Celador. No es que fuese igual que asfaltar autopistas en pleno agosto, pero como primer curro, se me hizo duro. Te ponían a hacer solo el trabajo de dos, no era raro el día que te hacías 17km andando por los pasillos de los hospitales, empujando camillas con mamotracos que quizás, en conjunto con la camilla, pesaban 200/300kg, a todo esto la mayoría de las camillas estaban jodidas y era difícil de cojones moverlas, te dejabas las lumbares empujándolas. Todo esto sin yo tener ni puta idea de nada vinculado al sector médico/hospitalario... imaginaos mis nervios cuando tenía que desplazar a señor@s de 90 tacos que, en cualquier momento, la podían roscar de camino al TAC

. Pero lo peor sin duda para mi fue la falta de empatía por parte de los doctores/médicos/enfermeros... y todo este séquito de prepotentes que se creen semidioses, que tratan y ordenan a todo aquel que esté por debajo suyo como si fuera un perro, con miradas constantes por encima del hombro.... Por suerte en mi planta había mucha gente de mi edad y con ellos me llevé de puta madre, que si no... Conclusión: No vuelvo a currar en un hospital ni que me haga falta. Perdón por el desahogo.