Esta es ciencia ficción de la vieja escuela, de cuando las pelis no iban a mil por hora y se tomaban su tiempo para imaginar. Va de un inventor que construye una máquina del tiempo y se planta en el futuro lejísimos, miles de años adelante, esperando encontrar una humanidad súper avanzada… y lo que se encuentra no es exactamente lo que soñaba. La peli tiene mucho de aventura, pero también de reflexión rara sobre hacia dónde vamos como especie.
El prota, Rod Taylor, hace muy bien de tipo curioso, optimista, con ese aire de caballero clásico que se mete en lo desconocido más por fascinación que por valentía. No es un héroe de acción, es más bien un señor flipando con lo que ve. Y funciona porque te contagia ese asombro. Luego están los Eloi y los Morlocks, que visualmente son lo más recordado de la peli, muy hijos de su época, pero con un encanto especial.
Tiene una idea potente y muy imaginativa. Para ser de 1960, los efectos y los decorados tienen muchísimo mérito. La sensación de viaje, de estar viendo el futuro como un turista accidental, está muy bien lograda. Y tiene ese tono medio melancólico que se queda contigo.
¿Fácil de ver? Sí, pero hay que verla con mentalidad de peli antigua, sin prisas.
¿Recomendada? Sí, sobre todo si te gusta la sci-fi clásica o te apetece ver una visión del futuro hecha hace más de 60 años. Tiene mucho encanto.
Imágenes
Curiosidades
La máquina icónica: El diseño de la máquina del tiempo, con su gran disco giratorio y estética victoriana, se convirtió en el estándar visual para estos dispositivos en el cine.
Efectos visuales ganadores: La película ganó el Oscar a los Mejores Efectos Especiales en 1960 por su innovadora técnica de stop-motion y fotografía acelerada (time-lapse) para mostrar el paso de las décadas.
Presupuesto ajustado: A pesar de su impacto visual, fue una producción de presupuesto moderado que supo reutilizar elementos para maximizar la calidad.
Rod Taylor: El papel protagonista catapultó a Rod Taylor a la fama internacional antes de protagonizar clásicos como Los pájaros de Hitchcock.
Los Morlocks y los Eloi: La película simplificó la crítica social de H.G. Wells (la lucha de clases) para centrarse en una aventura de acción, aunque mantuvo la división de la humanidad en dos subespecies en el año 802.701.
Acontecimientos históricos: A diferencia del libro, el protagonista se detiene en momentos clave del siglo XX, como la Segunda Guerra Mundial y un ficticio holocausto atómico en 1966, reflejando el miedo a la Guerra Fría de la época de rodaje.
El destino final: Mientras que en la novela el viajero presencia el fin absoluto de la Tierra, la película termina con un tono más esperanzador en el futuro de los Eloi.
El maniquí de la ventana: Una de las escenas más famosas muestra el paso del tiempo a través del escaparate de una tienda de ropa frente a la casa del inventor, donde las modas cambian rápidamente en el maniquí.
Homenaje del autor: El nombre del protagonista nunca se menciona en la novela original (se le llama "El Viajero"), pero en la película su placa en la máquina revela que se llama H. George Wells, un claro guiño al autor.
Efectos visuales ganadores: La película ganó el Oscar a los Mejores Efectos Especiales en 1960 por su innovadora técnica de stop-motion y fotografía acelerada (time-lapse) para mostrar el paso de las décadas.
Presupuesto ajustado: A pesar de su impacto visual, fue una producción de presupuesto moderado que supo reutilizar elementos para maximizar la calidad.
Rod Taylor: El papel protagonista catapultó a Rod Taylor a la fama internacional antes de protagonizar clásicos como Los pájaros de Hitchcock.
Los Morlocks y los Eloi: La película simplificó la crítica social de H.G. Wells (la lucha de clases) para centrarse en una aventura de acción, aunque mantuvo la división de la humanidad en dos subespecies en el año 802.701.
Acontecimientos históricos: A diferencia del libro, el protagonista se detiene en momentos clave del siglo XX, como la Segunda Guerra Mundial y un ficticio holocausto atómico en 1966, reflejando el miedo a la Guerra Fría de la época de rodaje.
El destino final: Mientras que en la novela el viajero presencia el fin absoluto de la Tierra, la película termina con un tono más esperanzador en el futuro de los Eloi.
El maniquí de la ventana: Una de las escenas más famosas muestra el paso del tiempo a través del escaparate de una tienda de ropa frente a la casa del inventor, donde las modas cambian rápidamente en el maniquí.
Homenaje del autor: El nombre del protagonista nunca se menciona en la novela original (se le llama "El Viajero"), pero en la película su placa en la máquina revela que se llama H. George Wells, un claro guiño al autor.