El Fonoll, el pueblo donde llevar ropa está prohibido: "Si viene algún mirón, lo reconducimos.
Emili Vives y Núria Espinal son un matrimonio que fundó en 1998 este pueblo naturista que renació de las ruinas de una aldea abandonada. Vivir en "pelotas". Esa es en esencia, la filosofía de esta aldea de Tarragona que se levantó sobre las ruinas de un pueblo medieval del siglo XIV, allá por 1995. Sus impulsores, Emili Vives y Núria Espinal soñaron con construir un lugar en el que poder practicar en libertad los valores del naturismo.
Durante 8 años, el matrimonio que practicaba esta filosofía junto a sus hijos, rehabilitó el pueblo, con dinero de su bolsillo, para convertirlo en una comunidad naturista. "Lo compré con 43 años, empecé las obras con 46 años y aquí estoy todavía, ahora con 73, imagínate cómo se ha pasado la vida", recuerda Vives.
Este espacio está ubicado en un bosque de olmos, pinos y fresnos, solo hay quince normas. La primera de ellas: "Si el clima lo permite la convivencia será en desnudo integral". El resto de reglas, consisten en respetar los valores naturistas: reciclar, no fumar, no hacer fotografías ni grabaciones, cuidar la fauna y la flora.
La vida al desnudo en El Fonoll.
La vida en El Fonoll es casi como en otro pueblo. Hay albergue, supermercado, apartamentos, cine, discoteca, salón de masaje, solarium, huertos, arena de voleibol e incluso zona de wifi para los treinta vecinos que viven allí de manera permanente y para los visitantes que, durante los fines de semana, engordan la cifra a cerca de 150.
Para acceder y utilizar las instalaciones, hay que comprar un bono de acceso de 4 euros para el titular y 1 euro para su acompañante. Todo está incluido en ese precio. Si se quiere dormir en El Fonoll, hay que sumar el precio del alojamiento. "En verano es una época buena porque al menos hacemos un poco de dinero para todo el año", explica Emili.
Nunca faltan las actividades. Esta semana, hemos tenido verbena, cena, juegos, baile, un cine y también hacemos excursiones, partidas de millas... Ahora estamos preparando un concurso de poesía y de fotografía. Y cuando no hay jarana, cada uno va a lo suyo.
En El Fonoll hay tradiciones que dan sentido al paso del tiempo. Cada Domingo, residentes y visitantes se reúnen junto al merendero para preparar una gran paella vegetariana con los ingredientes que ellos mismos han recolectado de las huertas comunitarias.
Emili Vives y Núria Espinal son un matrimonio que fundó en 1998 este pueblo naturista que renació de las ruinas de una aldea abandonada.
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