Cultura De la posmodernidad.

Schlager

Shurmano Dios
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17 Nov 2024
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Recurriré a dos Master&Commander para tratar de explicar aquello que pretendo. Guy Debord y Zygmunt Bauman.

El primero con su concepto de "sociedad del espectáculo" el segundo con el de "modernidad líquida".

De repente (y casi sin avisar, a pesar de que ha sido un cambio gradual y por ello silencioso) el mundo que habían construido nuestros papis para nosotros se ha "devaluado". Tenemos más derechos que obligaciones (o eso creemos, pues "en mi mundo" primero uno tenía sus obligaciones y ya veríamos si te correspondían derechos).

Los "principios" también son "líquidos" y la moralidad es secundaria a "los acontecimientos que están aconteciendo" (no tronco, comportarse bien, está por encima de una circunstancia situacional y los fines NUNCA justifican los medios porque, en definitiva, los medios son los fines).

Relaciones efímeras (queremos mucho pero en un rango muy cortito de tiempo) hacemos "cosas" (todas ellas "positivas") para proyectarnos socialmente, Y QUE LO VEAN, con mucho relumbrón; jugar con los sobris, ser solidarios, apoyar las causas, celebrar aniversarios...).

Y ¿Por qué digo esto? Observo cómo tengo dos tipos de amigos: aquellos que se basan en reglas "viejas", gente de honor, de principios: hago esto porque es mi deber, porque el pequeño necesita ayuda, basados (aún) en la lealtad y en relaciones en zapatillas de andar por casa. Ayudándome de un concepto taoísta: son sabios silenciosos, hacen cosas porque han de hacerlas sin necesidad de que nadie lo sepa, sólo ellos. Mientras otros (en su defensa diré que los menos), hacen las cosas que hacen para ser mostradas (¿Recordáis la historia bíblica de los 36 hombres justos?), proyectadas para que "los otros" tengan una opinión del "hacedor de cosas" (si me preguntas a mí, el narcisista posmoderno, el "notas" de estado de WhatsApp, de publicación de Insta), con sus valores cambiantes y sus límites difusos.

Y ya lo dejo que me estoy poniendo intensito. Buen finde!!!
 
NOLAN TENDIO NESTE HILO
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Recurriré a dos Master&Commander para tratar de explicar aquello que pretendo. Guy Debord y Zygmunt Bauman.

El primero con su concepto de "sociedad del espectáculo" el segundo con el de "modernidad líquida".

De repente (y casi sin avisar, a pesar de que ha sido un cambio gradual y por ello silencioso) el mundo que habían construido nuestros papis para nosotros se ha "devaluado". Tenemos más derechos que obligaciones (o eso creemos, pues "en mi mundo" primero uno tenía sus obligaciones y ya veríamos si te correspondían derechos).

Los "principios" también son "líquidos" y la moralidad es secundaria a "los acontecimientos que están aconteciendo" (no tronco, comportarse bien, está por encima de una circunstancia situacional y los fines NUNCA justifican los medios porque, en definitiva, los medios son los fines).

Relaciones efímeras (queremos mucho pero en un rango muy cortito de tiempo) hacemos "cosas" (todas ellas "positivas") para proyectarnos socialmente, Y QUE LO VEAN, con mucho relumbrón; jugar con los sobris, ser solidarios, apoyar las causas, celebrar aniversarios...).

Y ¿Por qué digo esto? Observo cómo tengo dos tipos de amigos: aquellos que se basan en reglas "viejas", gente de honor, de principios: hago esto porque es mi deber, porque el pequeño necesita ayuda, basados (aún) en la lealtad y en relaciones en zapatillas de andar por casa. Ayudándome de un concepto taoísta: son sabios silenciosos, hacen cosas porque han de hacerlas sin necesidad de que nadie lo sepa, sólo ellos. Mientras otros (en su defensa diré que los menos), hacen las cosas que hacen para ser mostradas (¿Recordáis la historia bíblica de los 36 hombres justos?), proyectadas para que "los otros" tengan una opinión del "hacedor de cosas" (si me preguntas a mí, el narcisista posmoderno, el "notas" de estado de WhatsApp, de publicación de Insta), con sus valores cambiantes y sus límites difusos.

Y ya lo dejo que me estoy poniendo intensito. Buen finde!!!
Que mal me cae el Guy Debord y que de acuerdo estoy con eso de que los medios son los fines.
 
Recurriré a dos Master&Commander para tratar de explicar aquello que pretendo. Guy Debord y Zygmunt Bauman.

El primero con su concepto de "sociedad del espectáculo" el segundo con el de "modernidad líquida".

De repente (y casi sin avisar, a pesar de que ha sido un cambio gradual y por ello silencioso) el mundo que habían construido nuestros papis para nosotros se ha "devaluado". Tenemos más derechos que obligaciones (o eso creemos, pues "en mi mundo" primero uno tenía sus obligaciones y ya veríamos si te correspondían derechos).

Los "principios" también son "líquidos" y la moralidad es secundaria a "los acontecimientos que están aconteciendo" (no tronco, comportarse bien, está por encima de una circunstancia situacional y los fines NUNCA justifican los medios porque, en definitiva, los medios son los fines).

Relaciones efímeras (queremos mucho pero en un rango muy cortito de tiempo) hacemos "cosas" (todas ellas "positivas") para proyectarnos socialmente, Y QUE LO VEAN, con mucho relumbrón; jugar con los sobris, ser solidarios, apoyar las causas, celebrar aniversarios...).

Y ¿Por qué digo esto? Observo cómo tengo dos tipos de amigos: aquellos que se basan en reglas "viejas", gente de honor, de principios: hago esto porque es mi deber, porque el pequeño necesita ayuda, basados (aún) en la lealtad y en relaciones en zapatillas de andar por casa. Ayudándome de un concepto taoísta: son sabios silenciosos, hacen cosas porque han de hacerlas sin necesidad de que nadie lo sepa, sólo ellos. Mientras otros (en su defensa diré que los menos), hacen las cosas que hacen para ser mostradas (¿Recordáis la historia bíblica de los 36 hombres justos?), proyectadas para que "los otros" tengan una opinión del "hacedor de cosas" (si me preguntas a mí, el narcisista posmoderno, el "notas" de estado de WhatsApp, de publicación de Insta), con sus valores cambiantes y sus límites difusos.

Y ya lo dejo que me estoy poniendo intensito. Buen finde!!!
Qué interesante es esto que cuentas. Al leerte estaba pensando en la ética deontológica y la consecuencialista.

Siempre me ha parecido mejor la basada en principios, porque con la consecuencialista se puede retorcer la interpretación de una situación hasta el absurdo, con lo cual con esa manera de actuar me parece que es menos probable el que la gente haga las cosas bien.
 
Qué interesante es esto que cuentas. Al leerte estaba pensando en la ética deontológica y la consecuencialista.

Siempre me ha parecido mejor la basada en principios, porque con la consecuencialista se puede retorcer la interpretación de una situación hasta el absurdo, con lo cual con esa manera de actuar me parece que es menos probable el que la gente haga las cosas bien.
Muera el relativismo!!!!
 
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