General Un varón para 17 mujeres: el pasado (¿y el futuro?) de nuestra especie.

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21 May 2024
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El óvulo es caro y el esperma, barato
. En esa sencilla frase se condensa la clave del misterio de la relación entre los sexos. La mujer es el sexo necesario; el hombre, el sexo prescindible en el imperativo de la supervivencia de cualquier pueblo.

A lo largo de la historia, las culturas han ideado leyes e instituciones en torno a ese sencillo dato, con peor o mejor resultado. Cualquier ideología que trate de ignorarlo resultará destructiva si se impone y, en cualquier caso, estará construyendo ficciones imposibles. De dar la respuesta correcta ha dependido en buena medida el éxito de muchas civilizaciones. Como la nuestra.

Nuestra civilización se ha basado en la monogamia -reforzada a partir del siglo III de nuestra era con la aceptación del cristianismo-, un sistema de distribución sexual que atribuía a cada individuo de un sexo la exclusiva reproductiva sobre un individuo del sexo contrario de forma permanente. Este modelo venía a representar la democratización del sexo y la familia al garantizar a cada persona, por baja que estuviera en la escala social, económica o escasas que fueran sus capacidades, una alta probabilidad de aparearse regularmente. Unido a una fuerte sanción al adulterio femenino, daba al varón seguridad sobre su propia prole, y con ello un fuerte incentivo para producir en exceso y acumular capital y así pasarlo a sus hijos.

Si a estas alturas el lector se pregunta por qué estoy explicando lo que todo el mundo conoce como si fuese algo excepcional, la razón es que lo es, y en una doble dirección: no siempre ha sido así, lejos de ellos, y estamos cerca de que deje de ser así.

Houellebecq y el sexo

A lo largo de la historia de la humanidad, la abrumadora mayoría de las mujeres ha logrado reproducirse, mientras que solo uno de cada tres varones ha logrado transmitir su material genético. En el Neolítico, entre 4.000 y 8.000 años después de la invención de la agricultura, la desproporción fue bastante más dramática: se reproducía un hombre por cada 17 mujeres, según un reciente estudio publicado en la revista Genome Research a partir de la secuencia completa de 456 cromosomas Y de todo el mundo. Es decir, de nuestros antepasados varones de entonces, 16 de cada 17 morían sin hijos, mientras que el varón restante disfrutaba de la compañía sexual de 17 mujeres. Y esto durante un periodo aproximado de cuatro mil años.

Uno de los miembros del equipo se investigación responsable del estudio, Toomas Kivisild, de la Universidad de Cambridge, adelanta la hipótesis de que, de algún modo, solo unos pocos varones acumularon en sus manos suficiente poder y riqueza, dejando al resto en una situación de dependencia. Estos varones podían transmitir su riqueza a sus hijos, perpetuando un patrón elitista de éxito reproductivo.

Y la paulatina desaparición en nuestros días del modelo monogámico podría augurar una dislocación similar en el futuro, como ha especulado a menudo el polémico novelista francés Michell Houellebecq. “Es un hecho, musitaba para mí, que en las sociedades como la nuestra el sexo representa un segundo sistema de diferenciación, completamente independiente del dinero; y como sistema de diferenciación funciona igual de despiadadamente”, escribe Houellebecq. “Los efectos de estos dos sistemas son, por lo demás, estrictamente equivalentes. Igual que sucede con el irrestricto liberalismo económico, y por razones similares, el liberalismo sexual produce fenómenos de absoluto empobrecimiento”.

“Algunos hombres hacen el amor a diario; otros, cinco o seis veces en toda su vida, o nunca”, continúa el novelista francés. “Algunos hacen el amor con docenas de mujeres, otros con ninguna. Es lo que se conoce como ley del mercado. En un sistema económico que prohíbe el despido improcedente, todo el mundo consigue más o menos encontrar su puesto. En un sistema sexual donde el adulterio está prohibido, todo el mundo consigue más o menos encontrar su compañero de cama. En un sistema económico totalmente liberal, ciertas personas acumulan considerables fortunas; otros se estancan en el desempleo y la miseria. En un sistema sexual totalmente liberal, ciertas personas tienen una variada y emocionante vida amorosa; otros quedan reducidos a la masturbación y la soledad”.

La distopía sexual y afectiva que dibuja Houellebecq ya empieza a insinuarse en nuestra civilización, donde amaga un separatismo más destructivo que ninguno de los registrados hasta ahora, una huelga más devastadora de las registradas nunca por la historia: la de los varones que renuncian al matrimonio o, en muchos casos, a cualquier tipo de relación mínimamente estable con una mujer.

“El matrimonio ha muerto”, confiesa Rupert, un joven alemán, a Milo Yiannopoulos de la publicación online Breitbart. “Las mujeres han renunciado a la monogamia, con lo que hemos perdido todo interés en mantener relaciones serias o formar una familia. Aun si nos lanzáramos, tendríamos muchas probabilidades de que los niños no fueran nuestros. En Francia, el hombre tiene que pagar incluso la manutención de todos los hijos que tenga su mujer en relaciones adúlteras”.

Los resultados: cada vez son más las mujeres que esperan a casarse pasados los 30 y que no lo consiguen después de esa edad. ¿Dónde están todos los hombres buenos? Muchos, al menos, han renunciado.

La última generación en alcanzar la mayoría de edad en Occidente, los Millennials, están huyendo del mercado matrimonial -en sentido amplio- en masa. No les salen las cuentas. Hijos de padres divorciados en una abrumadora proporción -uno de cada dos, aproximadamente-, han visto como los tribunales de familia han convertido el divorcio en una lotería para muchas mujeres, que se quedan con la custodia de los hijos, la casa y el dinero de la pensión que tendrá que pagar religiosamente su ex marido hasta la mayoría de edad. No es extraño que más de 80 de cada 100 divorcios sean a iniciativa de la mujer.

Los hombres, por su lado

Han visto cómo las mujeres, en palabras de la feminista Betty Friedan, les necesitan “tanto como un pez necesita una bicicleta”, un terreno político que les demoniza permanentemente y que se inclina con descaro en favor de la mujer y unas mujeres que, en posiciones profesionales cada vez más altas, exigen unos niveles a sus parejas potenciales que cada vez menos hombres pueden cumplir. Y ante la perspectiva, cada vez son más los que han declarado el ‘game over’.

Son los MGTOW, los Men Going Their Own Way (Hombres Que Siguen Su Propio Camino). Según su web ‘oficial’, declararse MGTOW es “declararse dueño de uno mismo, entrar en un lugar donde el varón moderno preserva y protege su propia soberanía por encima de todo. Es la manifestación de una palabra: NO. Es negarse a inclinarse, servir y arrodillarse por la oportunidad de ser tratado como un bien desechable”.

Pero la de los MGTOW es solo la más extrema de las reacciones a esta atmósfera supuestamente hostil a los varones que rige en Occidente. Hay otra tribu que pretende hacer de la necesidad virtud, aprovechando el ‘empoderamiento’ femenino y el fin de la monogamia: son los PUA, los Pick-Up Artists o Artistas del Ligue, que han desarrollado un sistema de técnicas extraordinariamente complejo -el Game- para conquistar mujeres y no quedarse con ellas mucho más allá de la mañana siguiente.

Guerra sin vencedores

Sea como fuere, la tendencia es lo bastante notable como para haber convertido en superventas el libro de la popular Dra Helen -Helen Smith-, Men on Strike, ‘Hombres en huelga’. El libro trata exactamente de lo que expresa el título. Los varones están de huelga o, al menos, un número creciente de ellos, ante una situación que les pone en clara desventaja.

Están en huelga, sostiene la autora, no solo de sus papeles tradicionales de proveedor principal, innovadores, trabajadores ambiciosos o protectores de las mujeres, sino también -y esto es lo grave para la sociedad en general- como maridos y padres. Pero, frente a la interpretación habitual de las autoras feministas -que achacan esta tendencia a una ‘infantilización’ del varón y su aversión al compromiso-, Smith sostiene que la postura de los ‘huelguistas’ es perfectamente racional y que se ven forzados a abandonar estos papeles a medida que la sociedad los convierte en tareas demasiado ingratas y arriesgadas.

James Taranto, del Wall Street Journal, coincide con Smith en su crítica a la obra y añade: “Los chicos y los jóvenes no son menos racionales o capaces de adaptarse a los incentivos que las chicas. De hecho, se están adaptando muy bien a los incentivos al poder y la independencia femeninas, que, en un clamoroso caso de disonancia cognitiva, la cultura imperante sigue vociferando en sentido contrario, denunciando a gritos una cultura de la violación cuando nunca antes habían estado tan bajas las cifras de este delito o una guerra contra las mujeres cuando no hay institución, empresa, autor o líder político que no se haya rendido hace tiempo a todas las demandas del feminismo”.

La de hombres y mujeres es la única guerra que no puede tener vencedores, y si la tendencia que es ya visible para cualquiera se consolida y estamos ante el fin de la monogamia, Occidente aprenderá con dolor que ha sido precisamente la monogamia -la democratización del sexo y la familia, la estructura que permite a la abrumadora mayoría disfrutar con seguridad de una pareja estable e hijos propios- la institución que ha construido nuestra civilización
 
La emancipacion femenina lo ha cambiado todo, las mujeres ya no dependen de un hombre, la monogamia y familia tradicional ya no se sostiene, vamos hacia una sociedad cada vez mas individualista
 
Es decir, que quieren exterminar a los machos.

Que esperar de la agenda feminista 2030
 
Yo no puedo leer ese tochaco de texto,estoy ya medio bizco.
 
Todos sabemos que la agenda 2030, Soros, Von Der Leyen, Klaus etc... Buscan reducir la población blanca y occidental.

Quieren incentivar la homosexualidad, la inmigración ilegal, y el feminismo radical.

El plan es:

Llenar el cerebro de las mujeres con el feminismo más radical, absoluto y clasista, para que odien al hombre blanco. Este tipo de feminismo, tendrá repercusión en la natalidad, y los hijos de parejas blancas, dejarán de nacer cada vez con menos frecuencia, creando una escasez de hombres blancos en Europa.

Luego llenar toda Europa de inmigrantes no blancos, para que se follen a las mujeres blancas, consumidas por la ideología de genero, las luchas ideológicas y colectivas. Imponerles su cultura del velo en la cabeza, y atrasar a la población blanca 100 años.

Con todo esto escenario, las élites lo tienen chupado, ya que como todos sabemos, las razas inferiores son más manipulables, salvajes, y emocionales.

Perfectas para que Klaus, Soros, Rockefeller y compañía,puedan dirigir el mundo a su antojo, creando virus de forma intencional (como el COVID), obligando a la nueva población europea a comer insectos, y a andar en bicicleta en un rango de 15 minutos como máximo, porque sus coches contaminan demasiado, y a vivir en pisos de 2X2 metros cuadrados. Y como la nueva población es manipulable, lo comprarán con gusto y sin rechistar.


Todo esto se irá viendo con el paso de los años. 2030 solo es el principio
 
El problema es que se van a pasar de frenada con el reemplazo étnico mediante la destrucción de la familia y cuando las élites decidan dar marcha atrás no tendrán donde, ya que gobernarán los países donde residan.

Europa se ha convertido en una gran placa de petri donde veremos si el organismo que están haciendo crecer no se come al científico.

Lo que no sé es por qué ellas caen en la trampa, sinceramente somos de la misma especie e igualmente inteligentes. Con los datos y estadísticas sobre el uso de antidepresivos y ansiolíticos accesibles al alcance de todos contando un secreto a voces, preferimos no alzarnos contra los artífices de esta mierda.
 
A continuación, se presentan algunos ejemplos de países con mayor proporción de mujeres que de hombres, junto con sus porcentajes aproximados de mujeres en la población total:

1. **Letonia**: Aproximadamente 54% mujeres
2. **Lituania**: Aproximadamente 54% mujeres
3. **Armenia**: Aproximadamente 53% mujeres
4. **Rusia**: Aproximadamente 54% mujeres
5. **Ucrania**: Aproximadamente 54% mujeres
6. **Estonia**: Aproximadamente 53% mujeres
7. **Bielorrusia**: Aproximadamente 53% mujeres
8. **Hungría**: Aproximadamente 52% mujeres
9. **Portugal**: Aproximadamente 52% mujeres
10. **Finlandia**: Aproximadamente 52% mujeres
11. **Polonia**: Aproximadamente 52% mujeres
12. **Serbia**: Aproximadamente 52% mujeres
13. **Montenegro**: Aproximadamente 52% mujeres
14. **Croacia**: Aproximadamente 52% mujeres
15. **Moldavia**: Aproximadamente 52% mujeres
16. **Eslovenia**: Aproximadamente 52% mujeres
17. **Eslovaquia**: Aproximadamente 52% mujeres
 
El óvulo es caro y el esperma, barato. En esa sencilla frase se condensa la clave del misterio de la relación entre los sexos. La mujer es el sexo necesario; el hombre, el sexo prescindible en el imperativo de la supervivencia de cualquier pueblo.

A lo largo de la historia, las culturas han ideado leyes e instituciones en torno a ese sencillo dato, con peor o mejor resultado. Cualquier ideología que trate de ignorarlo resultará destructiva si se impone y, en cualquier caso, estará construyendo ficciones imposibles. De dar la respuesta correcta ha dependido en buena medida el éxito de muchas civilizaciones. Como la nuestra.

Nuestra civilización se ha basado en la monogamia -reforzada a partir del siglo III de nuestra era con la aceptación del cristianismo-, un sistema de distribución sexual que atribuía a cada individuo de un sexo la exclusiva reproductiva sobre un individuo del sexo contrario de forma permanente. Este modelo venía a representar la democratización del sexo y la familia al garantizar a cada persona, por baja que estuviera en la escala social, económica o escasas que fueran sus capacidades, una alta probabilidad de aparearse regularmente. Unido a una fuerte sanción al adulterio femenino, daba al varón seguridad sobre su propia prole, y con ello un fuerte incentivo para producir en exceso y acumular capital y así pasarlo a sus hijos.

Si a estas alturas el lector se pregunta por qué estoy explicando lo que todo el mundo conoce como si fuese algo excepcional, la razón es que lo es, y en una doble dirección: no siempre ha sido así, lejos de ellos, y estamos cerca de que deje de ser así.

Houellebecq y el sexo

A lo largo de la historia de la humanidad, la abrumadora mayoría de las mujeres ha logrado reproducirse, mientras que solo uno de cada tres varones ha logrado transmitir su material genético. En el Neolítico, entre 4.000 y 8.000 años después de la invención de la agricultura, la desproporción fue bastante más dramática: se reproducía un hombre por cada 17 mujeres, según un reciente estudio publicado en la revista Genome Research a partir de la secuencia completa de 456 cromosomas Y de todo el mundo. Es decir, de nuestros antepasados varones de entonces, 16 de cada 17 morían sin hijos, mientras que el varón restante disfrutaba de la compañía sexual de 17 mujeres. Y esto durante un periodo aproximado de cuatro mil años.

Uno de los miembros del equipo se investigación responsable del estudio, Toomas Kivisild, de la Universidad de Cambridge, adelanta la hipótesis de que, de algún modo, solo unos pocos varones acumularon en sus manos suficiente poder y riqueza, dejando al resto en una situación de dependencia. Estos varones podían transmitir su riqueza a sus hijos, perpetuando un patrón elitista de éxito reproductivo.

Y la paulatina desaparición en nuestros días del modelo monogámico podría augurar una dislocación similar en el futuro, como ha especulado a menudo el polémico novelista francés Michell Houellebecq. “Es un hecho, musitaba para mí, que en las sociedades como la nuestra el sexo representa un segundo sistema de diferenciación, completamente independiente del dinero; y como sistema de diferenciación funciona igual de despiadadamente”, escribe Houellebecq. “Los efectos de estos dos sistemas son, por lo demás, estrictamente equivalentes. Igual que sucede con el irrestricto liberalismo económico, y por razones similares, el liberalismo sexual produce fenómenos de absoluto empobrecimiento”.

“Algunos hombres hacen el amor a diario; otros, cinco o seis veces en toda su vida, o nunca”, continúa el novelista francés. “Algunos hacen el amor con docenas de mujeres, otros con ninguna. Es lo que se conoce como ley del mercado. En un sistema económico que prohíbe el despido improcedente, todo el mundo consigue más o menos encontrar su puesto. En un sistema sexual donde el adulterio está prohibido, todo el mundo consigue más o menos encontrar su compañero de cama. En un sistema económico totalmente liberal, ciertas personas acumulan considerables fortunas; otros se estancan en el desempleo y la miseria. En un sistema sexual totalmente liberal, ciertas personas tienen una variada y emocionante vida amorosa; otros quedan reducidos a la masturbación y la soledad”.

La distopía sexual y afectiva que dibuja Houellebecq ya empieza a insinuarse en nuestra civilización, donde amaga un separatismo más destructivo que ninguno de los registrados hasta ahora, una huelga más devastadora de las registradas nunca por la historia: la de los varones que renuncian al matrimonio o, en muchos casos, a cualquier tipo de relación mínimamente estable con una mujer.

“El matrimonio ha muerto”, confiesa Rupert, un joven alemán, a Milo Yiannopoulos de la publicación online Breitbart. “Las mujeres han renunciado a la monogamia, con lo que hemos perdido todo interés en mantener relaciones serias o formar una familia. Aun si nos lanzáramos, tendríamos muchas probabilidades de que los niños no fueran nuestros. En Francia, el hombre tiene que pagar incluso la manutención de todos los hijos que tenga su mujer en relaciones adúlteras”.

Los resultados: cada vez son más las mujeres que esperan a casarse pasados los 30 y que no lo consiguen después de esa edad. ¿Dónde están todos los hombres buenos? Muchos, al menos, han renunciado.

La última generación en alcanzar la mayoría de edad en Occidente, los Millennials, están huyendo del mercado matrimonial -en sentido amplio- en masa. No les salen las cuentas. Hijos de padres divorciados en una abrumadora proporción -uno de cada dos, aproximadamente-, han visto como los tribunales de familia han convertido el divorcio en una lotería para muchas mujeres, que se quedan con la custodia de los hijos, la casa y el dinero de la pensión que tendrá que pagar religiosamente su ex marido hasta la mayoría de edad. No es extraño que más de 80 de cada 100 divorcios sean a iniciativa de la mujer.

Los hombres, por su lado

Han visto cómo las mujeres, en palabras de la feminista Betty Friedan, les necesitan “tanto como un pez necesita una bicicleta”, un terreno político que les demoniza permanentemente y que se inclina con descaro en favor de la mujer y unas mujeres que, en posiciones profesionales cada vez más altas, exigen unos niveles a sus parejas potenciales que cada vez menos hombres pueden cumplir. Y ante la perspectiva, cada vez son más los que han declarado el ‘game over’.

Son los MGTOW, los Men Going Their Own Way (Hombres Que Siguen Su Propio Camino). Según su web ‘oficial’, declararse MGTOW es “declararse dueño de uno mismo, entrar en un lugar donde el varón moderno preserva y protege su propia soberanía por encima de todo. Es la manifestación de una palabra: NO. Es negarse a inclinarse, servir y arrodillarse por la oportunidad de ser tratado como un bien desechable”.

Pero la de los MGTOW es solo la más extrema de las reacciones a esta atmósfera supuestamente hostil a los varones que rige en Occidente. Hay otra tribu que pretende hacer de la necesidad virtud, aprovechando el ‘empoderamiento’ femenino y el fin de la monogamia: son los PUA, los Pick-Up Artists o Artistas del Ligue, que han desarrollado un sistema de técnicas extraordinariamente complejo -el Game- para conquistar mujeres y no quedarse con ellas mucho más allá de la mañana siguiente.

Guerra sin vencedores

Sea como fuere, la tendencia es lo bastante notable como para haber convertido en superventas el libro de la popular Dra Helen -Helen Smith-, Men on Strike, ‘Hombres en huelga’. El libro trata exactamente de lo que expresa el título. Los varones están de huelga o, al menos, un número creciente de ellos, ante una situación que les pone en clara desventaja.

Están en huelga, sostiene la autora, no solo de sus papeles tradicionales de proveedor principal, innovadores, trabajadores ambiciosos o protectores de las mujeres, sino también -y esto es lo grave para la sociedad en general- como maridos y padres. Pero, frente a la interpretación habitual de las autoras feministas -que achacan esta tendencia a una ‘infantilización’ del varón y su aversión al compromiso-, Smith sostiene que la postura de los ‘huelguistas’ es perfectamente racional y que se ven forzados a abandonar estos papeles a medida que la sociedad los convierte en tareas demasiado ingratas y arriesgadas.

James Taranto, del Wall Street Journal, coincide con Smith en su crítica a la obra y añade: “Los chicos y los jóvenes no son menos racionales o capaces de adaptarse a los incentivos que las chicas. De hecho, se están adaptando muy bien a los incentivos al poder y la independencia femeninas, que, en un clamoroso caso de disonancia cognitiva, la cultura imperante sigue vociferando en sentido contrario, denunciando a gritos una cultura de la violación cuando nunca antes habían estado tan bajas las cifras de este delito o una guerra contra las mujeres cuando no hay institución, empresa, autor o líder político que no se haya rendido hace tiempo a todas las demandas del feminismo”.

La de hombres y mujeres es la única guerra que no puede tener vencedores, y si la tendencia que es ya visible para cualquiera se consolida y estamos ante el fin de la monogamia, Occidente aprenderá con dolor que ha sido precisamente la monogamia -la democratización del sexo y la familia, la estructura que permite a la abrumadora mayoría disfrutar con seguridad de una pareja estable e hijos propios- la institución que ha construido nuestra civilización
Interesante
 
Yo creo que lo que buscan es que todos los tios de verdad catemos polla a ver si nos transformamos en enfermos, pero los tios de verdad tenemos un mecanismo de defensa ancestral, Lo dice el Recio cada dos capitulos.
 
No seré yo, antes me muero
 
Tremendamente interesante amigo. Y muy acertado!!

Gracias. Te sigo!
 
Helen Smith merece la pena ser leída. Expone el panorama de una forma muy clara, y desde luego no sale a cuenta para el hombre.
Las mujeres, entretanto, han demostrado que realmente han estado bajo la tutela del marido (Quitando las excepciones que por supuesto hay) desde hace mucho por motivos más que fundamentados: Para empezar, son las que perpetuarán la estirpe del varón, y para continuar, porque se les quedan grandes muchas de las situaciones a las que se tienen que enfrentar los hombres.
La dependencia actual con el estado que tienen muchas no hace más que demostrarlo, le joda a quien le joda.

Pero... (Siempre tiene que haber peros)...

No todas las mujeres son niños con tetas y coño. Las hay perfectamente capaces de entender lo que pasa y rechazarlo. Al menos, de boquilla, aún estoy esperando alguna manifestación femenina que hable de la dismetría legal entre sexos, todo sea dicho.
Se podría decir que no es más que una postura para tener pagafantas y babosos conservadores, como una forma de explorar otros nichos, ahora que ven que el de ser una mujer empoderada garantiza gatos, soledad y ansiolíticos, pero no creo que sea así al completo. Y conozco mujeres que no son así.

Por mi parte, y tal como lo veo yo, tenemos mucha culpa los hombres, de todas maneras. Una mujer guapa, sexy, sofisticada, o directamente "fácil" (Sí, esas que te la chupan en un portal a la primera de cambio) no valen como esposas o madres. Pero hay un montón de hombres que siguen cayendo una y otra vez.
A esos elementos tóxicos hay que aislarlos y no darles bola. Como mucho, aprovechar el momento y ya. No juntarse con ellas.

Así pues, culpa de ambos sexos. De ellas, en un porcentaje absurdo, por ser unas veletas, vagas, zopencas y ligeras de cascos, y de nosotros, por darles pábulo a ese tipo de escoria, o caer en el relato de la "píldora roja" y negarnos la opción de formar una familia. O tener una mentalidad infantil, que también.

Que desde arriba van a por la familia está claro. Al menos, para todo aquel que tenga un par de dedos de frente. Una familia es una unidad en si misma, mientras que un indivíduo es mucho más fácil de manipular.
Ahí ya queda la manera de ser de cada uno, y si entrar al trapo del "entretenimiento y ya" que dicen "es lo actual" o saber elegir en condiciones con quien formar una familia y actuar en consecuencia.

En resumen: Me sobra gente en el planeta, sin distinción de sexos.
 
Siempre nos quedarán las putas y los hombres a lo nuestro y las mujeres a lo suyo

Ya a mi edad paso ya de pareja si no encontrá aún,paso totalmente

Mi curro, mi casa,mi bici y ya está,de vez en cuando me voy de putas y ya,ya iré en navidad
 
17 varones, pero no ispnanioles
 
Me voy a poner morao chaches
 
El comunismo sexual es algo forzado, va en contra de la selección natural.
El propio Marx planteó repartir el capital reproductivo ante esta situación, es decir, garantizar la progenie a todos los individuos más allá de la propia institución matrimonial voluntaria.
No se puede forzar a la naturaleza, porque los resultados son perniciosos, y la mayor parte ellos, catastróficos: el propio ser humano ha degenerado genéticamente desde que comenzó a practicarse la monogamia durante los primeros asentamientos sedentario.

El propio Richard Dawkins define la vida como aquello que hace todo lo posible por reproducirse.
Limitarse a quejarse y defender reglas sociales no es hacer todo lo posible para reproducirse. A día de hoy, nuestra sociedad no se diferencia mucho de los ratones del Universo 25, hemos perdido el interés en reproducirnos y tenenos la mente embotada: sólo buscamos conseguir nuestra dosis de dopamina para sobrellevar un hastío vital que nos tiene asfixiados.
Un león o un ciervo sí que hacen todo lo posible para reproducirse.
 
Todos sabemos que la agenda 2030, Soros, Von Der Leyen, Klaus etc... Buscan reducir la población blanca y occidental.

Quieren incentivar la homosexualidad, la inmigración ilegal, y el feminismo radical.

El plan es:

Llenar el cerebro de las mujeres con el feminismo más radical, absoluto y clasista, para que odien al hombre blanco. Este tipo de feminismo, tendrá repercusión en la natalidad, y los hijos de parejas blancas, dejarán de nacer cada vez con menos frecuencia, creando una escasez de hombres blancos en Europa.

Luego llenar toda Europa de inmigrantes no blancos, para que se follen a las mujeres blancas, consumidas por la ideología de genero, las luchas ideológicas y colectivas. Imponerles su cultura del velo en la cabeza, y atrasar a la población blanca 100 años.

Con todo esto escenario, las élites lo tienen chupado, ya que como todos sabemos, las razas inferiores son más manipulables, salvajes, y emocionales.

Perfectas para que Klaus, Soros, Rockefeller y compañía,puedan dirigir el mundo a su antojo, creando virus de forma intencional (como el COVID), obligando a la nueva población europea a comer insectos, y a andar en bicicleta en un rango de 15 minutos como máximo, porque sus coches contaminan demasiado, y a vivir en pisos de 2X2 metros cuadrados. Y como la nueva población es manipulable, lo comprarán con gusto y sin rechistar.


Todo esto se irá viendo con el paso de los años. 2030 solo es el principio
Plan kalergi se llama. No es nada nuevo bajo el sol.
Pero eh, ellos son los buenos. Los malos eran los que les quisieran frenar los pies hace ya unos años....
 
No debería sorprender,históricamente los harenes y la poligamia han sido cosas de hombres

Tiene pinta que antes de la Revolución industrial el porcentaje de mujeres era más elevado que el actual (ahora creo que es 51%mujeres,49%hombres)

Alguien debería estudiar esto
 
y yo sigo sin follar madre mia, algún cabronazo tiene que tener mis 17
 
y yo sigo sin follar madre mia, algún cabronazo tiene que tener mis 17
Se las está follando el rashid de turno con la camiseta del psg oliendo a choto shur.. no pasa nada por eso .. se asume y listo
 
Todos sabemos que la agenda 2030, Soros, Von Der Leyen, Klaus etc... Buscan reducir la población blanca y occidental.

Quieren incentivar la homosexualidad, la inmigración ilegal, y el feminismo radical.

El plan es:

Llenar el cerebro de las mujeres con el feminismo más radical, absoluto y clasista, para que odien al hombre blanco. Este tipo de feminismo, tendrá repercusión en la natalidad, y los hijos de parejas blancas, dejarán de nacer cada vez con menos frecuencia, creando una escasez de hombres blancos en Europa.

Luego llenar toda Europa de inmigrantes no blancos, para que se follen a las mujeres blancas, consumidas por la ideología de genero, las luchas ideológicas y colectivas. Imponerles su cultura del velo en la cabeza, y atrasar a la población blanca 100 años.

Con todo esto escenario, las élites lo tienen chupado, ya que como todos sabemos, las razas inferiores son más manipulables, salvajes, y emocionales.

Perfectas para que Klaus, Soros, Rockefeller y compañía,puedan dirigir el mundo a su antojo, creando virus de forma intencional (como el COVID), obligando a la nueva población europea a comer insectos, y a andar en bicicleta en un rango de 15 minutos como máximo, porque sus coches contaminan demasiado, y a vivir en pisos de 2X2 metros cuadrados. Y como la nueva población es manipulable, lo comprarán con gusto y sin rechistar.


Todo esto se irá viendo con el paso de los años. 2030 solo es el principio

El papel lo aguanta todo y no digo que no sea un plan solido pero hace aguas

El reemplazo ocurrirá, ese no es el problema, la cosa es que si Europa se convierte en un estercolero nadie con dos dedos de frente querra trabajar aqui y los pocos que tengan más de 2 de iq en cuanto puedan pues se marcharan y daran valor añadido en otros paises que no seran de la unión. Europa tiene la posición que tiene porque tiene industria y sectores productivos que le dan valor añadido, un barrendero da valor añadido pero bajo, lo que da importancia son los ingenieros y derivados que hacen que las marcas tengan productos mejores que la competencia

Y bueno, los ingenieros buenos son buenos porque precisamente no son tontos, ¿se irían muchos a trabajar a Africa? A que no, pues eso, cuando esto sea un pozo de mierda no vendrá nadie y las marcas pues se quedaran atras y seran parte del olvido como ya ha pasado miles de veces

Lo que nos deja con gente tontita y manipulable pero de un sitio que ya no pinta nada en el mundo con lo que bueno, si el objetivo es ganar poder y control no es que vaya a salir muy bien porque si tienes el mismo PIB que el Libano (por decir un pais cualquiera) pues mandas menos que ... y otras "élites" que las hay arrasaran contigo pero bueno, ya iremos viendo
 
No podéis obligar a las mujeres a que se abran de piernas sin conoceros y a que renuncien a un trabajo que les da de comer por plancharos la ropa, cuidar vuestros críos y haceros el desayuno. No sin violencia, que haría el país arder, y os repercutiría a vosotros de manera negativa.

Tenéis que pensar en lo que necesita realmente una mujer, que no es manutención, porque ha sido y es capaz de ganarse la vida con creces. Una pareja no es ni una empresa ni un Zoco. Y como se parta de esa premisa esa pareja va a ser dolor y miseria.


Y también una mujer debe de pararse a pensar en lo que necesita un hombre, ojo. Esto va en ambas direcciones. Y me temo que lo que necesita uno se parece bastante a lo que necesita el otro.
 
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