Y U M A N
Shurmano
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Acompañando a mi mujer, que ella sí cree.
Y la verdad, cada vez me gusta más. No me malinterpretes, no creo ni lo más mínimo. Ni panes ni peces multiplicados, ni resurrecciones, ni espíritus santos ni gaitas. Esto no va conmigo. No me entra ni aunque me lo embotellen. Que no que no.
Pero hay algo que sí me engancha, y son las parábolas.
No todas, claro. Hay muchas que son una fumada mística que solo le entran al que ya viene convencido de que jesus es el dios universal.
Pero otras... otras son verdaderas joyas de la reflesion. Te las sueltan en plan cuento sencillo y te meten el dedo en el ojo sin avisar.
La de la paja en el ojo, por ejemplo.
"¿Por qué te fijas en la paja del ojo ajeno y no ves la viga en el tuyo?"
Zas. En toda la cara. Hipocresía, moral de saldo, postureo. Actual como si la hubieran escrito ayer.
O la del hijo pródigo.
No me acuerdo y me da palo bsucarla pero va de algo así...
El chaval se pira, revienta la herencia, vuelve con el rabo entre las piernas, y el padre le monta una fiesta. El otro hermano, que se quedó currando como un pringao, se pilla un cabreo monumental. Y el padre le dice que relaje, que hay que alegrarse por el que ha vuelto.
Ahí hay telita buena, si si. Oorgullo, rencor, envidia, segundas oportunidades... todo empaquetado en un cuentito de dos minutos.
El buen samaritano. esta la repiten hasta en la sopa..
El tipo que ayuda no es ni cura ni gente de bien, sino el que nadie esperaba. Pasa de rezos y protocolos (osea yo). Ve a un tío tirado y lo ayuda. Punto. Es el único que hace lo que hay que hacer. Sin dogmas. Sin hostias. Ética básica, humana de la que escasea
O la del sembrador
Uno tira semillas a lo loco. Algunas caen en piedras, otras entre cardos borriqueros, otras en tierra buena. Solo unas pocas dan fruto. Es una especie de metafora perfecta de cómo cala (o no) lo que decimos o hacemos, según a quién se lo digas. Ya sea bueno o malo. Aunque tambiens e puede interpretsr d eotras formas.
Ahora, también te digo...cuando la parábola se centra en Jesús como figura divina, ahí se me cae la misa, ala una misa perdida hoy... Ya no es una reflexión, es mierda catequesis.
Como esa de la vid.
“Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Separados de mí no podéis hacer nada.”
Claro. Y si no estás enchufado a él, no vales, pues vale, ¿qué te digo?
O la del buen pastor.
“Mis ovejas me conocen. Yo doy la vida por ellas.”
Todo muy bonito si ya crees. Pero si no, suena más a propaganda interna que a verdad universal. O eres oveja suya o estás fuera.
O la de las vírgenes que se quedan sin aceite. Que por no estar preparadas se pierden la fiesta. “Porque no sabéis el día ni la hora”. Muy bíblico, muy místico… muy meh.
Pero las otras, las que te dejan pensando sin exigir que te tragues el dogma, esas sí que molan. Esas me las gusrdo para el doa d emañana vacilar antenla peña.
No necesitas creer para que te hagan pensar.
Y eso, hoy por hoy, ya es bastante.
A misa cojones!
Y la verdad, cada vez me gusta más. No me malinterpretes, no creo ni lo más mínimo. Ni panes ni peces multiplicados, ni resurrecciones, ni espíritus santos ni gaitas. Esto no va conmigo. No me entra ni aunque me lo embotellen. Que no que no.
Pero hay algo que sí me engancha, y son las parábolas.
No todas, claro. Hay muchas que son una fumada mística que solo le entran al que ya viene convencido de que jesus es el dios universal.
Pero otras... otras son verdaderas joyas de la reflesion. Te las sueltan en plan cuento sencillo y te meten el dedo en el ojo sin avisar.
La de la paja en el ojo, por ejemplo.
"¿Por qué te fijas en la paja del ojo ajeno y no ves la viga en el tuyo?"
Zas. En toda la cara. Hipocresía, moral de saldo, postureo. Actual como si la hubieran escrito ayer.
O la del hijo pródigo.
No me acuerdo y me da palo bsucarla pero va de algo así...
El chaval se pira, revienta la herencia, vuelve con el rabo entre las piernas, y el padre le monta una fiesta. El otro hermano, que se quedó currando como un pringao, se pilla un cabreo monumental. Y el padre le dice que relaje, que hay que alegrarse por el que ha vuelto.
Ahí hay telita buena, si si. Oorgullo, rencor, envidia, segundas oportunidades... todo empaquetado en un cuentito de dos minutos.
El buen samaritano. esta la repiten hasta en la sopa..
El tipo que ayuda no es ni cura ni gente de bien, sino el que nadie esperaba. Pasa de rezos y protocolos (osea yo). Ve a un tío tirado y lo ayuda. Punto. Es el único que hace lo que hay que hacer. Sin dogmas. Sin hostias. Ética básica, humana de la que escasea
O la del sembrador
Uno tira semillas a lo loco. Algunas caen en piedras, otras entre cardos borriqueros, otras en tierra buena. Solo unas pocas dan fruto. Es una especie de metafora perfecta de cómo cala (o no) lo que decimos o hacemos, según a quién se lo digas. Ya sea bueno o malo. Aunque tambiens e puede interpretsr d eotras formas.
Ahora, también te digo...cuando la parábola se centra en Jesús como figura divina, ahí se me cae la misa, ala una misa perdida hoy... Ya no es una reflexión, es mierda catequesis.
Como esa de la vid.
“Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Separados de mí no podéis hacer nada.”
Claro. Y si no estás enchufado a él, no vales, pues vale, ¿qué te digo?
O la del buen pastor.
“Mis ovejas me conocen. Yo doy la vida por ellas.”
Todo muy bonito si ya crees. Pero si no, suena más a propaganda interna que a verdad universal. O eres oveja suya o estás fuera.
O la de las vírgenes que se quedan sin aceite. Que por no estar preparadas se pierden la fiesta. “Porque no sabéis el día ni la hora”. Muy bíblico, muy místico… muy meh.
Pero las otras, las que te dejan pensando sin exigir que te tragues el dogma, esas sí que molan. Esas me las gusrdo para el doa d emañana vacilar antenla peña.
No necesitas creer para que te hagan pensar.
Y eso, hoy por hoy, ya es bastante.
A misa cojones!