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Hoy os presento al que, seguramente, fue el Equipo de fútbol más odiado de la historia del fútbol español reciente: El Granada 74 CF SAD.
Originalmente fundado en 1974 (de ahí su terminación en número), este equipo se ganó el mote de "El engendro": No entre aficiones rivales, no entre aficiones externas, sino entre los aficionados de la propia ciudad de Granada. Increíble pero cierto.
Pero antes de hablar del Granada 74, es inevitable el hablar del inicio de esta historia inédita, y para ello tenemos que contar los antecedentes:
El Ciudad de Murcia CF fue un club Murciano fundado en 1999 en Murcia.
Fue escalando en las categorías del fútbol hasta colarse en el fútbol profesional en la temporada 2002/2003, manteniéndose en la categoría y quedando 4to en la temporada 2007/2008.
Un equipo con mucho potencial y una base de aficionados razonable respecto al Real Murcia CF o el Cartagena FC (Los otros dos equipos potentes de Murcia).
Por otro lado tenemos al Granada 74 CP: Un club que siempre militó en categorías regionales y andaluzas, con el objetivo de convertirse en el equipo referente en la ciudad de Granada en cuanto al fútbol de barrio y la búsqueda de talento jóven.
Le costó dios y ayuda llegar a Tercera división del fútbol español, lograndolo por primera vez en su historia en la temporada 1994-1995, donde se mantuvo bastantes temporadas, disputando algún que otro Play Off, pero no consiguiendo el ascenso en ningún caso. Al equipo le faltaba talento y potencial.
Pero aquí es donde entra Carlos Marsá, el presidente del club granadino.
Harto de ver el fracaso de su equipo, decidió tomar una decisión que cambiaría la forma en la que actualmente vemos el fútbol y las empresas, recordandonos que, al fin y al cabo, por mucho sentimentalismo y mucha afición existente, también importan el dinero y sus jefes.
Enrique Pina, por aquel entonces presidente del Ciudad de Murcia CF, era bastante amigo de Marsá, y viceversa, y ya sabemos que demasiado roce.... Hace el cariño...
Enrique Pina quería quitarse al Ciudad de Murcia de encima, y Carlos Marsá quería ver a su Granada 74 haciendo cosas grandes, pero no por medios deportivos o meritocracia necesariamente: Ni corto ni perezoso, Carlos Marsá compró el 100% de las acciones del Ciudad de Murcia CF.
Un Pina, que luego terminó siendo presidente del histórico Granada CF (Cosas de la vida).
Hasta aquí todo normal: Recordemos que los equipos de fútbol, internamente, funcionan como empresas, y las empresas se compran, de venden, se traspasan, e incluso cierran.
Lo que fue inédito, es lo que hizo Marsá (con el consentimiento de Pina): No solo compró las acciones del club, sino que:
- Le cambió el Nombre a "Granada 74 CF"
- Lo trasladó de Murcia de Granada
- Despidió a casi toda la plantilla
- Y se hizo a traición y sin tener en cuenta ni por un segundo a la afición del Ciudad, los cuáles, de un día para otro se enteraron de que estaban presenciando los últimos partidos de su equipo tal y como lo conocían.
Fue un movimiento frío, como el que se hace al transpasar a un bar de pueblo, cuando le cambias el nombre y la decoración..... Excepto por el detalle de que estamos hablando de un equipo de fútbol, con miles de aficionados detrás, que van cada fin de semana a dejarse la garganta animando, y el dinero.
Es como si ahora compro el Real Madrid, y le cambio el nombre, el escudo, los colores y me lo llevo a Cartagena.
Los aficionados del Ciudad de Murcia CF protestaron energicamente la decisión en último partido de su equipo, tal y como lo conocían:
Pero aún así para la temporada siguiente el club desapareció, como estaba previsto, dejando a una afición completamente huerfana y sin un equipo al que ir a ver los fines de semana.
La FIFA, la UEFA, La Liga y las asociaciones de equipos, estallaron en cólera al ver el sucio movimiento se Marsá y Pina, negandose a que el 74 pudiese jugar en el fútbol profesional.
Sin embargo, el caso llegó a los tribunales, y le dieron la razón a Marsá, argumentando que "No se había comprado un ascenso, sino que simplemente se había comprado una empresa, y cambiado el nombre". Sentando un precedente muy peligroso para el fútbol.
Una vez ganada la batalla judicial, había otro problema para el equipo: El ayuntamiento de Granada se negó rotundamente a que el equipo pudiese jugar en el histórico estadio del Granada CF, que por aquel entonces compartía con el Granada Atlético.
www.granadahoy.com
Marsá ante esto, inició una huelga de hambre, aumentando la atención mediática y empezando a convertirse en todo un "personaje" en el mundillo dle fútbol internacional
elpais.com
Hasta hicieron una recogida de firmas, con dudoso éxito
Al ayuntamiento le dió completamente igual, volviéndose a negar a dejar jugar al 74 en Los Cármenes.
Ante esto, el Granada 74 se vió obligado a jugar en el Escribano Castilla: Un estadio situado en Motril, a unos 30 KM de Granada capital, lo que suponía un esfuerzo logístico y un esfuerzo considerable por parte de los pocos, poquísimos aficionados de la capital que iban a ver a este equipo jugar.
Pero lo habían conseguido: Ya tenían estadio y el permiso para jugar en segunda división, sin haber pasado por segunda división B.
¿Que pasó después?
El Granada 74 no comenzó nada mal su andadura en el fútbol profesional: Jugadores como José Juan, Luque o Javi Guerra, hicieron una primera vuelta digna, contra todo pronóstico
Algunas victorias como ante el Cádiz
O ante el Tenerife
Hicieron que el equipo terminase la primera vuelta en 10ª posición, lejos de la quema del descenso.
Pero: Goles en el último minuto como los del Sporting
O la Real Sociedad
Lesiones, tarjetas rojas, nervios y a veces mala suerte, hicieron que el equipo llegase en situación de descenso a las últimas jornadas, jugandose la vida ante el Malaga CF en el Escribano Castilla
El partido terminó empate a 0, condenando al Granada 74 al descenso a Segunda División B, quedando penúltimo y a 5 puestos de salvación
Los aficionados del Granada CF, los que no habían abandonado al equipo de la ciudad, celebraron enérgicamente el descenso del "engendro".
¿Y que ocurrió entonces? Que los cimientos de un club que estaba construido, literalmente, sobre la nada, (tanto deportiva, como institucionalmente), se desmoronaron:
De Segunda División, bajaron a Segunda División B.
Tras una mala campaña en Segunda División B bajaron a Tercera
En tercera no se presentaron a los 3 primeros partidos por impagos de una deuda de más de 1,5 millones de Euros, así que fueron descendidos a Primera Andaluza y el equipo echó el cierre.
Y así señores, es como se destruye, no a uno, sino a dos equipos en menos de 3 años.
Actualmente cada uno sobrevive a su manera: El Granada 74 ha vuelto al fútbol base, con presencia de equipos infantiles cadetes y juveniles en competencias andaluzas y autonómicas.
El Ciudad de Murcia se "refundó" en lo que se conoce como "Accionariado popular": Consiste en que las acciones del equipo están repartidas entre los propios socios aficionados del club, donde cada uno aporta su propio granito de arena, en lugar de que el capital esté concentrado en las cúpulas de los presidentes y accionistas mayoritarios.
Es un movimiento relativamente nuevo en España, pero parece que poco a poco, más equipos humildes se suman a este tipo de gestión, como el Unionistas de Salamanca, por ejemplo (otro club en homenaje a la extinta UD Salamanca).
Y hasta aquí la historia de como cargarse dos equipos en 3 años.
Como nota final y curiosidad, aún conservo una chaqueta oficial del Granada 74", algo raro de ver incluso en la propia ciudad de Granada:
Originalmente fundado en 1974 (de ahí su terminación en número), este equipo se ganó el mote de "El engendro": No entre aficiones rivales, no entre aficiones externas, sino entre los aficionados de la propia ciudad de Granada. Increíble pero cierto.
Pero antes de hablar del Granada 74, es inevitable el hablar del inicio de esta historia inédita, y para ello tenemos que contar los antecedentes:
El Ciudad de Murcia CF fue un club Murciano fundado en 1999 en Murcia.
Fue escalando en las categorías del fútbol hasta colarse en el fútbol profesional en la temporada 2002/2003, manteniéndose en la categoría y quedando 4to en la temporada 2007/2008.
Un equipo con mucho potencial y una base de aficionados razonable respecto al Real Murcia CF o el Cartagena FC (Los otros dos equipos potentes de Murcia).
Por otro lado tenemos al Granada 74 CP: Un club que siempre militó en categorías regionales y andaluzas, con el objetivo de convertirse en el equipo referente en la ciudad de Granada en cuanto al fútbol de barrio y la búsqueda de talento jóven.
Le costó dios y ayuda llegar a Tercera división del fútbol español, lograndolo por primera vez en su historia en la temporada 1994-1995, donde se mantuvo bastantes temporadas, disputando algún que otro Play Off, pero no consiguiendo el ascenso en ningún caso. Al equipo le faltaba talento y potencial.
Pero aquí es donde entra Carlos Marsá, el presidente del club granadino.
Harto de ver el fracaso de su equipo, decidió tomar una decisión que cambiaría la forma en la que actualmente vemos el fútbol y las empresas, recordandonos que, al fin y al cabo, por mucho sentimentalismo y mucha afición existente, también importan el dinero y sus jefes.
Enrique Pina, por aquel entonces presidente del Ciudad de Murcia CF, era bastante amigo de Marsá, y viceversa, y ya sabemos que demasiado roce.... Hace el cariño...
Enrique Pina quería quitarse al Ciudad de Murcia de encima, y Carlos Marsá quería ver a su Granada 74 haciendo cosas grandes, pero no por medios deportivos o meritocracia necesariamente: Ni corto ni perezoso, Carlos Marsá compró el 100% de las acciones del Ciudad de Murcia CF.
Un Pina, que luego terminó siendo presidente del histórico Granada CF (Cosas de la vida).
Hasta aquí todo normal: Recordemos que los equipos de fútbol, internamente, funcionan como empresas, y las empresas se compran, de venden, se traspasan, e incluso cierran.
Lo que fue inédito, es lo que hizo Marsá (con el consentimiento de Pina): No solo compró las acciones del club, sino que:
- Le cambió el Nombre a "Granada 74 CF"
- Lo trasladó de Murcia de Granada
- Despidió a casi toda la plantilla
- Y se hizo a traición y sin tener en cuenta ni por un segundo a la afición del Ciudad, los cuáles, de un día para otro se enteraron de que estaban presenciando los últimos partidos de su equipo tal y como lo conocían.
Fue un movimiento frío, como el que se hace al transpasar a un bar de pueblo, cuando le cambias el nombre y la decoración..... Excepto por el detalle de que estamos hablando de un equipo de fútbol, con miles de aficionados detrás, que van cada fin de semana a dejarse la garganta animando, y el dinero.
Es como si ahora compro el Real Madrid, y le cambio el nombre, el escudo, los colores y me lo llevo a Cartagena.
Los aficionados del Ciudad de Murcia CF protestaron energicamente la decisión en último partido de su equipo, tal y como lo conocían:
Pero aún así para la temporada siguiente el club desapareció, como estaba previsto, dejando a una afición completamente huerfana y sin un equipo al que ir a ver los fines de semana.
La FIFA, la UEFA, La Liga y las asociaciones de equipos, estallaron en cólera al ver el sucio movimiento se Marsá y Pina, negandose a que el 74 pudiese jugar en el fútbol profesional.
Sin embargo, el caso llegó a los tribunales, y le dieron la razón a Marsá, argumentando que "No se había comprado un ascenso, sino que simplemente se había comprado una empresa, y cambiado el nombre". Sentando un precedente muy peligroso para el fútbol.
Una vez ganada la batalla judicial, había otro problema para el equipo: El ayuntamiento de Granada se negó rotundamente a que el equipo pudiese jugar en el histórico estadio del Granada CF, que por aquel entonces compartía con el Granada Atlético.
Carlos Marsá anuncia que retirará dos demandas contra el Ayuntamiento de Granada
"Son el obstáculo principal para entablar un período de paz con el Ayuntamiento", ha asegurado el presidente del Granada 74.
www.granadahoy.com
Marsá ante esto, inició una huelga de hambre, aumentando la atención mediática y empezando a convertirse en todo un "personaje" en el mundillo dle fútbol internacional
El presidente del Granada 74 inicia una huelga de hambre
Marsá protesta contra la negativa del Ayuntamiento de Granada a que su equipo juegue en Los Cármenes
Hasta hicieron una recogida de firmas, con dudoso éxito
Al ayuntamiento le dió completamente igual, volviéndose a negar a dejar jugar al 74 en Los Cármenes.
Ante esto, el Granada 74 se vió obligado a jugar en el Escribano Castilla: Un estadio situado en Motril, a unos 30 KM de Granada capital, lo que suponía un esfuerzo logístico y un esfuerzo considerable por parte de los pocos, poquísimos aficionados de la capital que iban a ver a este equipo jugar.
Pero lo habían conseguido: Ya tenían estadio y el permiso para jugar en segunda división, sin haber pasado por segunda división B.
¿Que pasó después?
El Granada 74 no comenzó nada mal su andadura en el fútbol profesional: Jugadores como José Juan, Luque o Javi Guerra, hicieron una primera vuelta digna, contra todo pronóstico
Algunas victorias como ante el Cádiz
O ante el Tenerife
Hicieron que el equipo terminase la primera vuelta en 10ª posición, lejos de la quema del descenso.
Pero: Goles en el último minuto como los del Sporting
O la Real Sociedad
Lesiones, tarjetas rojas, nervios y a veces mala suerte, hicieron que el equipo llegase en situación de descenso a las últimas jornadas, jugandose la vida ante el Malaga CF en el Escribano Castilla
El partido terminó empate a 0, condenando al Granada 74 al descenso a Segunda División B, quedando penúltimo y a 5 puestos de salvación
Los aficionados del Granada CF, los que no habían abandonado al equipo de la ciudad, celebraron enérgicamente el descenso del "engendro".
¿Y que ocurrió entonces? Que los cimientos de un club que estaba construido, literalmente, sobre la nada, (tanto deportiva, como institucionalmente), se desmoronaron:
De Segunda División, bajaron a Segunda División B.
Tras una mala campaña en Segunda División B bajaron a Tercera
En tercera no se presentaron a los 3 primeros partidos por impagos de una deuda de más de 1,5 millones de Euros, así que fueron descendidos a Primera Andaluza y el equipo echó el cierre.
Y así señores, es como se destruye, no a uno, sino a dos equipos en menos de 3 años.
Actualmente cada uno sobrevive a su manera: El Granada 74 ha vuelto al fútbol base, con presencia de equipos infantiles cadetes y juveniles en competencias andaluzas y autonómicas.
El Ciudad de Murcia se "refundó" en lo que se conoce como "Accionariado popular": Consiste en que las acciones del equipo están repartidas entre los propios socios aficionados del club, donde cada uno aporta su propio granito de arena, en lugar de que el capital esté concentrado en las cúpulas de los presidentes y accionistas mayoritarios.
Es un movimiento relativamente nuevo en España, pero parece que poco a poco, más equipos humildes se suman a este tipo de gestión, como el Unionistas de Salamanca, por ejemplo (otro club en homenaje a la extinta UD Salamanca).
Y hasta aquí la historia de como cargarse dos equipos en 3 años.
Como nota final y curiosidad, aún conservo una chaqueta oficial del Granada 74", algo raro de ver incluso en la propia ciudad de Granada: