Quedé para cenar con unos amigos en el Restaurante de un pantano de Extremadura. Una amiga llevó a otra amiga. Después de cenar decidimos bajar a echar una copa al chill-out cerca del agua del mismo Restaurante. Era una preciosa noche de verano y estaba lleno de parejas, aparte de que la luz era tenue, ya que el alumbrado eran farolillos de velas en las mesas. Mi amigo me dijo que si llevaba la guitarra acústica en el coche, y por casualidades de la vida, sí la llevaba. Fuimos a por ella al coche y una vez en los sofás del Chill-out empecé a tocar canciones pachangueras rollo “Mägo de Oz”. Lo estábamos pasando guay, la verdad. Luego empezaron a irse y mi amiga se fue con un amigo...cuando quisimos darnos cuenta estábamos ella y yo sólos hablando y riendo. Empezó a interesarse por mi formación musical haciendo preguntas de donde había aprendido, cuándo, etc. Me dijo que si sabría tocar algo más suave (su mirada y sus formas iban con segundas, terceras y hasta cuartas),... agarré mi guitarra, me acerqué a ella, la miré fijamente con una sonrisa y le dediqué “VULNERABLE” de Alquimia de Alberto Rionda (Avalanch), en acústico y con arpegios, despacito. Fue como Arte de Magia...fue acabar la canción y teníais que haber visto su carita preciosa enamorada y conmocionada. La sonreí otra vez, le hice una tontería cariñosa, me acerqué, se acercó y la besé. Luego dimos una vuelta por la orilla del pantano (con bandera azul) y horas después la llevé a su pueblo. Me dijo de tomar algo en su casa, más yo la dejé descansar (haciéndome el interesante y dejándola con ganas de más...creedme, eso es muy importante). Me dió los buenos días a la mañana siguiente y me propuso de salir a cenar los dos sólos. La noche fue increíble y acabamos en la cama esparciendo todo tipo de flujos corporales. 2 años después me dejó romperle el culo y ahora escribiendo ésto lo estoy recordando, me estoy poniendo caliente y ahora cuando ella vuelva del trabajo en media hora o así la voy a empujar como cajón que no cierra.