A ver, claro que hay que tener transporte público.
Pero lo que no se puede es mantener un servicio similar al de un país escandinavo con una economía peor que la venezolana.
Lo que ha hecho Milei con el metro ha sido ajustar el precio del billete a la inflación, que ha estado entre el 150 y 200% interanual, y Alberto Fernández llevaba más de dos años sin hacerlo para contentar a la gente.
Esto significa que hace menos de tres años, el precio del billete era el mismo que el actual ajustado, pero los agitadores de izquierda no salieron a protestar porque gobernaban "los suyos".
La única opción a no ajustar el precio a la inflación, es acabar cerrando el metro por falta de fondos.
Bajar los impuestos a los inversores extranjeros es la primera medida que se toma para empezar a recuperar un país quebrado, ya que, como dentro no hay dinero para invertir y generar empleo, ese dinero tiene que venir de fuera.
Pasó en España con el aperturismo de los 1960s, donde se pasó de una economía de posguerra a lo que popularmente se le llama "El Milagro Español", y la gente pudo empezar a comprarse su Seat 600 e ir de vacaciones a la playa una vez al año.
Si no hay dinero dentro, hay que incentivar a los que lo tienen fuera.