Todos tenemos ese tema con que no nos gusta que se bromee. Puede ser la salud, los padres, los hijos, algún colectivo al que pertenezcas, tu religión, tu estado social ... Siempre hay algo con lo que la gente no tolera bromas. Normalmente lo adecuado es hacer chistes de uno mismo, de tus problemas, tus colectivos y cosas que te hayan sucedido. Hacerlo de gente que sufre algún tipo de opresión cuando tu no estás en esa posición, por ejemplo, se hace feo y la gente se puede enfadar. Recuerdo a Chapelle y sus chistes de trans, acabó con un intento de asesinato.
Recuerdo en mi infancia tener que soportar maratones de chistes homófobos en la tele mientras comíamos. Entonces estaba aceptado hacerlo. 'Un marquita etra en un bar...'. Aplaudimos cuando te moriste por fin Arévalo hijo de puta. Tú y toda esa caterba de cuñaos. Luego por la noche, si se terciaba, otra tanda de chistes de mariquitas contados por Paz Padilla y Chiquito. 'Lola la lona, Pepa Pepona'. Luego al niño lgtb en el cole le llamaba Pepona.
En EEUU tienen sus famosos roast donde todo se permite casi todo. Los hay light que incluso salen por la tele y luego los hay en teatros donde no se permiten grabaciones para poder hacer chistes ofensivos. Se ponen avisos en la puerta y se detalla sobre qué temas se va a bromear para que no haya sustos. O alguien que no sabía donde iba se enfada y monta un cristo. Todos hemos visto esos vídeos. Igual el problema es el humor indiscriminado y la solución sea que solo los que quieran consumir cierto tipo de humor lo consuman sin que los demás tengan que soportarlo.