Es increíble lo poco que valoran su vida muchos anormales. Y sinceramente, quien no lo hace, tampoco la merece. Si algunos de estos bufones se desnucan o quedan como un espárrago haciendo el cabra, ellos solitos se lo han buscado.
Por un lado, cuando se es joven se suele pensar que uno no se va a morir nunca, ni siquiera envejecer, y ello a veces lleva a actuar con unas temeridad e imprudencia que desafíen la lógica y el instinto de supervivencia. Ahora además con las redes sociales, hay que unirles la plataforma que les dan para exponer su peligrosa combinación de poderosas ganas de atención y estupidez, que les lleva a hacer cosas que atenten contra su dignidad o bienestar por 4 likes.
Pero incluso ya a un nivel no tan extremo y más 'cotidiano', es normal por ejemplo ver a gente que ya debería tener 2 dedos de frente cruzando carreteras grandes estando en rojo y con coches pasando a toda hostia, apurando al límite (o incluso viejos que van a su puta bola, pisando huevos y sudando de todo, y si acaso que se pare el mundo), porque se ve que lo que van a hacer a donde vayan no puede esperar ni medio minuto a que cambie el semáforo. En la evaluación de posibles riesgos-beneficios que deberían hacer antes de arriesgarse tan estúpidamente además ya no solo es que les importe una mierda su propia vida, tampoco tienen en cuenta que se la pueden joder al pobre diablo que se los pueda llevar por delante.