Ciudad de Dios es de esas pelis que no se ven... se viven. Es dura, es cruda, te mete de lleno en las favelas de Río de Janeiro en los años 60, 70 y 80, donde la vida vale poco y los niños se convierten en criminales antes de aprender a afeitarse. Está basada en hechos reales, y lo notas. No hay maquillaje, ni glamour, ni romanticismo: esto es violencia, pobreza y supervivencia.
La historia la cuenta Buscapé, un chaval que crece rodeado de armas y droga, pero que sueña con ser fotógrafo. A través de su mirada, vemos cómo nace y crece el crimen organizado en la favela conocida como Ciudad de Dios. Y ahí aparece uno de los personajes más impactantes del cine: Zé Pequeño, un psicópata que empezó matando cuando aún no sabía ni lo que era el bien o el mal.
La dirección es una locura de buena: Fernando Meirelles (junto a Kátia Lund) logra que te sientas allí, en mitad del caos, con una cámara que no para quieta, un ritmo que no te da respiro, y un montaje que es puro nervio. Y lo más flipante: la mayoría del reparto eran actores no profesionales, chavales sacados de las propias favelas.
¿Qué tiene de especial?
Es como una bomba emocional. No te deja indiferente. Es cine con alma, pero también con dientes. No es solo violencia gratuita, es un retrato salvaje y necesario de una realidad que muchos prefieren no mirar. Tiene escenas tan potentes que se te quedan tatuadas.¿Fácil de ver?
No. Es cruda y, a ratos, muy dura. Pero no porque sea complicada de seguir, sino porque te revuelve por dentro. No es una peli para pasar el rato, es para verla con el cuerpo tenso.¿Recomendada?
Muchísimo. Si quieres una peli que te sacuda, que te deje pensando y que encima sea una obra maestra del cine moderno, esta es tu peli. Eso sí, prepárate, porque no es para corazones blandos.Curiosidades
Todos los actores aficionados fueron reclutados de los barrios marginales de Río de Janeiro. Algunos de ellos, Buscapé (Alexandre Rodrigues), por ejemplo, realmente vivió en la Cidade de Deus (Ciudad de Dios) misma.
Leandro Firmino (Zé Pequeno) realmente era de la Ciudad de Dios y no tenía ambiciones de ser actor, solo fue a la audición para hacer compañía a su amigo.
La escena en la que la pandilla reza antes de la guerra no fue escrita. Durante el tiroteo, un niño, que solía estar en una pandilla real, preguntó al director Fernando Meirelles si el grupo no iba a rezar como siempre lo hacían antes de una confrontación importante con sus enemigos. Meirelles le dijo que siguiera adelante y dirigiera la oración, y filmaron la escena.
La película no fue filmada en el barrio pobre de Cidade de Deus, ya que era demasiado peligrosa.
Los dos actores principales, Alexandre Rodrigues ("Buscapé") y Leandro Firmino ("Zé Pequeno"), se les dio la opción de que se les pagara $10,000 (aproximadamente $3,000) por adelantado o para tomar el porcentaje de la taquilla. Al no tener idea de cuán exitosa sería la película, eligieron el pago por adelantado. Incluso si solo estuvieran recibiendo el 1% de la taquilla, habría sido 25 veces más de lo que obtuvieron. Rodrigues admitió más tarde que lamentó la decisión.
El director citó diciendo que si supiera los peligros de filmar la película en una favela de Río, no habría hecho la película.
Citas
Cenoura Sandro: ¿Has perdido la cabeza? ¡Solo eres un niño!
Filé-com-Fritas - Bistec y papas fritas¿: Un niño? Fumo, resoplo. He matado y robado. Soy un hombre.
¿Por qué volver a la Ciudad de Dios, donde Dios se olvida de ti?
Buscapé: Lo que debería haber sido una rápida venganza se convirtió en una guerra total. La Ciudad de Dios estaba dividida. No se podía ir de una sección a la otra, ni siquiera para visitar a un pariente. Los policías consideraban que cualquiera que viviera en el barrio pobre era un matón. La gente se acostumbró a vivir en Vietnam, y cada vez más voluntarios se inscribieron para morir.
RESEÑAS CORTAS
shurmanos.com
Omitidas imágenes de niños, por si acaso.
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