Libre y Veloz
Shurmano Dios
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Os cuento, y a ver si me podéis dar una explicación a este suceso que a día de hoy toda la me tiene reflexionando:
Una noche venía de fiesta, por una zona poligonera, porque quería pillar un taxi para volver a casa luego de una noche de larga borrachera.
El caso, es que iba medio pedo, pero me acuerdo perfectamente y me acordaré toda la vida, mi encuentro con la "gente sombra":
Iba caminando, dando tumbos hasta encontrar algún taxi, pero escucho una voz fantasmal, que a mí parecer y por lo que pudieron captar mis sentidos, juraría que dijo: "Ey ey, amego, espera".
A mi se le pusieron los pelos de punta.
La voz de los espectros sonaba tan.... Rara.
Me giré, y os juro que vi 5 sombras NEGRAS encapuchadas.
No se les podían distinguir las facciones no los rasgos faciales, sus caras eran completamente oscuras, y esto me puso muy nervioso.
Desprendían un olor a sobaco, porro y multiculturalidad, que lo pude sentir en los huesos.
Sentí un escalofrío y un frío inexplicable caló en mis huesos. Me iba a marear.
Uno de ellos volvió a hablar: "Amego, tienes segarro? Mañana ti lo devolvo ti lo joro por mi mama".
Me quedé helado. Su voz sonaba muy amenazante y grotesca.
Otro de los espectros habló: "Más ti vale darle el segarro a mi amego, amego. Si no se lo das, vas a tinir problemas, ¿Ti queda claro amego?
Seguí paralizado ante el miedo que me causaban las presencias, hasta que uno se hartó y se echó la mano a una especie de bolso mágico con el logo de Adidas, y sacó una especie de objeto alargado y de color metálico.
Los espectros avanzaron hacía mí flotando, y cada vez estaban más cerca, así que corrí como alma que lleva el diablo.
Por suerte, tenía un as en la manga:
Por el acento de estos espectros y por sus vestimentas, aparentemente humanas, supuse que podían ser alérgicos a cierto animal criado en granjas revolcado en su propia mierda y estiércol, y que luego se sacrifica para servir en las charcuterías de vuestros cutres puebluchos: Hablo ni nada más ni nada menos que del @marrano o @cerdo.
Resulta que antes de irme de fiesta, me había hecho un bocata de este animal con su aceitillo y sus rodajas de tomate, por si luego del pedo, me entraban monchis.
Cogí ese bocata de la pata del cerdo de mi bolsillo, y se lo tiré a la cabeza a uno de los espectros:
Medicina santa compadre; emitieron unos chillidos, se volvieron locos, y hasta juraría que se arrodillaron y rezaron en un idioma estraño y asqueroso a un espectro superior llamado "Alá" (o eso creí oír).
Aproveché esto para correr aún más lejos.
Me dió por mirar atrás una última vez, y lo último que supe de estas presencias fantasmagóricas, es que unas luces azules, fantasmales y unos sonidos parecidos a los de una sirena, estaban ahora junto a ellos, y lo que es mejor: Juraría ver a dos uniformados poniendo una especie de grilletes en las manos de estos espectros y metiéndolos en el coche patrulla.
Esa noche supe que con los espectros no se juega, y que si te piden un segarro, un móvil, una paga, un piso tutelado, una pensión, tu trabajo, un puesto en Tesla etc.... Se lo tienes que dar, si no quieres que tu vida corra peligro.
Yo afortunadamente, me salvé gracias al bocata de cerdo con rodajas de tomate, pero otro a lo mejor no hubiese tenido tanta suerte, y quien sabe que pueden hacer esos oscuros espectros, al desgraciado que logren atrapar....
La noche que sobreviví a unos espectros, Por Libre y Veloz.
Una noche venía de fiesta, por una zona poligonera, porque quería pillar un taxi para volver a casa luego de una noche de larga borrachera.
El caso, es que iba medio pedo, pero me acuerdo perfectamente y me acordaré toda la vida, mi encuentro con la "gente sombra":
Iba caminando, dando tumbos hasta encontrar algún taxi, pero escucho una voz fantasmal, que a mí parecer y por lo que pudieron captar mis sentidos, juraría que dijo: "Ey ey, amego, espera".
A mi se le pusieron los pelos de punta.
La voz de los espectros sonaba tan.... Rara.
Me giré, y os juro que vi 5 sombras NEGRAS encapuchadas.
No se les podían distinguir las facciones no los rasgos faciales, sus caras eran completamente oscuras, y esto me puso muy nervioso.
Desprendían un olor a sobaco, porro y multiculturalidad, que lo pude sentir en los huesos.
Sentí un escalofrío y un frío inexplicable caló en mis huesos. Me iba a marear.
Uno de ellos volvió a hablar: "Amego, tienes segarro? Mañana ti lo devolvo ti lo joro por mi mama".
Me quedé helado. Su voz sonaba muy amenazante y grotesca.
Otro de los espectros habló: "Más ti vale darle el segarro a mi amego, amego. Si no se lo das, vas a tinir problemas, ¿Ti queda claro amego?
Seguí paralizado ante el miedo que me causaban las presencias, hasta que uno se hartó y se echó la mano a una especie de bolso mágico con el logo de Adidas, y sacó una especie de objeto alargado y de color metálico.
Los espectros avanzaron hacía mí flotando, y cada vez estaban más cerca, así que corrí como alma que lleva el diablo.
Por suerte, tenía un as en la manga:
Por el acento de estos espectros y por sus vestimentas, aparentemente humanas, supuse que podían ser alérgicos a cierto animal criado en granjas revolcado en su propia mierda y estiércol, y que luego se sacrifica para servir en las charcuterías de vuestros cutres puebluchos: Hablo ni nada más ni nada menos que del @marrano o @cerdo.
Resulta que antes de irme de fiesta, me había hecho un bocata de este animal con su aceitillo y sus rodajas de tomate, por si luego del pedo, me entraban monchis.
Cogí ese bocata de la pata del cerdo de mi bolsillo, y se lo tiré a la cabeza a uno de los espectros:
Medicina santa compadre; emitieron unos chillidos, se volvieron locos, y hasta juraría que se arrodillaron y rezaron en un idioma estraño y asqueroso a un espectro superior llamado "Alá" (o eso creí oír).
Aproveché esto para correr aún más lejos.
Me dió por mirar atrás una última vez, y lo último que supe de estas presencias fantasmagóricas, es que unas luces azules, fantasmales y unos sonidos parecidos a los de una sirena, estaban ahora junto a ellos, y lo que es mejor: Juraría ver a dos uniformados poniendo una especie de grilletes en las manos de estos espectros y metiéndolos en el coche patrulla.
Esa noche supe que con los espectros no se juega, y que si te piden un segarro, un móvil, una paga, un piso tutelado, una pensión, tu trabajo, un puesto en Tesla etc.... Se lo tienes que dar, si no quieres que tu vida corra peligro.
Yo afortunadamente, me salvé gracias al bocata de cerdo con rodajas de tomate, pero otro a lo mejor no hubiese tenido tanta suerte, y quien sabe que pueden hacer esos oscuros espectros, al desgraciado que logren atrapar....
La noche que sobreviví a unos espectros, Por Libre y Veloz.
