Están muy maduros los que usan. Fui una vez con 18 años y me agobié, horas nadando en caldo de tomate, se te mete en los ojos y no tienes con qué limpiarte porque toda tu piel y tu ropa está llena de tomate. Solo hueles a tomate, el olor se te queda pegado a la nariz hasta dos días después.
Volví a ir con 20 años, y fue la última vez. Ahora no iría ni aunque me pagaran, pero los tomates eran muy maduros, algunos se te convertían en zumo en la mano.