Maila_Nurmi
Shurmano
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Quedamos un grupo de gente y había un chico que estaba muy por mí. Ni en sueños el chico tenía posibilidad ninguna de triunfar conmigo pero igualmente le di un poco de quesito para que me regalara las orejas. No hay ningún mal en eso. Hubo un momento en que nos quedamos los dos solos sentados en un banco delante de la puerta del pub, todos los demás estaban dentro bailando y eso. No sé por qué esa noche necesitaba sentirme un reina, así que me dejé adular por el pavo este.
A veces las mujere tenemos nuestro orgullo, y no sé si fue la ralla de coca que me había tomado hacía un rato o qué pero ese día me sentía con ganas de poner a prueba el límite de mi feminidad.
Mientras estaba sentada con este chico en el banco pasó por delante un moro grandote con una gorra azul. Yo le miré fijamente, le seguí con la mirada, sonreí y crucé las piernas. Eso es todo lo que hace falta. El moro se paró y sin ni siquiera mirar al chico que tenía al lado me dijo, 'hola rubia, si tu miras yo miro también'. Me hice la indignada y susurré, 'que asco de pavo, siempre igual' girándome hacia mi acompañante asegurándome de que los dos lo oyeran. Mi amigo saltó como un resorte 'pírate anda, pesao' le dijo al moro gigante. Y el moro respondió ' qué pasa amego? Quiere problema o que?
Se liaron a ostias allí mismo en la acera. El segurata del pub intervino enseguida pero mi amigo recibió un par de ostias en toda la cara.
'Aún puedo' Pense para mi misma.
A veces las mujere tenemos nuestro orgullo, y no sé si fue la ralla de coca que me había tomado hacía un rato o qué pero ese día me sentía con ganas de poner a prueba el límite de mi feminidad.
Mientras estaba sentada con este chico en el banco pasó por delante un moro grandote con una gorra azul. Yo le miré fijamente, le seguí con la mirada, sonreí y crucé las piernas. Eso es todo lo que hace falta. El moro se paró y sin ni siquiera mirar al chico que tenía al lado me dijo, 'hola rubia, si tu miras yo miro también'. Me hice la indignada y susurré, 'que asco de pavo, siempre igual' girándome hacia mi acompañante asegurándome de que los dos lo oyeran. Mi amigo saltó como un resorte 'pírate anda, pesao' le dijo al moro gigante. Y el moro respondió ' qué pasa amego? Quiere problema o que?
Se liaron a ostias allí mismo en la acera. El segurata del pub intervino enseguida pero mi amigo recibió un par de ostias en toda la cara.
'Aún puedo' Pense para mi misma.
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