12 Hombres sin piedad es una joya del cine que, aunque tenga más de medio siglo, sigue tan potente como el primer día. Pura tensión, diálogo y humanidad metidos en una sola habitación. Nada de efectos, nada de decorados espectaculares. Solo 12 tíos, un jurado, encerrados decidiendo si un joven es culpable o no de asesinato. Y créeme, pocas pelis te atrapan tanto con tan poco.
Un jurado popular tiene que decidir si un chaval de clase baja es culpable de matar a su padre. Si lo condenan, es pena de muerte. Al principio, todos menos uno piensan que es culpable. Ese "uno", el Jurado nº 8 (interpretado por Henry Fonda), no está convencido y empieza a hacer preguntas, a sembrar la duda. Y así, poco a poco, se van desnudando no solo las pruebas, sino también los prejuicios, las frustraciones y las emociones de cada uno de los doce hombres.
¿Qué tal está?
Es brillante. La tensión no baja ni un segundo. Todo sucede en una única sala, pero cada diálogo es como un puñetazo bien dado. Lo que parece una conversación sobre un juicio se convierte en una disección brutal de la condición humana: el racismo, los prejuicios, el ego, la justicia… Todo se va colando sin forzar. Es cine del que hace pensar, del que no necesita música épica para meterte en el drama.Henry Fonda se come la pantalla, pero el resto del reparto también está de diez. Cada personaje representa un tipo distinto de persona, con sus propias razones y taras. Y eso es lo que la hace tan real.
¿Qué tiene de especial?
Lo más potente es que te hace reflexionar sin decirte lo que tienes que pensar. Juega con tus propias creencias, te incomoda, te obliga a replantearte cosas. Y todo eso con cero artificios. Es como ver un duelo de ideas, donde las palabras son las armas. Además, demuestra cómo una sola persona puede hacer tambalearse a una mayoría… solo con sentido común y valentía.
¿Lo malo?
Para los que estén acostumbrados al ritmo rápido y al espectáculo visual, puede parecer lenta o estática. Pero es una de esas pelis que si te dejas llevar, te atrapa como un thriller. Y es blanco y negro, sí… pero no se nota porque te olvidas de eso a los diez minutos.
¿Fácil de ver?
Sí, aunque requiere atención. Es todo diálogo, pero no se hace pesada. Si entras en el ritmo, te engancha sin darte cuenta. Ideal para ver tranquilo, con ganas de algo que te haga pensar.
¿Recomendada?
Totalmente. Es de esas pelis que todo el mundo debería ver al menos una vez. No solo por lo buena que es, sino por lo que dice sobre nosotros, sobre cómo juzgamos y sobre lo fácil que es dejarnos llevar por prejuicios. Cine puro y directo al cerebro.
Imágenes
Curiosidades
El director Sidney Lumet hizo que todos los actores permanecieran en la misma habitación durante varias horas seguidas, repitiendo sus diálogos una y otra vez sin filmarlos. Esto era para darles una idea real de cómo sería estar encerrados en una habitación con las mismas personas.
Al principio de la película, todas las cámaras están situadas por encima de la altura de los ojos y equipadas con objetivos gran angular para dar la impresión de mayor distancia entre los sujetos. A medida que avanza la película, las cámaras se deslizan hasta la altura de los ojos. Al final, casi toda la película está filmada por debajo de la altura de los ojos, en primeros planos y con teleobjetivos para aumentar la sensación de claustrofobia.
Debido a que la película no generó ganancias, Henry Fonda nunca recibió su salario diferido. A pesar de este revés, siempre consideró esta película como una de las tres mejores de su carrera. Las otras fueron Las uvas de la ira (1940) e Incidente en Ox-Bow (1942).
A Henry Fonda no le gustaba verse en la película, así que no la vio completa en la sala de proyección. Sin embargo, antes de salir, le dijo en voz baja al director Sidney Lumet: «Sidney, es magnífica».
En junio de 2008, esta película ocupó el segundo lugar en la lista de las diez mejores películas del género "Drama judicial" del American Film Institute.
Citas
Le pido perdón...
"¿Disculpe?" ¿Por qué es tan educado?
Por la misma razón por la que tú no lo eres: así es como me criaron.
Juez : Para continuar, han escuchado un caso largo y complejo: asesinato en primer grado. El asesinato premeditado es el cargo más grave que se juzga en nuestros tribunales penales. Han escuchado los testimonios, se les ha leído e interpretado la ley aplicable a este caso; ahora es su deber sentarse a analizar y tratar de separar los hechos de la fantasía. Un hombre ha muerto, la vida de otro está en juego. Si existe una duda razonable sobre la culpabilidad del acusado, una duda razonable, entonces deben emitir un veredicto de "no culpable". Sin embargo, si no existe duda razonable, entonces deben, en conciencia, declarar al acusado "culpable". Sea cual sea su decisión, su veredicto debe ser unánime. En caso de declarar al acusado "culpable", el tribunal no considerará una recomendación de clemencia. La pena de muerte es obligatoria en este caso. Se enfrentan a una grave responsabilidad, gracias, caballeros.
No es fácil enfrentarse solo al ridículo de los demás.