Hace años me lié con una sueca (de las rubias de verdad, no de las importadas) que estaba buenísima, en la sala Razzmatazz de Barcelona. Un amigo se lió con su amiga primero y, con la tontería de quedar desemparejados, nos acabamos liando los que quedábamos. El caso es, después de la fiesta, los 4 nos íbamos hacia el hotel donde estaban hospedadas y el hijoputa del de recepción no nos dejó entrar y no pudimos consumar nuestro amor.
No viene al caso pero me apetecía contarlo, por aquello de recordar años mozos y gestas saliendo de fiesta.