Entiendo que mi opinión aquí no pinta gran cosa, porque soy consciente de que siendo tía es relativamente fácil. Pero claro, fácil, si aplica para cualquiera. Cuando te interesa alguien en concreto, creo que la dificultad es la misma en cualquier género.
Si acaso puede valer mi experiencia, es porque siempre he sido quién tomaba la iniciativa (lo que soléis hacer vosotros), o por lo menos, nunca me he quedado esperando a que otro diera el paso porque a parte de que para vosotros suele ser más difícil el tema del posible rechazo, súmale que (en mi experiencia) os cuesta muchísimo pillar las indirectas así que imagina si encima me quedo como una estatua sonriendo. (Al menos, para el tipo de tíos que me solían interesar, que eran más bien tímidos).
Yo ahora ya no ligo, pero lo que hacía, y lo que volvería a hacer, es cualquier cosa menos insistir. Si hay que insistir, o no interesas, o la otra persona es un creído/a, y en ambos casos es mejor darse media vuelta.
Yo nunca he ligado de forma activa en ambientes de fiesta. No me va. Así que la parte de acercarme para mí es más fácil porque hay un conocimiento previo de la persona, ya que solía conocerlos de otras cosas. Ahí, cuando me interesa, intento cuanto antes llevar las conversaciones a un terreno, digamos, menos "naif". Soy como soy siempre, pero un poco más lanzada, con bromas subidas de tono, pero midiendo la aceptación de las mismas. Si veo que provocan rechazo (joer, eso se nota), simplemente paro. No lo doy por perdido al primer resbalón porque simplemente puede ser que no me haya entendido o le haya descolocado, o le haya pillado en un mal día, pero entonces cambio la estrategia. Muestro interés, abro conversación, pregunto por cosas personales, a veces contando algo mio para que se genere una complicidad ... Me preocupo por las cosas que me cuenta (de todas formas es algo que me sale genuino). Y cuando ya veo claro que el interés es mutuo, paso a quedar, proponiendo, e invitando yo para quitar presiones.
La única vez que quise ligar en un pub, como no estoy acostumbrada, empecé con el tema miradas y sonrisas, y en cuanto vi que me correspondía le invité a jugar al billar. Yo soy vieja escuela, no soy de pasar insta ni número a la primera... Me fui par de veces al pub a ver si me lo cruzaba, pero no. Así que me atreví a buscarle en Facebook, total lo peor que podía pasar era que no me agregara. En cuanto me agregó le mandé un mensaje diciéndole que me debía otra partida, y él muy contento me dijo que había intentado buscarme y no le salía (tenía mi Facebook muy capado). No mareamos demasiado la perdiz, al día siguiente ya habíamos quedado a tomar un helado jaja
En fin... El resumen sería que tener miedo es el peor enemigo. Sea miedo al rechazo, a cagarla, a que se rían... Mientras alguien se comporte como una persona normal, y sepa retirar cable en cuanto ve que las cosas no van como deberían o no hay interés, no tiene porqué pasar nada ni con los tiempos que corren. El problema es ponerse pesado, no entender una mala cara o un no, no entender el momento, que es muy importante, porque no es lo mismo intentar charlar con alguien cuando está rodeado de amigos a cuando está solo pero cómodo... Etc.
A mí también me han rechazado, y solo me ha servido para pasar a otra cosa y no perder el tiempo. Visto así, son todo ventajas.