Pues macho, yo también tengo estudios al respecto y me resulta alucinante que sepas tanto de la teoría marxista y tan poco de su hermenéutica.
Ignorar que Marx era un rabino judío talmúdico, descendiente directo de un linaje de rabinos judíos; que tenía obras pastorales judaicas previas a su involucración en la redacción del Manifiesto Comunista, y que en ellas ya sentaba un precedente explícito sobre la auténtica interpretación del socialismo/comunismo; qué quieres que te diga, a mi me parece que tu comprensión del marxismo es parcial (dado que se limita a la teoría escrita), y, por tanto, incompleta.
No obstante, también reconozco que la gran diferencia entre un perfil como el tuyo y como el mío, es que yo he salido al mundo a confrontar mis ideas y tú, a juzgar por cómo te expresas y lo que dices, no lo creo.
Como te dije al poco de comenzar a charlar sobre este tema, he visto a muchos como tú: académicos, atiborrados de lecturas, aislados del mundo. Lo que Kierkegaard denominaría en una sus categorías de estetas.
La realidad te importa una mierda porque no tienes medida de ella.
En tu cabeza el marxismo funciona porque puedes acomodarlo con facilidad sobre tu ignorancia.
Entre tú y un fanático religioso, tan solo hay un puñado de etiquetas superficiales y mucha verborrea precongelada. Estructuras abstractas de libros viejos. Guardas tu conocimiento en una media enmohecida, y nunca hay canje y fructificación entre tus grandes ideas y tus escasas vivencias porque, para ti, Marx ya nos dijo todo lo que teníamos que saber.
Practicas el verdadero arte de la masturbación mental y sobrevives al tiempo sumido en tus fantasías.
Te crees que la realidad es un Lego que puedes montar y desmontar al ritmo de tu pueril capricho. Que todo se pliega a tus consideraciones, porque, en tu cabeza, así lo imaginas.
Cuando te quitamos el juguete, señalando lo absurdo de tus ideas, chillas y pataleas, y te vuelves a encerrar en tu jaula dorada de "marxista". Atribuyendo, quizá, todo el saber con que aportamos a la conversación a "una condición, subproducto de la superestructura capitalista que justifica la opresión de clases", o alguna otra paja mental teórica de Marx.
Te crees un hombre libre, pero eres esclavo entre los esclavos, ya que eres incapaz de empujar tus propios límites mentales, y te pliegas a las ideas ajenas que validan tu capricho.
Gracias a Dios que hombres como tú carecen de influencia sobre las vidas de otros. Porque la Historia ha demostrado que, cuando lo hicieron, desataron el infierno en la tierra.