General El boxeador leonés Antonio Barrul se expone a una sanción por pegar a un hombre que increpaba a su pareja en el cine

ososito

Shurmano Dios
Nº Ranking
157
Shurmano Nº
3070
Desde
13 Ene 2024
Mensajes
4,985
Reacciones
27,928
Que opináis de esto?

 
Menudo manta la de puñetazos que becesita para tumbar a un yonki pillandole de imprevisto
 
El chaval ha salido en el programa de Joaquín Prat contando, ojo, que el tío no solo gritó a su mujer sino que además le pegó, a ella y a una niña que no era su hija. Y no creo que mienta sabiendo que allí había muchos testigos.

Por lo demás, qué decir del chaval, que más que un problema lo que habría que darle es una medalla.
 
Menudo manta la de puñetazos que becesita para tumbar a un yonki pillandole de imprevisto
De imprevisto? Tú has visto el vídeo? Además, el yonki estaba listo de papeles ya desde las dos primeras hostias pero siguió porque se lo buscó.
 
La que le va a caer al pobre chaval por hacer lo que tendría que hacer cualquier persona con algo de moral.
 
De imprevisto? Tú has visto el vídeo? Además, el yonki estaba listo de papeles ya desde las dos primeras hostias pero siguió porque se lo buscó.
Lo he visto y el boxeador pega al yonki justo cuando viene el tercero a separar que el yonki no se lo esperaba tanto. Buena actuacion pero poca potencia de golpeo
 
Le va a caer la del pulpo por estar federado. Una pena pero aqui se funciona asi.
 
El defensor de doncellas no sabe en la que se metió
 
Como va a ser boxeador si le pega 50 ostias antes de tirarlo.
 
Opino que le mete pocas, espero se vaya a la UCI y se tire un tiempo meditando en el limbo
 
Muy bueno el artículo de Hughes sobre este tema:

Diríase que fue una paliza de consenso. La tunda que el boxeador Antonio Barrul propinó al individuo energuménico que presuntamente maltrataba a su mujer ha despertado un inusual acuerdo. El feminismo —el mainstream— perdona la violencia cruda, el molinillo de hostias, porque se trataba de parar a un maltratador y en la derecha, unos aprecian el ideal caballeresco y otros la virilidad puesta al día, porque Barrul le zurró un poco al estilo MMA, según un modelo que se cultiva en los gimnasios. Entonces, podría decirse que Barrul es, de repente, un punto de encuentro entre los imitadores de Ilia Topuria y el feminismo hegemónico y ambiental; entre la cultura gym y las monsergas de género.

Tenemos un héroe popular. Un deportista con principios. Un caballero caló. Alguien que pidió perdón a los niños por el espectáculo.

Aunque no tenga lo suyo tanto mérito como lo tuvo Jesús Neira, el hombre que hace años salió en defensa de una mujer sin ser boxeador, solo profesor. Los golpes que recibió por tan arrojado impulso le provocaron daños enormes que afectaron seriamente a su salud. Neira fue un héroe fugaz porque además de valor tenía opiniones y protestó contra la ausencia de democracia en España —lo peor que se puede decir, salvo que lo diga un izquierdista—. Empezó a resultar incómodo y aprovecharon el consumo de alcohol para defenestrarlo —el alcohol y las sustancias también tienen doble rasero; divertido si lo hacen boyeramente los progres, un baldón para otros—. Esperemos que lo de Neira no le suceda a Barrul, que parece no contradecir ninguno de los dogmas y ha asumido una postura muy humilde y adecuada: yo a mi deporte, la violencia no es el camino, a los maltratadores hay que pararlos como sea, etc.

¿Hubo «proporción» en Barrul, que se arrancó flamencamente a palos cuando mentaron a sus muertos? No se discute y en las televisiones le han felicitado. La defensa propia tiene peor prensa que la de una mujer. No digamos la del domicilio. Ahí el régimen aprieta pero no ahoga: el feminismo hegemónico deja un espacio abierto para el arrojo viril, la fuerza bruta y el machismo con códigos de gimnasio, los caballeros bros. El maltratador, ser nefando, enemigo público, despierta una zona de «libertad» en su contra. En ese claro del bosque aflora un consensillo. Ahí el feminismo ambiental se intersecta con el digamos liberalismo jungeriano derechista y proporciona una zona «western», una zona de libertad arcaica, zona libre de la total esterilización donde John Wayne o incluso Jason Statham puede zurrar al malo.

Hasta que inventen algo contra la hibristofilia —gusto femenil por el macarra—, siempre habrá una damisela en apuros y donde no llegan las campañas institucionales ni la pedagogía del hombre deconstruido, llegarán el boxeo y las artes marciales mixtas.

https://gaceta.es/opinion/un-heroe-popular-20240507-0602/
 
Volver
Arriba