Aquí tenemos la nueva bestialidad de id Software, un DOOM medieval que nos lleva a los orígenes del Doom Slayer, antes de ser el mito que conocemos. La gracia es que ya no eres un ninja acrobático como en DOOM Eternal, sino una especie de tanque de hierro medieval que arrasa a todo lo que se cruza.
La ambientación mola muchísimo: castillos oscuros, dragones mecánicos, mechas gigantes, y hordas demoníacas que te hacen sentir que estás en mitad de una guerra épica. Lo guapo es que aunque han cambiado el ritmo (ahora es más pesado y táctico), sigue siendo un festival de sangre, ejecuciones y armas absurdamente brutales: tienes un escudo-sierra que corta y protege, lanzas huesos con un arma, y encima puedes pilotar un robot o montarte en un dragón cibernético. O sea, fantasía medieval con el sello DOOM.
Narrativamente también pega un subidón: más escenas cinemáticas, más historia sobre el Slayer y su origen, y un rollo más de "leyenda oscura". No es solo disparar y ya, aquí hay un trasfondo que engancha.
¿Qué tiene de especial?
Que se atreve a cambiar el rollo del gameplay sin perder la esencia. Brutalidad medieval, armas únicas y un Doom Slayer en plan caballero maldito. Vamos, es DOOM, pero vestido de leyenda.¿Fácil de jugar?
Sí, más lento que Eternal, pero sigue siendo intuitivo. No tienes que comerte la cabeza, entras a jugar y ya estás reventando demonios.¿Recomendado?
De cabeza. Si eres fan de DOOM lo vas a gozar, y si no, es de esos juegos que entran solos. Uno de los bombazos del año.Imágenes