Cultura Españoles que asombraron al mundo.

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Para empezar, uno bastante conocido, pero no por su faceta deportiva, donde consiguió lo que nadie había conseguido: lanzar la pértiga más allá de lo que nadie pudo hacerlo. Con ustedes, Miguel de la Cuadra Salcedo.

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Sí señores, Miguel de la Quadra Salcedo, actualmente más conocido como promotor de la «Ruta Quetzal», presentador de televisión, protagonista de numerosos documentales sobre la naturaleza, en especial sobre la selva amazónica, y ex-reportero de guerra (Sobrevivió a Vietnam y en la guerra del Congo, por ejemplo, estuvo a punto de ser fusilado) etcétera, fue uno de los mejores atletas españoles de los años 50. Era lanzador de jabalina, y con una nueva técnica que inventó junto con Félix Eurasquín, batió «a lo bestia» el récord mundial. Lo «pulverizó». Lo hizo «bicarbonato»… y después de reconocerselo, la IAAF, a posteriori se echó para atrás y se lo anularon… Además en la reglamentación se añadió un artículo prohibiendo el nuevo estilo, llamado «estilo español». Manda «hue.os»

Aquí va la historia. El nuevo estilo lo inventó un ex-atleta llamado Félix Erausquín a partir de la técnica del lanzamiento de barra vasca. En el blog «El Derviche Cojo» se explican muy bien los hechos:

«Félix Erausquin, atleta de herri kirolak o deportes rurales vascos. Nacido en la localidad vizcaína de Zenauri en 1907, a los 48 años tuvo la ocurrencia de hacer un lanzamiento de jabalina con la técnica de los lanzadores de barra vasca o palankaris. El resultado fue increíble. En el estadio de Montjuic, Erausquin batió el record de España en 1956. Al día siguiente el guipuzcoano José Antonio Iguarán alcanzó los 77 metros con la misma técnica. Y en septiembre de aquel mismo año, un joven Miguel de la Quadra Salcedo llegaría a los impensables 82’80. Posteriormente, de la Quadra traspasaría en varias ocasiones la barrera de los 100 metros, quedando su máxima marca en 112’30, la mayor distancia jamás alcanzada.

El atletismo mundial quedó conmocionado, y comenzó el debate sobre aquella forma tan poco ortodoxa de lanzar la jabalina. La organización de los juegos de Melbourne, celebrados también en el 56, entró en pánico ante la idea de que esos atletas con pinta de aldeanos pulverizaran tan fácilmente todos los récords de la modalidad, hasta entonces en manos de disciplinados deportistas nórdicos.

La IAAF decidió modificar el reglamento, a pesar de la enérgica protesta de la Federación Española de Atletismo. El llamado estilo Erausquin o estilo español fue finalmente prohibido por la Federación Internacional, aduciendo que la técnica era poco segura para los espectadores y asistentes.»

El récord mundial de jabalina lo tenía en aquellos años el atleta noruego Egil Danielsen que en la olimpiada consiguió el oro lanzando 85,71 m, una distancia «astronómica» para aquella época y que duró 22 años como récord olímpico. Si 85,71 era «astronómico», los 112,30 metros de De la Quadra Salcedo son de «otra galaxia». El récord mundial actual está en 98.48 metros… todavía a «años luz» del récord del español. El noruego protestó aduciendo que De La Quadra venía a la prueba con un cubo lleno de agua jabonosa y se untaba las manos con ese líquido para lanzar la jabalina y que eso era hacer trampa. El español dijo que si a todos los atletas les permitían ponerse resina en las manos para agarrar mejor la jabalina, ¿por qué él no iba a poder utilizar jabón? Yo creo que eso de presentarse a la prueba en plan «cateto» con un cubo lleno de agua y jabón, y pulverizar el record mundial, al resto de atletas les fastidiaba bastante y los dejaba en un completo ridículo.


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En la fotografía se ve a Miguel De La Quadra Salcedo posiblemente haciendo añicos el record mundial. Al fondo se ve otro atleta con «Cara de Póker» ¿Será el noruego que asiste perplejo a como le destrozan su récord mundial?
Finalmente la IAAF no sabiendo que excusa poner, encontró la siguiente: Esta técnica es peligrosa para el público porque se hace girando y la jabalina puede salir en la dirección incorrecta y puede matar a alguien. Una mala excusa ya que el martillo también se lanza dando giros y si pega en un espectador también lo mata. La solución, la que tiene el martillo: usar una jaula de protección…
¿En qué consiste la técnica? La jabalina se coge inicialmente por la espalda. Se gira como en el disco y se lanza. Para facilitar el lanzamiento, que se hace por deslizamiento, y no quemarse las manos, el atleta se unta las manos con una solución jabonosa.


En la sucesión de fotografías del propio Félix Erausquin, se aprecia el estilo de lanzamiento:


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Hay que sacarse el sombrero ante estos dos atletas ESPAÑOLES míticos que asombraron al mundo.

Fuente: https://www.atletismogranadajoven.com/exciting-photo-shoots-from-last-year/
 
Última edición:
Hay muchos levantadores de piedras en activo y creciendo todavía. Estos dos, son auténticos y genuinos representantes de esta disciplina. Disciplina de muy alta exigencia, Sólo al nivel de personas con unos COJONES como los del caballo de Espartero. Españoles que asombran al mundo.


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El navarro lñaki Perurena nació en Leitza en 1956, mide 182 centímetros y pesa 119 kilos, y es un deportista de gran resistencia. Debutó en un Campeonato de Gipuzkoa en 1973. Entre sus grandes logros están el ser el primer harrijasotzaile que superó la mítica barrera de los 300 kilos, que elevó hasta los 320, poniendo el listón en un nivel impensable años atrás. Además, de records en su momento con dos manos (en 1994 alzó 320 kg.), ha levantado 267 kilos con una sola mano, un registro éste que permanece inalterable. Asimismo, por cada capítulo de la teleserie "Goenkale" de Euskal Telebista y con motivo del capítulo mil de esta serie, en la que trabaja como actor, el veterano levantador navarro, el 2 de octubre de 1999 en Donostia, levantó mil veces la rectangular de 100 kilos en 5h:04:46; es decir, 100.000 kilos en sólo cinco horas. Igualmente, tres años mas tarde, el 9 de febrero de 2003 en el Velódromo de Anoeta de Donostia, con ocasión de las Seis Horas de Euskadi, realizó una nueva demostración de su capacidad de resistencia y estableció un registro inédito hasta el momento al levantar 170 toneladas en 9 horas. Iñaki logró la gesta de alzar 1.700 veces la piedra cilíndrica de cien kilos, en un tiempo de nueve horas, nueve minutos y 39 segundos; comenzó a las nueve de la mañana y terminó pasadas las seis de la tarde. El intento de récord, y posterior logro, contó con todas las prerrogativas federativas, incluido el control antidoping.

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Por su parte, Mikel Saralegi Arribillaga también nació en Leitza, el 2 de febrero de 1968; mide 182 centímetros y pesa cerca de 130 kilos. Nacido en el seno de una familia de gran afición y tradición en el mundo de los deportes rurales. Con 12 años debutó en la plaza y levantó 80 kilos, con 13 años levantó 100 kilos, con 15 años alzó 150 kilos, con 24 años 312 kg., y los últimos años ha tenido un objetivo claro, el de mejorar cada año su record absoluto, fijado en 329 kilos que levantó el 28 de abril del 2001 en Lekunberri. Sin embargo, el récord con la piedra de 330 kilos se le resiste, pues Saralegi no pudo culminar en Zizur un tercer intento con ese peso, tras dos frustrados en Orcoyen y en Tolosa. Este harrijasotzaile para más información y aporte de datos de su especialidad, entrenamiento y sus marcas mantiene abierta una hoja web en Internet.
Fuente: https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/harrijasoketa/ar-76816-118566/
 
Paco Rabal, cuando fue al Festival de Cannes a presentar "Los Santos Inocentes", en el extranjero pensaban que era retrasado de verdad, de lo bien que interpretó a Azarías.
Se quedaron de piedra cuando vieron que era todo un señor, culto, inteligente y con carisma.

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Paul Naschy, nombre artístico, nacido Jacinto Molina, fue un actor, director de cine, guionista y levantador de pesas español. Participó como actor en más de 100 películas y series de televisión, en 39 como guionista y en 16 como director.

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Voy a tirar de clásicos cono Hernan Cortes,Blas de Lezo o Francisco Franco
 
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Severiano Ballesteros Sota (Pedreña, Marina de Cudeyo, Cantabria, 9 de abril de 1957 - Pedreña, 7 de mayo de 2011), también conocido como Seve Ballesteros o simplemente Seve, fue un golfista profesional español, poseedor de uno de los mejores palmarés de la historia del golf y considerado como uno de los mejores jugadores de la historia. Entre sus títulos más destacados que le acreditan como tal figuran cinco Campeonatos del Mundo Match Play, dos títulos en el selectivo torneo Masters de Augusta (en inglés: The Masters Tournament) y tres en el Abierto Británico (en inglés: The Open Championship), siendo ambos torneos dos de los cuatro considerados majors más prestigiosos del circuito mundial. A ellos sumó también cinco Ryder Cup para el equipo europeo, una de ellas como capitán en 1997.

Fue además nombrado como el Mejor Jugador Europeo del siglo XX, Golfista del Año del PGA European Tour en tres ocasiones y miembro Honorable del mismo, distinciones que le valieron para ser parte del Salón de la Fama en 1997.

Su irrupción en el circuito mundial causó una de las mayores impresiones dentro del circuito, tanto por su carisma como por su alegría y destreza en su juego, considerado como una mezcla entre talento y corazón. Tras su fallecimiento fueron innumerables las referencias de diferentes personajes del mundo del golf en afirmar que fue gracias a él a quien se le debe la proyección del golf europeo desde su irrupción gracias a su juego y éxitos, viéndose especialmente reflejado en los resultados de la citada Ryder Cup donde fue uno de los pilares de su equipo.68

Fue el primer europeo en vencer el prestigioso Masters de Augusta y el más joven de la historia en el momento, convirtiéndole con sus apenas veintidós años en uno de los referentes del circuito mundial y el principal valedor del crecimiento del golf europeo respecto al estadounidense, hasta el momento grandes dominadores de los grandes torneos.

Completó su exitosa carrera a nivel de títulos con seis victorias en el PGA Tour (circuito americano) y cincuenta en el PGA European Tour (circuito europeo) recogiendo seis Órdenes del Mérito como mejor jugador y el más laureado del citado circuito, y como uno de los más exitosos golfistas a nivel mundial y el mayor prodigio por su temprana explosión hasta la irrupción décadas después de Tiger Woods.

También fue diseñador de campos de golf y organizador de torneos. En el año 1982 Seve Ballesteros diseñó junto a Dave Thomas su primer campo en Narita, Japón, donde también diseñó los campos de Izumi (1990), el BFR en Oita y Los Arqueros Golf en la Costa del Sol en España (1991), el "Oakwood", en Sapporo (1992) y el "Crescet Valley", en Nagoya (2002). El primer campo que diseñó y construyó en España fue el "Novo Sancti Petri", en Cádiz (1990). La lista de campos diseñados por Seve y su empresa Trajectory puede consultarse en el portal de la Fundación Severiano Ballesteros. Antes de retirarse como jugador ya había diseñado y construido 30 campos en diversos países del mundo, además de dos campos rediseñados y otros 10 proyectos entregados y por construirse. Esta faceta de Severiano es poco conocida comparada con su trayectoria como jugador profesional. Muchos de sus campos tienen reconocimientos internacionales tales como el mencionado anteriormente: "Novo Sancti Petri", el "Oliva Nova", el "The Shire London", el "Royal Obidos Golf" y el rediseño del "Golf Club Crans-Sur-Sierre".

La BBC le concedió el «BBC Lifetime Achievement award»,10 en 2009, año en el que puso en marcha la «Fundación Severiano Ballesteros», una institución privada sin ánimo de lucro dedicada al fomento y apoyo de la investigación sobre tumores cerebrales y a acercar el deporte del golf a jóvenes sin recursos económicos.11

El 16 de abril de 2015, tras la aprobación por unanimidad en el Parlamento de Cantabria de una iniciativa popular,12 el Aeropuerto de Santander pasó a denominarse Aeropuerto Seve Ballesteros-Santander en su honor.13




Fuente; Wikipedia.
 
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Paul Naschy, nombre artístico, nacido Jacinto Molina, fue un actor, director de cine, guionista y levantador de pesas español. Participó como actor en más de 100 películas y series de televisión, en 39 como guionista y en 16 como director.

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Te me has adelantado pichorra.

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Te dejo a Buñuel también, que aunque rojizo y feo hizo alguna película muy aprovechable.
 
Otto
El mono que salvó al mundo del virus. Probaron con el la vacuna del covic. Se escapó del laboratorio. No se conoce su paradero actual.
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Trajano: nacido en Itálica ciudad situada en Santiponce(Sevilla) es recordado como un exitoso soldado-emperador que presidió la mayor expansión militar de la historia romana hasta el momento de su muerte
 
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Trajano: nacido en Itálica ciudad situada en Santiponce(Sevilla) es recordado como un exitoso soldado-emperador que presidió la mayor expansión militar de la historia romana hasta el momento de su muerte
Parece un reaprovechamiento de un cuerpo con otra cabeza.
 
Félix Rodríguez de la Fuente.

Félix Samuel Rodríguez y de la Fuente (Poza de la Sal, Burgos, 14 de marzo de 1928-Shaktoolik, Alaska, 14 de marzo de 1980), conocido como Félix Rodríguez de la Fuente, fue un naturalista y divulgador ambientalista español, defensor de la naturaleza y realizador de documentales para radio y televisión, entre los que destaca la serie El hombre y la Tierra (1974-1980).[1] Licenciado en Medicina por la Facultad de Medicina de Valladolid y autodidacta en biología, fue un personaje polifacético de gran carisma cuya influencia ha perdurado a pesar del paso de los años.[2] Su saber abarcó campos como la cetrería[3] y la etología, destacando en el estudio y convivencia con lobos. Estaba casado con Marcelle Geneviève Parmentier Lepied.[4]

Fuente: Wikipedia

¿Quién de los que somos maduritos no recuerda es este excelente personaje?

Curiosamente murió el día de su cumpleaños, cosas del destino.

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Pillo sitio en futuro hilo mítico, intentaré hacer mis aportaciones. Enhorabuena shur.
 
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Trajano: nacido en Itálica ciudad situada en Santiponce(Sevilla) es recordado como un exitoso soldado-emperador que presidió la mayor expansión militar de la historia romana hasta el momento de su muerte
No sólo por eso, además fue el primer emperador no nacido en Roma y realizó obras de ingeniería nunca vistas que encargó a su ingeniero de cámara que se llamaba Apolodoro de Damasco.
 
Francisco Román Alarcón Suárez, "Isco"

El primer famoso que ha reconocido deconstruirse como hombre y que sólo hace lo que le dice la mujer. Se hizo vegano y casi llega a las manos con un preparador físico que le sugirió que le dijese a su mujer que comía hierbas pero que se comiese un chuletón para tener proteínas en el cuerpo.

Es lo que comúnmente se conoce como un mierdas.

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Francisco Román Alarcón Suárez, "Isco"

El primer famoso que ha reconocido deconstruirse como hombre y que sólo hace lo que le dice la mujer. Se hizo vegano y casi llega a las manos con un preparador físico que le sugirió que le dijese a su mujer que comía hierbas pero que se comiese un chuletón para tener proteínas en el cuerpo.

Es lo que comúnmente se conoce como un mierdas.

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Definición gráfica de planchabragas.
 
Definición gráfica de planchabragas.
Le queda grande eso. Isco es mala persona. Estoy seguro que si su mujer le dice que fuerce una roja para irse de fin de semana, lo hace. Y hay muchos hijos de puta que lo piden para la selección.
 
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Hablar de un solo héroe de la historia de España es una tarea casi imposible pero uno de mis favoritos de siempre es Don Blas de Lezo y Olavarrieta. Por lo que representa y por lo que consiguió para el indomable imperio español. Esta es su historia.

Lezo y Olavarrieta, Blas de. Pasajes (Guipúzcoa), II.1689 – Cartagena de Indias (Colombia), 7.IX.1741. Marino.

Nació en el seno de una familia de la pequeña nobleza guipuzcoana con ciertas vinculaciones con el mar. En 1702 ingresó como guardia marina en la Armada Francesa, pues las marinas de guerra española y francesa habían sido unidas tras la llegada al trono de España de Felipe V. Su primera acción de guerra fue la batalla naval de Vélez Málaga (24 de agosto de 1704), donde una bala de cañón le arrancó la pierna izquierda por debajo de la rodilla, y en la que por su comportamiento Luis XIV le ascendió a alférez de vajel de alto bordo y Felipe V le concedió una merced de hábito. En las operaciones de bloqueo naval y asedio a Barcelona se distinguió combatiendo contra barcos ingleses que le superaban en número. En otra acción contra navíos de la Armada de Saboya, fue herido en el ojo izquierdo perdiendo la visión en éste. Destinado al puerto de Rochefort apresó un total de once barcos enemigos. En 1707 fue ascendido a teniente de vagel de guardacosta y en 1710 a capitán de fragata. Este último año combatió y apresó al navío inglés Stanhope de mayor tamaño y potencia de fuego, victoria que le hizo famoso. En 1712 la Armada española se independizó de la francesa y Lezo pasó a servir en la escuadra de Andrés de Pez, cuyos informes favorables serían determinantes para su ascenso, ese mismo año, a capitán de navío. En 1714, durante el asedio a Barcelona, al mando del Campanela, una bala de mosquete le dejó inútil el brazo derecho.

Con apenas veintiséis años, Blas de Lezo era ya cojo, tuerto y manco, pero también había empezado a formarse su leyenda y entre los marineros ya era casi un mito el marino vasco al que llamaban anka motz (“pata de palo” en vasco).

En 1716, Blas de Lezo fue asignado a la escolta de la flota de los galeones que partió a tierras americanas.

De regreso, fue destinado a Cádiz, donde, en 1720, fue nombrado capitán del flamante buque Nuestra Señora del Pilar, también llamado León Franco o Lanfranco. Integrado en una escuadra hispano- francesa, mandada por Bartolomé de Urdinzu, partió hacia Perú con la misión de erradicar los ataques de corsarios y piratas. La escuadra de Urdinzu pasó los siguientes tres años en misiones de patrulla y escolta y las durísimas condiciones de navegación en un océano paradójicamente llamado Pacífico produjo que tanto barcos como tripulaciones quedasen en pésimo estado, hasta el punto de que el mismo Urdinzu pidió su relevo por enfermedad y Lezo fue nombrado general de la Armada y jefe de la Escuadra del Mar del Sur el 16 de febrero de 1723. Blas de Lezo estableció una magnífica relación de trabajo con el arzobispo virrey fray Diego Morcillo, pues ambos consideraban prioritario contar con una poderosa flota de guerra. Como jefe de la Escuadra del Mar del Sur, Lezó se ocupó de reorganizar y modernizar su escuadra y, a principios de 1725, capturó al corsario holandés, Flissinguen, y puso en fuga a otros cuatro barcos enemigos. El recibimiento de Lezo en Callao fue apoteósico y su fama corrió de puerto en puerto. En Lima, conoció a Josefa Pacheco de Bustos, hija de un acaudalado comerciante, con quien se casó el 5 de mayo de 1725.

Pese a la victoria contra los holandeses, a la que hay que sumar otra más contra seis barcos ingleses, el nuevo virrey, José de Armendáriz, marqués de Castelfuerte, insistió en desmantelar parte de la escuadra lo que produjo el enfrentamiento con Lezo. Esta tensión y los largos años de campaña y navegación provocaron que Lezo solicitase ser licenciado del servicio pero en lugar de ello se le ordenó trasladarse a Cádiz, donde desembarcó en agosto de 1730.

En Cádiz, Lezo fue nombrado jefe de la Escuadra del Mediterráneo y, más tarde, enviado a Génova para reclamar 2.000.000 de pesos que la Real Hacienda tenía depositados en los bancos de la ciudad y que los genoveses no terminaban de devolver. Una vez allí recibió a una delegación del Senado a la que reclamó el dinero, seguidamente se dirigió hacia el reloj de arena que, al pie del palo de mesana, se usaba para marcar las guardias, y dándole la vuelta dijo que, si cuando cayese el último grano de arena no estaban embarcados los 2.000.000 de reales procedería a bombardear la ciudad. Antes de que concluyese el plazo, los 2.000.000 estaban en las bodegas de la nave de Lezo, quien, sin esperar más, dio orden de zarpar.

En junio de 1732, Lezo fue a Alicante para unirse a la expedición española reunida para recuperar Orán, al mando de Francisco Cornejo, pasando Blas de Lezo a ser su segundo jefe. Tras vencer una casi testimonial resistencia, las tropas de Felipe V entraron en la plaza el 1 de julio de 1732. Escasas semanas después de haber zarpado la escuadra española se produjo un contraataque apoyado por nueve galeras del Bey de Argel. Lezo regresó con refuerzos y, consciente que la amenaza contra Orán persistiría mientras la flota enemiga no fuese destruida, se dispuso a perseguirla. En febrero de 1733 la encontró fondeada en la ensenada de Mostagán, en la costa de Argelia, defendida por dos fuertes artillados. Tras una dura pelea capturó la nave almiranta argelina, incendió el resto de sus buques y destruyó los fuertes en tierra. Tras la victoria, pasó casi dos meses patrullando la zona hasta que a bordo se declaró una epidemia de calentura que afectó al propio Lezo, quien cayó enfermo, por lo que tuvo que regresar a Cádiz, donde hubo de guardar cama durante una larga temporada.

Pese al prestigio del que gozaba, su situación económica seguía siendo muy precaria, pues aún se le debían sus sueldos de la época en que había sido jefe de la Escuadra del virreinato de Perú, que no le serían pagados hasta 1737, no sin tener que entablar varios pleitos. Mientras tanto, su carrera seguía en ascenso, siendo nombrado teniente general de la Armada y destinado como comandante general del departamento de Cádiz (6 de junio de 1734). Dos años más tarde, Lezo fue trasladado a El Puerto de Santa María como comandante general de los Galeones, bajo cuya responsabilidad estaba la seguridad del comercio atlántico. Tras tener que luchar contra la burocracia para encontrar tripulaciones y reparar y pertrechar sus barcos, zarpó hacia Cartagena de Indias (3 de febrero de 1737).

Cartagena de Indias ha sido llamada la “Llave de las Indias”, pues, aparte de su relevancia comercial, era también la clave geoestratégica de América del Sur al estar comunicada, por el canal del Dique, con el río Magdalena, por el que se accedía al interior del recientemente reinstaurado virreinato de la Nueva Granada.

Blas de Lezo llegó el 11 de marzo de 1737 al mando de una escuadra compuesta por dos buques de guerra que daban escolta a ocho mercantes y dos navíos de registro. Sus barcos pasaron a reforzar el contingente naval encargado de la defensa de la ciudad, algunos se encontraban allí y otros se irían incorporando durante su estancia. En cuanto a las tropas, teóricamente disponía de unos seis mil hombres, pero tal número había sido seriamente mermado por las enfermedades, de modo que parece más verosímil que los efectivos reales rondasen los mil ochocientos soldados regulares, ciento cincuenta marinos armados y quinientos milicianos. Por lo que respecta a pertrechos y avituallamientos, la situación era desesperada y los métodos expeditivos que empleó para obtenerlos le generaron la enemistad de no pocos funcionarios de la Corona.

En lo que se refiere a la moral, ésta no podía estar en cotas más bajas y el estado de los fuertes, castillos y murallas era lamentable. El propio Blas cuenta que participó en los trabajos de reconstrucción de las defensas de la ciudad no como correspondía a un general, sino como al último grumete de sus navíos.

En abril de 1740 llegó a Cartagena de Indias el nuevo virrey de la Nueva Granada, Sebastián de Eslava.

Lezo le informó de las recientes acciones inglesas, del estado de la Armada y de las disposiciones que se habían tomado hasta ese momento. Respecto a la inminencia del ataque inglés, el virrey consideraba que era sólo un rumor al que no había que dar demasiado crédito, ya que los ingleses, en caso de atacar, sin duda se decidirían por La Habana o por alguna otra plaza del Caribe.

El Tratado de Utrecht fijaba toda una serie de estipulaciones favorables a los ingleses, quienes, por si éstas no fueran suficientes, se habían dedicado a abusar de ellas, transformándolas en una excusa para ir aumentando su presencia en la economía virreinal española. La Guerra de la Oreja de Jenkins debe su curioso nombre al apresamiento, por parte de un buque guardacostas español, del barco contrabandista Rebeca, a cuyo capitán, Robert Jenkins, parece que le fue cortada una oreja como castigo, pero el auténtico factor desencadenante fue la situación política interna en la Inglaterra de Jorge II. El Gobierno de Robert Walpole fue empujado a declarar la guerra a España por la presión de la opinión pública azuzada por la oposición tory y por la South Sea Company.

Esta sociedad detentaba el monopolio del “asiento de negros” y, al acercarse el final de la concesión, hizo todo lo posible para provocar un conflicto con el que esperaba proseguir la trata de esclavos. El objetivo general de la guerra contra España era romper el comercio atlántico, para lo que se diseñó una tenaza que ahogaría la economía española. La primera parte de esta pinza sería una flota al mando del almirante George Anson que estrangularía el tráfico comercial en el océano Pacífico y la segunda, otra escuadra, a cuyo frente se pondría al vicealmirante Edward Vernon, con la misión no sólo de atacar las posesiones españolas en el mar Caribe sino también de estudiar la posibilidad de fundar un establecimiento permanente bien defendido.

Vernon llegó a Jamaica en octubre de 1739, pero sus nueve barcos no eran más que una parte de las fuerzas que debían reunirse para afrontar su misión.

El primer acto de la ofensiva inglesa fue el intento de tomar el fuerte de la Guaira, que fue frustrado por la determinada oposición de los buques de la Real Compañía de Guipúzcoa allí fondeados. Ante esta inesperada resistencia española, Vernon decidió dirigirse a Portobelo para cumplir su promesa, realizada en su discurso ante la Cámara de los Comunes, de tomarlo con sólo seis barcos, lo que hizo el 22 de noviembre de 1739.

El vicealmirante inglés aprovechó la espera de los refuerzos que le había prometido su Gobierno para atacar y tomar el fuerte de Chagre y efectuar una serie de reconocimientos y bombardeos contra Cartagena de Indias. Finalmente, en julio de 1740 zarpó de Inglaterra una flota, al mando del almirante Chaloner Ogle, a la que se le añadirían, un poco más tarde, los transportes a bordo de los que iban nueve mil soldados ingleses y milicias reclutadas en las colonias inglesas de América del Norte. Con todos estos refuerzos, Vernon contaba con una poderosa flota: ocho navíos de tres puentes, veintiocho navíos de línea, doce fragatas, ciento treinta naves de transporte y dos bombardas, con una tripulación de unos quince mil hombres. En tierra podía desplegar nueve mil soldados equipados con potente artillería de asedio, cuatro mil milicianos del contingente norteamericano y dos mil negros macheteros procedentes de las plantaciones de caña de azúcar de Jamaica. Un total de más de ciento setenta barcos y treinta y un mil hombres.

También los españoles esperaban socorros. Parte de éstos llegaron en octubre de 1740 al arribar la escuadra de Rodrigo Torres, pero como el virrey Eslava insistía en que el ataque inglés se dirigiría contra La Habana, la despachó hacia Cuba. Por su parte, los franceses enviaron doce navíos al mando del marqués d’Antin, pero éstos nunca llegarían a Cartagena prefiriendo fondear en Antillas francesas, donde permanecieron hasta febrero de 1741 cuando regresaron a Europa.

La batalla por Cartagena de Indias comenzó el 15 de marzo de 1741, cuando desde sus murallas se divisó la flota de Vernon. El acceso por mar a la bahía de Cartagena de Indias queda cerrado por la ensenada de Bocachica, cuya custodia estaba encomendada, en 1741, al fuerte de San Luis, al mando del coronel de ingenieros Carlos Desnaux. Tanto Lezo como Eslava eran conscientes de su importancia, por lo que la guarnición recibió instrucciones de resistir a toda costa. Desde el mar, San Luis de Bocachica, sus baterías y fuertes complementarios eran casi inexpugnables, pero, desde tierra, la cosa era bien distinta, por lo que Vernon dio la orden de atacarlo desde el interior.

Los ingleses iniciaron el desembarco de tropas, artillería de asedio y de los negros macheteros. Los ingenieros británicos iniciaron la construcción de una gran batería, pero cometieron el error de emplazarla a la vista de los defensores de San Luis, con lo que el fuego desde el fuerte les obligó a reubicarla perdiendo un tiempo precioso. De hecho, en la estrategia de la defensa de Cartagena de Indias, uno de sus principales objetivos era el retrasar el avance enemigo para permitir que las insalubres condiciones del entorno diezmasen a los atacantes, pues no hay que olvidar que el grueso de la fuerza de Vernon había llegado casi directamente desde Inglaterra y no había tenido tiempo de aclimatarse. Lezo solicitó reiteradamente al virrey Eslava que se efectuasen salidas para comprobar el estado de las construcciones enemigas, pero éste no se decidía. El 2 de abril la gran batería abrió fuego y dos días más tarde, mientras tenía lugar un Consejo de Guerra a bordo del Galicia, una bala inglesa destrozó la mesa en la que el general de la armada conferenciaba con el virrey. Eslava fue levemente herido, pero las astillas causaron múltiples lesiones en la mano y en el muslo de la pierna sana de Blas de Lezo. Pese a ello, permaneció a bordo dirigiendo personalmente la defensa de San Luis. El día 5, ante la proximidad de la caída del castillo, se decidió abandonar la fortaleza y hundir parte de los barcos de Lezo en la entrada de Bocachica para impedir el paso a la escuadra inglesa al interior de la bahía. La operación fue mal ejecutada y el Galicia fue apresado por una lancha inglesa, quedando el paso libre para el invasor. Los ingleses eran dueños de Bocachica, pero el precio pagado había sido muy elevado, más de mil quinientos muertos, gran cantidad de heridos y numerosos barcos inutilizados o seriamente averiados. Pero lo más importante fue el retraso en los planes de invasión ingleses, demora que resultaría decisiva.

El vice-almirante Vernon, creyendo haber abierto el cerrojo de Cartagena, despachó a Inglaterra la fragata Spence con la noticia de su inminente caída. Tan seguros estaban en Londres de la victoria de Vernon que mandaron acuñar medallas conmemorativas (ejemplares de ésta se exhiben en el Museo Nacional de Colombia y el Museo Naval de Madrid). Entre las más populares estaban unas en las que se veía la figura del vicealmirante inglés recibiendo la espada de manos de Blas de Lezo que se la ofrecía de rodillas (postura que su orgullo y su pata de palo nunca le hubieran permitido adoptar), rodeada por la leyenda “el orgullo español humillado por el almirante Vernon”.

Diez días más tarde, los ingleses desembarcaban tropas a menos de cinco kilómetros de Cartagena de Indias. Cerca de allí se encontraron con el convento de la Popa, en lo alto del cerro del mismo nombre, que procedieron a ocupar sin problemas, pues hacía tiempo que había sido abandonado ya que de nada servía para la defensa de la ciudad. Durante este tiempo los defensores de Cartagena de Indias no estuvieron inactivos.

Blas de Lezo, pese a su herida, inspeccionaba el estado de las defensas montado a duras penas a caballo. Los ingleses continuaron desembarcando hombres y pertrechos para el asalto final al que solamente se interponía el castillo de San Felipe de Barajas, construido abrazando el cerro de San Lázaro.

En la madrugada del 20 de abril una columna de soldados, al mando del coronel Wynyard, partió hacia las murallas de San Felipe, pero cuando llegaron ya amanecía, con lo que habían perdido el factor sorpresa, pese a lo cual decidieron cargar contra San Felipe sólo para descubrir que sus escaleras no llegaban al borde de las murallas, pues no habían tenido en cuenta que Lezo había ordenado excavar un profundo foso de protección alrededor de todo el perímetro del cerro de San Lázaro. La suerte de otra patrulla asaltante a las órdenes del coronel Grant fue aún peor, pues, alertada la guarnición, fue derrotada tras un duro combate.

El asalto a San Felipe de Barajas había fracasado y Blas de Lezo propuso una salida para perseguir al enemigo, pero el virrey Eslava, temeroso de una emboscada, se negó. Pero, aunque los españoles no lo supieran, los ingleses no estaban en condiciones de emprender un nuevo asalto. A las bajas sufridas en el asalto a San Felipe había que sumar los miles de muertos causados por las enfermedades tropicales y los cientos de enfermos que atestaban los hospitales de campaña. En el último Consejo de Guerra inglés estallaron reproches entre marinos y militares. Tras una acalorada sesión, sólo pudieron ponerse de acuerdo en que la oportunidad de tomar Cartagena de Indias se había perdido. En su retirada Vernon mandó al Galicia, antiguo buque insignia de Lezo, en misión suicida contra las defensas intactas de la ciudad, que lo volvieron añicos en poco tiempo y los zapadores ingleses y los negros macheteros jamaicanos se demoraron toda una semana en no dejar piedra sobre piedra del castillo de San Luis de Bocachica. Por fin, el 20 de mayo de 1741, la armada de guerra más grande que nunca haya atacado tierras del continente americano levaba anclas para alejarse definitivamente.

Contra todo pronóstico, Cartagena de Indias había resistido el ataque. Seis navíos de guerra y menos de tres mil hombres detuvieron una fuerza invasora de cincuenta buques de guerra, apoyados por otras ciento veinte naves, y treinta mil hombres. Cada barco y soldado español hizo frente y derrotó a diez ingleses. Las pérdidas sufridas en buques, seis naves incendiadas y entre diecisiete y veinte tan averiadas que sería imposible repararlas, provocó que el Gobierno británico tuviera que dedicar todas sus fuerzas a la defensa de las Islas Británicas, abandonando cualquier intento de expansión más allá del Atlántico Norte y el Mediterráneo. Nunca más los ingleses se atreverían a montar una expedición a gran escala contra las posesiones españolas en América.

Una vez zarparon los ingleses, el enfrentamiento de Lezo con el virrey se desató. Eslava escribió al Rey pidiendo que se castigase al marino, mientras Lezo intentaba salvar su reputación acudiendo a sus superiores.

Pese a los informes favorables del secretario de Marina José Patiño, la labor de desprestigio del virrey había dado su fruto y el Rey, por medio de una Real Orden, fechada el 21 de octubre de 1741, destituía al marino ordenándole regresar a la Península Ibérica.

Era ya tarde, pues, a las ocho de la mañana del 7 de septiembre de 1741, Blas de Lezo había muerto a consecuencia de las heridas recibidas en la defensa de Cartagena de Indias.

Muchos de los que participaron en los hechos fueron premiados: a Eslava se le concedió el título de marqués de la Real Defensa; el coronel de ingenieros Carlos Desnaux fue ascendido a brigadier, e incluso al vencido Vernon, con el paso de los años, se le levantaría un monumento en la abadía de Westminster, panteón de los héroes británicos. A Blas de Lezo, por el contrario, sólo su muerte le salvó de tenerse que enfrentar a su destitución y castigo y sus restos descansan en un lugar desconocido de Cartagena de Indias.

Su figura no sería rehabilitada hasta muchos años más tarde, gracias al empeño de su hijo.
 
Blas de Lezo es el arquetipo del español con DOS COJONES.
 
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Wenceslao Moreno Centeno, más conocido como Señor Wences, (Peñaranda de Bracamonte, 17 de abril de 1896-Nueva York, 20 de abril de 1999)12 fue un ventrílocuo español. Fue tío del también ventrílocuo y productor José Luis Moreno.

Biografía​

Wenceslao Moreno Centeno nació el 17 de abril de 1896 en Peñaranda de Bracamonte, provincia de Salamanca, España, fue uno de los siete hijos supervivientes de los veinte que tuvieron Josefa Centeno Lavera y Antonio Moreno Ross, escritor, músico, pintor y decorador.1

Hacia 1920 intentó ser novillero, para luego dedicarse a la ventriloquia siguiendo los pasos de su hermano mayor Felipe Moreno (1888- 1966), con quien coincidió en el Circo Parish.1 Su sobrino, José Luis Moreno, hijo de su hermana Josefa, siguió sus pasos como ventrílocuo.3

Contrajo matrimonio en 1922 con Esperanza Martin Caballero, con la cual tuvo dos hijos y tras separarse y enviudar en segundas nupcias con Natalie Cover, excorista inglesa y su mánager, en 1951 en el Líbano, en la embajada de Estados Unidos de América. Natalie, más conocida como Taly, falleció en Nueva York de pulmonía en el año 2005.

Emigró en 1934 a América del Sur y desde allí a Nueva York.1 En ocasiones en lugar de utilizar muñeco empleaba su puño cerrado, al que llamaba Johnny,4 y en el que dibujaba unos labios y algún peluquín para completar el efecto. Sus apariciones en el show de Ed Sullivan, en Broadway y en el circuito del music hall le convirtieron en uno de los españoles más conocidos para los estadounidenses. Realizó cuarenta y ocho actuaciones de diez minutos en el show de Ed Sullivan. Estuvo en activo hasta 1996.

En sus últimos años solía alojarse en el Hotel Benedictino de Alba de Tormes, en el que pasaba largas temporadas. En agosto de 1996 fue el pregonero de las fiestas locales de Alba de Tormes. El 24 de septiembre de 1996 el ayuntamiento de Salamanca otorgó su nombre a una calle, así como un monolito dedicado y en Estados Unidos, el mánager neoyorquino Marty Fisher coordinó un homenaje al cumplir Wences cien años. El Ayuntamiento de Nueva York concedió su nombre a una calle de Broadway, próxima a los estudios donde se emitía el show de Ed Sullivan.5 La ciudad de Las Vegas le rindió un reconocimiento y fue distinguido por el sindicato de actores de América como el actor más longevo.


Su tumba se encuentra en el centro del cementerio de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) en un lugar destacado.
 
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