Schlager
Shurmano Dios
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Buenas gente.
Os cuento en lo que ando metido, por si fuera del interés de alguien.
Como alguno ya sabéis cada cierto tiempo he de presentar un estudio por aquello de estar académicamente activo (y, qué narices, porque me gusta bastante aunque haya épocas en las que no tengo tiempo ni para dormir).
Dicho esto, empezaré por el principio de los tiempos. Esta vez tenía pensado abordar el estudio de la corporalidad (palabro) y sus límites como reminiscencia del "imaginario colectivo" que tenemos de los territorios, por mediación de los mapas (los carga el diablo). Sí, por "grunchi" que suene, muchas concepciones que tenemos sobre las que hemos configurado conocimiento simbólico son precedidas por cosas bastante "random".
Sin embargo, dicen, que la cabra tira al monte, y lo mío es la religión (tal vez no del modo en el que es concebida por la mayoría de la gente), así que persiguiendo esta "corporalidad" he acabado entrevistando a chamanes del altiplano boliviano. Unos cracks. Y con ello, quisiera compartiros una historia "guaperrima".
Panchi de una comunidad tradicional educado a la europea que identifica que lo que frena al progreso de su pueblo son determinadas prácticas tradicionales. Entre ellas, el chamanismo. Por lo que, qué hace el jambo? Solicita su ingreso en la escuela de chamanes con el objetivo de reventarlos desde dentro.
El primer año sólo le enseñan el "engaño": qué hacer para cambiar la voz como si hablasen los espíritus a través de su cuerpo (si os mola el rollito, ya os hablaré del nahualismo), como esconder plumas bajo el labio para fingir sangrados (se supone que "se tragan" el mal del paciente-cliente)... Luego ya viene que si las plantas medicinales y demás polladas.
El caso es que nuestro colega sale de esta escuelita, y le piden ayuda para un caso. Él identifica que es un problema biomédico y que ni de coña lo arregla. Monta toda la "performance" sabiendo que va a ser un tanto a su favor...PERO LO HACE, caso resuelto. La primera en la frente. La segunda, el caso de una chiquina que deja de hablar tres meses (identifica como problema psicológico) y para su sorpresa... También lo apaña.
Al paisano se le va de las manos y antes de darse cuenta (importante saber que es un tipo con la cabeza muy muy amueblada) es el chamán más reputado de su región. Hay una frase que me gusta mucho "Dios se parte de risa conociendo tus planes". Pues eso.
El tipo, completa y absolutamente desconcertado, va a buscar a chamanes viejos para contarles todo lo que pensaba y lo que está viviendo. La conversación es un poco así:
— Pero... Si es todo mentira no??
— Desde luego, pero cura.
Este tipo de procesos me recuerdan a nuestra hipnosis (esa cosa tan chamánica, esa cosa tan occidental y "mainstream"). El caso es que el tipo descubre que, como primera toma de contacto, cuando no hay acceso a un doctor cercano (por distancia y jurdelillos...), cumplen una función esencial dentro de la comunidad. El cazador, ha sido cazado.
Dicho esto, aquí tengo material "del güeno".
No asustarse, es hoja de coca. Y, en contra de lo que nos han contado, su efecto es muy similar al café (aunque se te adormece un poco la mejilla). El objetivo es vivir en mis carnes el proceso que vive un chamán cuando realiza una intervención.
Sí os mola el tocho que os he soltado, iré poniendo por aquí (a modo de cuaderno de campo), como va siendo el proceso. Os diré que, como buen gayumbotes, sólo puse una condición. Qué, mientras me "endrogo", tendrá que estar delante mi santa pibichurri que ya bastantes disgustos le doy. No, al margen de coñas, me mola tenerla ahí cerquita.
Si has llegado hasta aquí leyendo esta matraca, mis felicitaciones
Os cuento en lo que ando metido, por si fuera del interés de alguien.
Como alguno ya sabéis cada cierto tiempo he de presentar un estudio por aquello de estar académicamente activo (y, qué narices, porque me gusta bastante aunque haya épocas en las que no tengo tiempo ni para dormir).
Dicho esto, empezaré por el principio de los tiempos. Esta vez tenía pensado abordar el estudio de la corporalidad (palabro) y sus límites como reminiscencia del "imaginario colectivo" que tenemos de los territorios, por mediación de los mapas (los carga el diablo). Sí, por "grunchi" que suene, muchas concepciones que tenemos sobre las que hemos configurado conocimiento simbólico son precedidas por cosas bastante "random".
Sin embargo, dicen, que la cabra tira al monte, y lo mío es la religión (tal vez no del modo en el que es concebida por la mayoría de la gente), así que persiguiendo esta "corporalidad" he acabado entrevistando a chamanes del altiplano boliviano. Unos cracks. Y con ello, quisiera compartiros una historia "guaperrima".
Panchi de una comunidad tradicional educado a la europea que identifica que lo que frena al progreso de su pueblo son determinadas prácticas tradicionales. Entre ellas, el chamanismo. Por lo que, qué hace el jambo? Solicita su ingreso en la escuela de chamanes con el objetivo de reventarlos desde dentro.
El primer año sólo le enseñan el "engaño": qué hacer para cambiar la voz como si hablasen los espíritus a través de su cuerpo (si os mola el rollito, ya os hablaré del nahualismo), como esconder plumas bajo el labio para fingir sangrados (se supone que "se tragan" el mal del paciente-cliente)... Luego ya viene que si las plantas medicinales y demás polladas.
El caso es que nuestro colega sale de esta escuelita, y le piden ayuda para un caso. Él identifica que es un problema biomédico y que ni de coña lo arregla. Monta toda la "performance" sabiendo que va a ser un tanto a su favor...PERO LO HACE, caso resuelto. La primera en la frente. La segunda, el caso de una chiquina que deja de hablar tres meses (identifica como problema psicológico) y para su sorpresa... También lo apaña.
Al paisano se le va de las manos y antes de darse cuenta (importante saber que es un tipo con la cabeza muy muy amueblada) es el chamán más reputado de su región. Hay una frase que me gusta mucho "Dios se parte de risa conociendo tus planes". Pues eso.
El tipo, completa y absolutamente desconcertado, va a buscar a chamanes viejos para contarles todo lo que pensaba y lo que está viviendo. La conversación es un poco así:
— Pero... Si es todo mentira no??
— Desde luego, pero cura.
Este tipo de procesos me recuerdan a nuestra hipnosis (esa cosa tan chamánica, esa cosa tan occidental y "mainstream"). El caso es que el tipo descubre que, como primera toma de contacto, cuando no hay acceso a un doctor cercano (por distancia y jurdelillos...), cumplen una función esencial dentro de la comunidad. El cazador, ha sido cazado.
Dicho esto, aquí tengo material "del güeno".
No asustarse, es hoja de coca. Y, en contra de lo que nos han contado, su efecto es muy similar al café (aunque se te adormece un poco la mejilla). El objetivo es vivir en mis carnes el proceso que vive un chamán cuando realiza una intervención.
Sí os mola el tocho que os he soltado, iré poniendo por aquí (a modo de cuaderno de campo), como va siendo el proceso. Os diré que, como buen gayumbotes, sólo puse una condición. Qué, mientras me "endrogo", tendrá que estar delante mi santa pibichurri que ya bastantes disgustos le doy. No, al margen de coñas, me mola tenerla ahí cerquita.
Si has llegado hasta aquí leyendo esta matraca, mis felicitaciones
