Los fondos buitres, los carroñeros, incluso ellos no pueden escapar a la lógica del mercado. El principal problema de la vivienda en España es que apenas se construye desde hace más de una década, desde la burbuja inmobiliaria, y al mismo tiempo la población se ha incrementado en casi 10 millones más. Es un problema principalmente de escasez.
Los fondos buitres se aprovechan de esa escasez, si existieran más viviendas construidas se tendrían que adaptar, por cojones, a las nuevas circunstancias y los nuevos precios.
Yo sé que estos temas siempre los pensamos filtrados por nuestra ideología (yo también, no voy de objetivo e imparcial) pero a mi modo de ver está claro: ¿Odias a los especuladores y a los fondos buitres? Pues la mejor forma de que no vengan es construir más, mucho más, de forma que el precio no les resulte interesante y se tengan que ir a especular a otro sitio.
¿La escasez es la única causa de los precios imposibles de las viviendas? No, no es la única, pero es la principal. Las otras en comparación son anecdóticas digamos que el 90% del problema es la escasez de obra nueva y el 10% la suma de todos lo demás (turismo y air BnB, impuestos disparatados del estado, inseguridad jurídica para los propietarios, trabas burocráticas, etc).
El análisis presentado, aunque bienintencionado al reconocer el filtro ideológico, incurre en la simplificación excesiva de un fenómeno complejo y en la omisión de factores estructurales que demuestran que la mera escasez de obra nueva no es el principal motor de los precios. Reducir el problema de la vivienda a una ecuación simple de “poca construcción = precios altos” es ignorar la mercantilización y financiarización del bien.
1. Desmontando la Falacia de la Escasez (Stock vs. Disponibilidad)
Afirmar que la escasez de construcción es el 90% del problema se contradice con los datos estructurales de la vivienda en España. De hecho, España es uno de los países europeos con mayor número de viviendas por habitante, superando la media de la Unión Europea. El problema no es la cantidad total de ladrillos, sino la disponibilidad de ese stock para el uso residencial.
Este argumento ignora el masivo stock de viviendas vacías que superan los 3,4 millones según el INE. Si la escasez fuera el 90% del problema, estas viviendas estarían en el mercado. Su existencia demuestra que el problema no es la falta de oferta física, sino la retención especulativa de la oferta disponible.
La presión real sobre los precios no viene solo de la demografía, sino de la concentración de la demanda en áreas metropolitanas y de la extracción de viviendas del mercado de alquiler residencial para dedicarlas al alquiler turístico (AirBnB), lo cual es mucho más que un “10% anecdótico” en ciudades clave.
2. La Construcción como Solución: Un Remedio Ineficaz sin Regulación
La propuesta de que la solución para “echar a los fondos buitre” es “construir mucho más” es una tesis neoliberal que ha demostrado ser fallida en la práctica. En un mercado no regulado, la nueva construcción no garantiza la bajada de precios. Si se construye sin control de precios, las nuevas viviendas de lujo o de alto standing son adquiridas por los mismos fondos de inversión y grandes propietarios que el mensaje dice odiar, no para ponerlas en alquiler a precios asequibles, sino para mantener la rentabilidad o especular a futuro.
La construcción privada se dirige al segmento más rentable, que es el de alto poder adquisitivo. Construir más viviendas de lujo en el centro de Madrid o Barcelona no soluciona el problema de la enfermera o el camarero que necesita un alquiler a 800€, sino que aumenta la burbuja en la parte alta.
La experiencia en ciudades globales demuestra que la solución es la regulación y la provisión pública. Ciudades con mucha construcción (como Londres o Nueva York) siguen teniendo precios disparados debido a la falta de control sobre quién compra y a qué precio se alquila. La solución efectiva pasa por incrementar el stock de vivienda social (con precios máximos garantizados) y regular los precios del alquiler en zonas tensionadas, no solo por la cantidad de grúas.
3. El 90% es la Financiarización y la Especulación
El mensaje invierte la proporción del problema. El 90% del problema no es la escasez, sino la financiarización de la vivienda, es decir, el uso de la vivienda como un activo financiero global y no como un derecho.
Los fondos buitre son los principales agentes que retiran oferta y tensionan precios al establecer rentas máximas que el mercado debe seguir. La vivienda vacía demuestra que la oferta física existe, pero está inmovilizada por la lógica de la inversión en ladrillo. El alquiler turístico reduce drásticamente la oferta de alquiler residencial en zonas céntricas, siendo un factor clave de expulsión de residentes y de subida de precios que transforma barrios enteros. Finalmente, la ausencia de vivienda social (España tiene uno de los stocks más bajos de Europa) significa que el 100% de la demanda se somete a la lógica del mercado especulativo.
En resumen, la lógica de que el mercado se autorregula con más oferta solo funciona en la teoría. En la práctica, sin regulación, más construcción solo significa más activos para los especuladores. La única forma de “echar a los fondos buitre” es desincentivar la especulación mediante impuestos a la vivienda vacía, incrementando masivamente el parque público de alquiler y regulando los precios para garantizar la función social del hogar. El problema es de modelo económico y político, no de falta de cemento.