El bingo, como los casinos, están pensados para que te deshinbas y apuestes (pierdas) más dinero. Si para eso ayuda que estés borracho, mejor que mejor, por lo que suelen tener las consumiciones a precios muy atractivos.
Hace un tiempo un amigo iluminado nos propuso ir a un bingo en vez de hacer botellón, su argumento era que íbamos a beber mejor calidad a menor precio.
Una vez allí jugamos un cartoncito (cada uno) al bingo, con un euro podíamos ganar 100.
Después de ese cartoncito, jugamos otro, y luego otro, y luego otro... Cuando nos quisimos dar cuenta, entre las consumiciones (que si eran baratas) y los cartones habíamos gastado bastante más que haciendo botellón...
Esa es la historia y así se la hemos contado.