Voy a ser claro. Soy el prototipo de español medio.
El apagón me pillo en el trabajo y aproveché para escaquearme.
Al llegar a casa no pude comer caliente y no tenía ni una triste lata de sardinas o bonito, me hice un bocadillo de pan duro con salchichón que empezaba a ponerse rancio.
Lógicamente me puse como loco a buscar una radio a pilas y acabé encontrando en un cajón un transistor con más mierda que el rabo de un oso, lo de las pilas lo pude solucionar quitando las del mando de la tele.
A la tarde salí a intentar comprar una latilla de algo, pero todo, absolutamente todo, estaba cerrado (vivo en un pueblo pequeñín).
Pues nada, paseo y a casa.
A la noche el móvil se me apaga y me quedo sin linterna (la del móvil es la única que tengo) y me quedo sentado el el salón, a oscuras, cagándome en mi miserable vida.
Cuando me cansé, me fuí a la cama palpando las paredes y aún así me dí una ostia en la rodilla que me dejó jodido.
Ni que decir tiene que no he hecho nada y que si hay otro apagón me pasará lo mismo.