comida y te suelta: “¿quieres más, mi amor?”. Oro puro.
Fisioterapeuta:
Siempre con una sonrisa que da miedo. Te tocan y te duele. Te dicen que es “buena señal”. Te levantan aunque no puedas mover un dedo. Guapos Todos.
Psicólogo del hospital:
No sabes si existe o lo has soñado. Habla bajo, toma notas, te escucha con esa cara de me interesa pero no te voy a solucionar nada. Y se pira. No lo ves mas
Radiología:
No sabes cómo se llaman, no sabes qué cara tienen. Te llevan, te escanean, te sueltan. Todo en silencio.
La que te niega el zumito:
No sabes qué hace. No sabes quién es. Pero te ha negado un zumo. Tú lo querías y lo necesitabas. Y te dice que no. Que no toca. Que no es hora. Que ella no es la encargada. Y ahí se muere una parte de ti. No sabes su nombre, pero sabes que la de pestañas largas es una hija de puta.

