Las latas de atún se han convertido en un arma letal y recurrente para los internos de la cárcel
Un interno de origen marroquí del
Centro Penitenciario Murcia I, también conocida como la
cárcel de Sangonera, ha atacado a otro con una
lata de atún y le ha cortado el cuello. Se trataba de su compañero de celda, también marroquí, que
ha muerto a manos del preso tan sólo
dos días después de que el sujeto ingresara en el penal que da acogida, principalmente, a quienes están en régimen de prisión provisional.
Ambos se encontraban en el denominado
módulo de respeto (módulo 1) cuando han tenido lugar los hechos que ahora se investigan, cerca de las 04:30 de la madrugada del viernes. Fue otro recluso el que dio la voz de alarma al escuchar golpes que procedían del otro lado de la pared. Cuando los funcionarios llegaron, la víctima ya estaba muerta, mientras que el agresor estaba ensangrentado. Se le llevó a
aislamiento y se prevé que sea trasladado de centro.
El fallecido ingresó en prisión preventiva como presunto autor de un
delito de abusos sexuales y sufría problemas de salud mental. La Policía Judicial de la Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación.
Las latas de atún, concretamente las tapas de las mismas, se han convertido en un
arma peligrosa para los presos
de las cárceles, dado que tienen
fácil acceso a ellas, a través del economato, y se les permite tenerlas libremente en las celdas. Así, no es la primera vez que ocurre un hecho de estas características en una prisión.
Específicamente en la cárcel de Murcia, el pasado año, un preso intentó también cortar el cuello a otro interno con el mismo objeto; en 2022 el atacado fue un
funcionario de prisiones, igualmente con una lata de atún y también en el cuello; en 2019, un interno se suicidó tras practicarse cortes en los brazos y uno en el cuello.