Generalmente he dado a quien no lo ha pedido. Hace poco vi a un tipo en un porche con su perrillo, los dos envueltos en una manta y con sus pocas pertenencias en un carrito de compra. No pedía ni mendigaba, el hombre leía un periódico aparentemente absorto en su lectura, y el perro dormitaba a su lado. De vez en cuando, dejaba la lectura y acariciaba la cabeza del animal.
Total, que fui a una tienda cercana y compré pienso para el animal, algunas botellas de agua y zumo, pan, fiambre, unas latas de garbanzos... El hombre me miró sorprendido, quizás porque el no me había pedido nada, y me contó que vivía en la calle porque su misma familia se había desecho de él como un trapo viejo. Padecía esquizofrenia. Y al final decidió huir de su propia casa, dejando todo tras de si (trabajo, amistades, familia...) porque "todos estaban en contra suya". En fin, que me agradeció lo que le compré sinceramente. No lo he vuelto a ver, tampoco es una zona que frecuente habitualmente.
Dar dinero no es para mí una opción. No sabes dónde va a acabar y en qué se va a gastar. Sobre todo a ONG's y demás.