Lorelei
Shurmano Infinite
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Este suceso está basada en la investigación de una serie de crímenes realizados por un asesino en serie, en la que tardaron mas de una década en detener a su autor. Intentaré reducir lo mas posible para que se pueda leer lo mas ameno posible.
Diciembre de1978, una niña de 9 años que estaba en una parada de autobús en la ciudad de Shajty, una localidad en el sudoeste del territorio de la Unión Soviética, un desconocido se le acercó con la supuesta intención de ofrecerle un chicle. Su nombre era Andréi Chikatilo.
Sin embargo, ese mismo día, Chikatilo llevó a la menor a una vivienda apartada que tenía en las afueras de la ciudad. Ahí la asesinó y dio inicio una serie de crímenes que años más tarde llevaron a que fuese apodado como “El carnicero de Rostov”. Chikatilo aparentaba una actitud tímida y había trabajado como profesor en un colegio. Estaba casado y era padre de familia. Dicho perfil, en ese entonces, no cuadraba con el de un delincuente para la mayoría de las personas.
Cuando fue arrestado y sometido a un interrogatorio con un psiquiatra tras negarse a cooperar con la investigación, Chikatilo reconoció haber sido el responsable de 56 muertes. Las víctimas eran en su mayoría niños, adolescentes y mujeres, de entre 9 y 45 años, contra quienes efectuaba crueles ataques y abusos. Del número mencionado anteriormente, finalmente fue condenado por 53 ante la justicia. No obstante, la policía tardó más de una década en acusarlo formalmente por esos horribles atentados.
Antes incluso previo a que asesinara a la niña del paradero ya había recibido múltiples denuncias de abuso de parte de sus estudiantes en una escuela secundaria, mientras que también había sido detenido como sospechoso en 1984 y liberado poco después. Los investigadores no creyeron que Chikatilo pudiese haber sido el autor de una sostenida masacre, pero el tiempo demostró que sus impresiones fueron erradas.
Su etapa escolar tampoco estuvo exenta de complicaciones. Le costaba entablar amistades, sus compañeros se burlaban de él y en más de una oportunidad fue agredido por ellos. Más adelante, cuando se afilió al Partido Comunista, también fue el blanco de otros militantes que lo humillaban constantemente.
En 1955 se va a Moscú realiza una prueba de admisión para entrar a estudiar derecho en la universidad, pero terminó siendo rechazado. En1963 se instala en Rostov donde conoció a una amiga de su hermana con la quien inicia un romance. La pareja se casó al poco tiempo de haberse conocido. Si bien, Chikatilo seguía enfrentando dificultades para tener relaciones sexuales, pudieron tener dos hijos y formar una familia.
A 8 años de su llegada a Rostov, obtuvo un puesto como profesor en una escuela secundaria, pero rápidamente se frustró con el comportamiento de sus alumnos, quienes se burlaban de él. Solo bastaron tres ciclos como docente para que fuese despedido en 1974, no porque enseñara mal sus asignaturas, sino porque recibió numerosas denuncias que lo acusaban de abusos.
A raíz de aquello, él y su familia se trasladaron a la localidad de Shajty, en donde consiguió empleo en un instituto de formación profesional y empezó a mantener una vivienda a escondidas, ubicada en las afueras. Ese sería el lugar en el que posteriormente concretaría la mayoría de los asesinatos.
El primero de ellos fue en contra de la niña de 9 años que esperaba en la parada de autobús. Dos días después de que la pequeña desapareciera, su cadáver fue hallado en un río cercano con rastros de haber sido apuñalada, mientras que también le había sacado los ojos, un macabro acto que posteriormente replicó en otras de sus víctimas.“Lo hacía porque creía que en los ojos se quedaba la imagen de la última persona a quien había visto la víctima”.
La segunda persona que murió a manos de Chikatilo fue una joven de 17 años que ejercía como prostituta, quien fue asesinada el 3 de septiembre de 1981. Al igual que con la niña de 9 años, la encontró en una estación de tren y la llevó a un bosque en el que trató de tener relaciones sexuales con ella. Como la relación no salió como él deseaba, sacó un cuchillo que siempre llevaba con él, para luego darle múltiples puñaladas.
De esa manera continuó cometiendo decenas de asesinatos en periodos saltados de tiempo. Todos bajo una modalidad parecida y hacia víctimas que generalmente estaban solas en estaciones de trenes o paradas de autobuses.
Uno de los puntos que más impactaron a las autoridades, es que Chikatilo tendía a mutilar órganos de los afectados y, en ciertos casos, incluso llegó a practicar el canibalismo.
Hasta el año 1984, llevaba un total de 24 muertes en su historial. Ese mismo año fue detenido por un policía, quien vio cómo se acercó a varias jóvenes en una estación de tren. Cuando los agentes revisaron las pertenencias que llevaba, vieron que en su maleta tenía un cuchillo y una soga. Sin embargo, aquello no les llamó la atención y pensaron que Chikatilo no parecía ser un criminal, así que lo dejaron irse al poco tiempo.
Las autoridades soviéticas no consideraban en ese momento la posibilidad de que existiese un asesino serial en su territorio, debido a que lo veían como un fenómeno de decadencia propio del mundo occidental. Ese punto fue clave, ya que ni siquiera se permitía informar sobre estos brutales ataques en los periódicos.
Aún así, en noviembre de 1990 casi un año antes de la caída de la URSS un policía vio a Chikatilo salir de un bosque con sus zapatos embarrados y rastros de sangre en el rostro. Le pareció sospechoso, por lo que le solicitó sus datos personales. Al día siguiente se encontró otro cadáver de una niña en las cercanías de ese sector, por lo que pensaron en él como un presunto culpable y fueron a arrestarlo.
En un inicio, Chikatilo se negó a cooperar con la investigación y a confesar sus crímenes, por lo que le pidieron a Alexander Bukhanovksy, un psiquiatra que había escrito un extenso perfil sobre él, que tratara de convencerlo. Cuando terminó de leer el archivo sobre el asesino, Chikatilo se emocionó. Ese día de 1990 reconoció su culpabilidad por los asesinatos de 56 mujeres y niños, además de manifestar su disposición a ayudar a encontrar el resto de los cadáveres.
Dos años más tarde, en abril de 1992, se inició su juicio en el tribunal, instancia en la que fue encerrado en una especie de jaula para impedir que los familiares de los fallecidos se levantaran para agredirlo. En su defensa, aseguró que no tenía intenciones de asesinar, pero que una fuerza interior lo hacía perder el control. Luego, insultó a quienes estaban ahí y hasta se bajó los pantalones.
Los peritos sugirieron que lo hizo para aparentar que enfrentaba problemas de salud mental, lo que podría haber reducido su pena y desembocar que fuese llevado a un psiquiátrico, pero aquello no le resultó y fue culpado por atentar contra un total de 53 personas.
Chikatilo recibió la pena máxima y la noche del 14 de febrero de 1994 fue ejecutado con un disparo en la nuca. El último sonido que escuchó Andréi Chikatilo, fue el del tiro detrás de su cabeza en febrero de 1994.
@Ludopatas
Fotos de la época
Camino al juicio
Celda protección del tribunal
Celda para proteger a Chikatilo de los familiares de las víctimas.
Indumentaria con la que el Chikatilo se acercaba a sus víctimas.
Reconstrucción de los hechos.
Uno de los lugares de los crímenes.
Objetos utilizados por el asesino.
Últimos momentos de Chikatilo antes de ser ejecutado.
Película completa en español en Youtube, recibió varios premios.
Diciembre de1978, una niña de 9 años que estaba en una parada de autobús en la ciudad de Shajty, una localidad en el sudoeste del territorio de la Unión Soviética, un desconocido se le acercó con la supuesta intención de ofrecerle un chicle. Su nombre era Andréi Chikatilo.
Sin embargo, ese mismo día, Chikatilo llevó a la menor a una vivienda apartada que tenía en las afueras de la ciudad. Ahí la asesinó y dio inicio una serie de crímenes que años más tarde llevaron a que fuese apodado como “El carnicero de Rostov”. Chikatilo aparentaba una actitud tímida y había trabajado como profesor en un colegio. Estaba casado y era padre de familia. Dicho perfil, en ese entonces, no cuadraba con el de un delincuente para la mayoría de las personas.
Cuando fue arrestado y sometido a un interrogatorio con un psiquiatra tras negarse a cooperar con la investigación, Chikatilo reconoció haber sido el responsable de 56 muertes. Las víctimas eran en su mayoría niños, adolescentes y mujeres, de entre 9 y 45 años, contra quienes efectuaba crueles ataques y abusos. Del número mencionado anteriormente, finalmente fue condenado por 53 ante la justicia. No obstante, la policía tardó más de una década en acusarlo formalmente por esos horribles atentados.
Antes incluso previo a que asesinara a la niña del paradero ya había recibido múltiples denuncias de abuso de parte de sus estudiantes en una escuela secundaria, mientras que también había sido detenido como sospechoso en 1984 y liberado poco después. Los investigadores no creyeron que Chikatilo pudiese haber sido el autor de una sostenida masacre, pero el tiempo demostró que sus impresiones fueron erradas.
Su etapa escolar tampoco estuvo exenta de complicaciones. Le costaba entablar amistades, sus compañeros se burlaban de él y en más de una oportunidad fue agredido por ellos. Más adelante, cuando se afilió al Partido Comunista, también fue el blanco de otros militantes que lo humillaban constantemente.
En 1955 se va a Moscú realiza una prueba de admisión para entrar a estudiar derecho en la universidad, pero terminó siendo rechazado. En1963 se instala en Rostov donde conoció a una amiga de su hermana con la quien inicia un romance. La pareja se casó al poco tiempo de haberse conocido. Si bien, Chikatilo seguía enfrentando dificultades para tener relaciones sexuales, pudieron tener dos hijos y formar una familia.
A 8 años de su llegada a Rostov, obtuvo un puesto como profesor en una escuela secundaria, pero rápidamente se frustró con el comportamiento de sus alumnos, quienes se burlaban de él. Solo bastaron tres ciclos como docente para que fuese despedido en 1974, no porque enseñara mal sus asignaturas, sino porque recibió numerosas denuncias que lo acusaban de abusos.
A raíz de aquello, él y su familia se trasladaron a la localidad de Shajty, en donde consiguió empleo en un instituto de formación profesional y empezó a mantener una vivienda a escondidas, ubicada en las afueras. Ese sería el lugar en el que posteriormente concretaría la mayoría de los asesinatos.
El primero de ellos fue en contra de la niña de 9 años que esperaba en la parada de autobús. Dos días después de que la pequeña desapareciera, su cadáver fue hallado en un río cercano con rastros de haber sido apuñalada, mientras que también le había sacado los ojos, un macabro acto que posteriormente replicó en otras de sus víctimas.“Lo hacía porque creía que en los ojos se quedaba la imagen de la última persona a quien había visto la víctima”.
La segunda persona que murió a manos de Chikatilo fue una joven de 17 años que ejercía como prostituta, quien fue asesinada el 3 de septiembre de 1981. Al igual que con la niña de 9 años, la encontró en una estación de tren y la llevó a un bosque en el que trató de tener relaciones sexuales con ella. Como la relación no salió como él deseaba, sacó un cuchillo que siempre llevaba con él, para luego darle múltiples puñaladas.
De esa manera continuó cometiendo decenas de asesinatos en periodos saltados de tiempo. Todos bajo una modalidad parecida y hacia víctimas que generalmente estaban solas en estaciones de trenes o paradas de autobuses.
Uno de los puntos que más impactaron a las autoridades, es que Chikatilo tendía a mutilar órganos de los afectados y, en ciertos casos, incluso llegó a practicar el canibalismo.
Hasta el año 1984, llevaba un total de 24 muertes en su historial. Ese mismo año fue detenido por un policía, quien vio cómo se acercó a varias jóvenes en una estación de tren. Cuando los agentes revisaron las pertenencias que llevaba, vieron que en su maleta tenía un cuchillo y una soga. Sin embargo, aquello no les llamó la atención y pensaron que Chikatilo no parecía ser un criminal, así que lo dejaron irse al poco tiempo.
Las autoridades soviéticas no consideraban en ese momento la posibilidad de que existiese un asesino serial en su territorio, debido a que lo veían como un fenómeno de decadencia propio del mundo occidental. Ese punto fue clave, ya que ni siquiera se permitía informar sobre estos brutales ataques en los periódicos.
Aún así, en noviembre de 1990 casi un año antes de la caída de la URSS un policía vio a Chikatilo salir de un bosque con sus zapatos embarrados y rastros de sangre en el rostro. Le pareció sospechoso, por lo que le solicitó sus datos personales. Al día siguiente se encontró otro cadáver de una niña en las cercanías de ese sector, por lo que pensaron en él como un presunto culpable y fueron a arrestarlo.
En un inicio, Chikatilo se negó a cooperar con la investigación y a confesar sus crímenes, por lo que le pidieron a Alexander Bukhanovksy, un psiquiatra que había escrito un extenso perfil sobre él, que tratara de convencerlo. Cuando terminó de leer el archivo sobre el asesino, Chikatilo se emocionó. Ese día de 1990 reconoció su culpabilidad por los asesinatos de 56 mujeres y niños, además de manifestar su disposición a ayudar a encontrar el resto de los cadáveres.
Dos años más tarde, en abril de 1992, se inició su juicio en el tribunal, instancia en la que fue encerrado en una especie de jaula para impedir que los familiares de los fallecidos se levantaran para agredirlo. En su defensa, aseguró que no tenía intenciones de asesinar, pero que una fuerza interior lo hacía perder el control. Luego, insultó a quienes estaban ahí y hasta se bajó los pantalones.
Los peritos sugirieron que lo hizo para aparentar que enfrentaba problemas de salud mental, lo que podría haber reducido su pena y desembocar que fuese llevado a un psiquiátrico, pero aquello no le resultó y fue culpado por atentar contra un total de 53 personas.
Chikatilo recibió la pena máxima y la noche del 14 de febrero de 1994 fue ejecutado con un disparo en la nuca. El último sonido que escuchó Andréi Chikatilo, fue el del tiro detrás de su cabeza en febrero de 1994.
@Ludopatas
Fotos de la época
Camino al juicio
Celda protección del tribunal
Celda para proteger a Chikatilo de los familiares de las víctimas.
Indumentaria con la que el Chikatilo se acercaba a sus víctimas.
Reconstrucción de los hechos.
Uno de los lugares de los crímenes.
Objetos utilizados por el asesino.
Últimos momentos de Chikatilo antes de ser ejecutado.
Película completa en español en Youtube, recibió varios premios.


En verdad sería para nada, si has visto el programa las mujeres no son de mancharse las manos, es decir, usan veneno o normalmente convencen al pringao para que mate por ellas, no te veo enpuñando un cuchillo con los ojos bañados en sangre... Bueno, quien sabe, yo lo único que pido es que sea rápido 



