Empleo El empleo temporal inunda el sector público: “soy funcionaria, pero no puedo pedir una hipoteca”

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Shurmano Dios
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12 Dic 2024
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Yo sinceramente creo que se quejan de vicio. Demasiado bien están algunos...

Nieves Lao Giménez tiene 42 años y empezó hace 18 a trabajar para el Servicio Andaluz de Salud (SAS). En todo este tiempo, ha acumulado una vida laboral de 17 páginas. Este documento oficial que facilita la Seguridad Social recoge todas las altas y bajas de empleos que un trabajador registra en el sistema, y para alguien con una vida laboral de unos 20 años, lo habitual es que ocupe dos o tres páginas. Esta enfermera que ahora trabaja en el área de salud mental del hospital Torrecárdenas de Almería ha desarrollado casi toda su experiencia laboral enlazando sustituciones de pocos días, semanas o meses en el mejor de los casos. “Y sin generar ni siquiera derecho a vacaciones”, se queja. Su caso es uno de los cientos de miles de ejemplos que inundan las plantillas de las Administraciones publicas españolas. Estas emplean a más de tres millones de trabajadores. Actualmente, uno de cada tres son temporales.

Lejos de tener un empleo para toda la vida —como se concebía hasta hace unos años el trabajo para el sector público— estos asalariados encadenan contratos, incluso durante décadas. En la mayoría de las ocasiones se incurre en fraude de ley. La norma y la jurisprudencia limitan a tres años de duración los puestos para interinos que cubren una vacante, el caso más común. Y establecen otros límites, en algunos casos incluso más cortos, para otro tipo de empleos públicos temporales. Es un asunto que ha motivado varios tirones de orejas por parte de la justicia y las autoridades europeas. El último, esta misma semana, cuando la Comisión Europea ha enviado dos dictámenes motivados al Gobierno. Si España no responde o presenta una reforma en dos meses, el Ejecutivo comunitario la llevará ante los tribunales.

La interinidad en las Administraciones y organismos públicos​

% de interinos en las empresas públicas y número total de trabajadores
TotalFuncionariosPersonal laboral
5%
5%
5%
24.9763%
3%
3%
13.55014%
14%
14%
Universidad48%
48%
48%
92.34513%
13%
13%
9.90572%
72%
72%
82.427
Sanidad45%
45%
45%
334.92548%
48%
48%
332.1806%
6%
6%
2.768
Adm. local36%
36%
36%
225.88826%
26%
26%
80.68445%
45%
45%
145.171
Comunidades Autónomas34%
34%
34%
81.61330%
30%
30%
50.21845%
45%
45%
31.395
Justicia34%
34%
34%
18.78634%
34%
34%
18.55322%
22%
22%
234
TOTAL33%
33%
33%
1.008.07729%
29%
29%
704.88643%
43%
43%
303.183
Enseñanza33%
33%
33%
225.61731%
31%
31%
199.42148%
48%
48%
26.208
Agencias estatales19%
19%
19%
3.8323%
3%
3%
29633%
33%
33%
3.536


El ejemplo de Lao la sitúa en el escalón más bajo de la precariedad del empleo público porque durante casi todo el tiempo ni siquiera ha sido funcionaria interina, sino personal estatutario de duración temporal, cuyos contratos tienen una duración aun menor. Cuando por fin le dieron un puesto interino, que esperaba que fuera de mayor duración que las sustituciones que venía haciendo, al mes fue cesada por cuestiones administrativas, no laborales. Y, posteriormente, le fue reconocida otra interinidad por vacante, pero de un tipo particular denominada “no fiscalizada”, que implicaba que debía de ser confirmada cada dos meses.

“Durante años y años no me encontraba en los cuadrantes de vacaciones del servicio, por lo que los días libres los cogía cuando mi jefe de turno me decía, cuando le venía bien”, relata Lao quien, acaba de conseguir una plaza fija tras aprobar un proceso selectivo en 2025. Ahora le toca pelear para que le reconozcan puntos que no le han contabilizado, porque de ello dependerá el puesto que le otorguen.

Peores son las expectativas de J. L., otro funcionario interino que logró un puesto por una vacante 15 años después de entrar como personal laboral temporal y que pide no ser identificado por temor a represalias. Este empleado del sector sanitario de La Rioja resume la precariedad laboral que le ha acompañado en la Administración con un solo dato: “En 19 años he acumulado 205 contratos de trabajo”, afirma. Empezó como celador en un ambulatorio de atención primaria trabajando los fines de semana. “Entre semana cobraba del paro”, subraya. “Pronto empezaron a darme tareas de administrativo o atención al cliente, durante esos fines de semana, ya que como celador no tenía mucho trabajo y era más barato tenerme a mí”.

En todos estos años, J. L. fue alternando varios puestos, siempre de la bolsa de sustituciones. Nunca llegaba ni siquiera a ser interino porque al trabajar solo los fines de semana, nunca llegaba a reunir puntos suficientes. Ni siquiera a un puesto fijo. Su situación replica un perjuicio que afecta por igual a los trabajadores temporales del sector privado, y que es uno de los mayores daños de la falta de estabilidad: tienen muchas más lagunas de cotización. Este empleado riojano cuenta que pese a haber trabajado durante 19 años, solo tiene 11 cotizados a la Seguridad Social.

Un tercio de temporales​

La precariedad que reflejan estos testimonios se extiende a cientos de miles de empleados públicos. En España hay algo más de tres millones, de los que alrededor de un millón mantienen una relación laboral temporal (32%), según el Boletín Estadístico de Personal de las Administraciones Públicas, cuyos últimos datos son de julio de 2025. La Encuesta de Población Activa sitúa la temporalidad en el sector público en el 27%, frente al 12,4% del privado.

El abuso de la temporalidad ha sido uno de los grandes problemas estructurales del mercado laboral español, con tasas que rozaron el 35% antes de la crisis de 2008. La reforma laboral aplicada desde 2022 logró reducir de forma drástica la contratación temporal en el sector privado, generalizando el contrato indefinido. Pero ese avance no se ha trasladado al empleo público.

En este ámbito, miles de trabajadores temporales —tanto personal laboral como funcionarios interinos— llevan décadas litigando para que se reconozca el carácter abusivo del encadenamiento de contratos temporales y los tribunales les conviertan en personal fijo por sentencia. O, como mínimo, que se les distinga la condición de indefinidos no fijos, una figura creada por el Tribunal Supremo para aportar estabilidad sin otorgar la condición de funcionario de carrera. Esta última está reservada constitucionalmente a quienes superan un proceso selectivo.

Las batallas judiciales por el abuso de la temporalidad en el sector público se han intensificado desde 2014, cuando la Comisión Europea abrió un procedimiento de infracción contra España. Desde entonces, el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) se ha pronunciado reiteradamente a favor de los trabajadores. Mientras, el Tribunal Supremo ha rechazado la fijeza por considerarla contraria a la Constitución, una interpretación que ha asumido el Gobierno, que descarta otorgar estabilidad sin hacer una oposición. Los dictámenes remitidos esta semana por Bruselas suponen una reactivación del procedimiento.

Insistencia de la justicia europea​

El último pronunciamiento del TJUE, del 14 de abril, respondía a una consulta del Supremo y reiteró que las soluciones vigentes en España —indemnizaciones tasadas, procesos de estabilización y la figura del indefinido no fijo, que el fallo comunitario considera una categoría temporal que perpetúa la precariedad— no son suficientes para sancionar el abuso ni reparar el daño. Ahora el Supremo deberá resolver en una sentencia inminente si la normativa española es adecuada.

Pero el tribunal europeo ya ha concluido que no lo es: el fallo desmonta una a una las medidas tomadas por España para solventar la situación. En el caso de los procesos de estabilización, que han otorgado la fijeza a 419.000 trabajadores en los últimos cinco años, el TJUE los considera insuficientes para reparar el daño porque “si bien se valoran la experiencia previa del trabajador afectado y el tiempo de servicio dedicado por él al desarrollo de sus tareas, esta valoración no se limita a aquellos candidatos que hayan sido víctimas de tal abuso”.

Belén, de 54 años y con dos hijos a su cargo tras haberse divorciado, es funcionaria interina por vacante de la Administración de Justicia desde agosto de 2004. Esto quiere decir que ocupa una plaza estructural que no ha sido ocupada por un funcionario de carrera en más de dos décadas. Trabaja como tramitadora procesal en Madrid y dice que “solo” ha encadenado ocho contratos desde que entró en el sector público. Ahora se queja de que puede verse “en la calle de un día para otro”, porque la Administración para la que trabaja ha diseñado una nueva bolsa de trabajo para acceder a vacantes. Para optar a las plazas, explica, “lo que menos pondera es la experiencia, frente a tener la carrera de derecho sin ninguna experiencia y, en segundo lugar, haber pasado alguna prueba suelta de una oposición”.

“Llevo más de 20 años dedicada a la Justicia, controlo todas las jurisdicciones, penal, civil, social, el registro... ahora voy a tener que enseñar a los que llegan y quizás a mi me echen”, lamenta la funcionaria de Madrid. En todo este tiempo ha intentado lograr una plaza fija, pero no lo ha conseguido. “Me he presentado a todos los procesos que han surgido, pero ponen una nota de corte altísima y solo se puede presentar quien no hace otra cosa que estudiar. Yo no tengo ocho horas diarias para estudiar”, narra. Tiene miedo a no conservar su plaza de interina y, como tantas mujeres divorciadas, a perder su vivienda cuando sus hijos se vayan de casa. “Durante todos estos años, no he podido podido pedir un préstamo para comprarme una casa, primero por responsabilidad, porque no tenía garantías de mantener mi empleo, y después porque tampoco me dan una hipoteca aunque sea funcionaria, porque tengo un empleo temporal”, relata.

La falta de compensación adecuada por el abuso de la temporalidad se refleja en el caso de Juanjo Manzano, de 66 años y funcionario interino desde 1985. Aunque apenas ha cambiado de puesto —“estuve 25 años en una plaza y en la actual, en el decanato de Madrid, llevo 13 años”—, siempre ha vivido con la incertidumbre de que su puesto saliera a concurso. Tras presentarse sin éxito a varias oposiciones, espera ahora ser cesado para jubilarse y ha reclamado una indemnización a la Comunidad de Madrid que le ha sido denegada, por lo que ha mostrado su inconformidad. Ante ello, advierte: “Si transcurren tres meses y no contestan, operará el silencio administrativo y entraré en pleito por la vía judicial para reclamar daños y perjuicios”.

De llegar a los tribunales, el de Manzano no será un caso aislado ni mucho menos. Según el abogado Javier Araúz, quien llevó las demandas que sirvieron para abrir el procedimiento de infracción contra España en 2014, podrían existir unas 40.000 causas vivas en los tribunales relacionadas con el abuso de temporalidad en el sector público. Algunos juzgados ya aplican la última sentencia del TJUE sin esperar al Supremo, como el Juzgado de lo Social de Vigo, que recientemente concedió más de 52.000 euros a una investigadora del CSIC por contratos temporales encadenados desde 2008, incluso pese a haber sido declarada indefinida no fija en 2010 y acceder después a una plaza estable. En la misma línea, un tribunal de Madrid acaba de anular el cese en 2024 de una interina tras casi 20 años en una plaza estructural y le reconoció la condición de “indefinida por sentencia”, sin convertirla en funcionaria de carrera.

Ambos fallos cumplen el mandato de elevar las compensaciones actualmente previstas, en teoría, sin contravenir la Constitución. En esta se amparan el Supremo y el Gobierno para justificar su negativa a instar o a cambiar la ley. Pero Gerardo Pérez Sánchez, doctor en Derecho Constitucional por la Universidad de la Laguna (Tenerife), destaca que “es de manual que el derecho nacional está por debajo del comunitario”. En ese sentido, Javier Ramón, exmagistrado y socio director del despacho de abogados BDO, interpreta que tras las sentencias europeas de febrero de 2024 y abril de 2026, “todas las puertas que sean no hacer fijos a los trabajadores afectados han quedado muy cerradas”.
 
No se puede sobrevivir haciendo suplencias en la administración pública.
 
Eso es que no tienen un hermano presidente del Gobierno o un tio ministro de Transportes, si no ya tenia el curro a la primera y sin tener que pasar por el centro de trabajo.
 
Yo sinceramente creo que se quejan de vicio. Demasiado bien están algunos...

Nieves Lao Giménez tiene 42 años y empezó hace 18 a trabajar para el Servicio Andaluz de Salud (SAS). En todo este tiempo, ha acumulado una vida laboral de 17 páginas. Este documento oficial que facilita la Seguridad Social recoge todas las altas y bajas de empleos que un trabajador registra en el sistema, y para alguien con una vida laboral de unos 20 años, lo habitual es que ocupe dos o tres páginas. Esta enfermera que ahora trabaja en el área de salud mental del hospital Torrecárdenas de Almería ha desarrollado casi toda su experiencia laboral enlazando sustituciones de pocos días, semanas o meses en el mejor de los casos. “Y sin generar ni siquiera derecho a vacaciones”, se queja. Su caso es uno de los cientos de miles de ejemplos que inundan las plantillas de las Administraciones publicas españolas. Estas emplean a más de tres millones de trabajadores. Actualmente, uno de cada tres son temporales.

Lejos de tener un empleo para toda la vida —como se concebía hasta hace unos años el trabajo para el sector público— estos asalariados encadenan contratos, incluso durante décadas. En la mayoría de las ocasiones se incurre en fraude de ley. La norma y la jurisprudencia limitan a tres años de duración los puestos para interinos que cubren una vacante, el caso más común. Y establecen otros límites, en algunos casos incluso más cortos, para otro tipo de empleos públicos temporales. Es un asunto que ha motivado varios tirones de orejas por parte de la justicia y las autoridades europeas. El último, esta misma semana, cuando la Comisión Europea ha enviado dos dictámenes motivados al Gobierno. Si España no responde o presenta una reforma en dos meses, el Ejecutivo comunitario la llevará ante los tribunales.

La interinidad en las Administraciones y organismos públicos​

% de interinos en las empresas públicas y número total de trabajadores
TotalFuncionariosPersonal laboral
5%
5%
5%
24.9763%
3%
3%
13.55014%
14%
14%
Universidad48%
48%
48%
92.34513%
13%
13%
9.90572%
72%
72%
82.427
Sanidad45%
45%
45%
334.92548%
48%
48%
332.1806%
6%
6%
2.768
Adm. local36%
36%
36%
225.88826%
26%
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80.68445%
45%
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145.171
Comunidades Autónomas34%
34%
34%
81.61330%
30%
30%
50.21845%
45%
45%
31.395
Justicia34%
34%
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18.78634%
34%
34%
18.55322%
22%
22%
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TOTAL33%
33%
33%
1.008.07729%
29%
29%
704.88643%
43%
43%
303.183
Enseñanza33%
33%
33%
225.61731%
31%
31%
199.42148%
48%
48%
26.208
Agencias estatales19%
19%
19%
3.8323%
3%
3%
29633%
33%
33%
3.536


El ejemplo de Lao la sitúa en el escalón más bajo de la precariedad del empleo público porque durante casi todo el tiempo ni siquiera ha sido funcionaria interina, sino personal estatutario de duración temporal, cuyos contratos tienen una duración aun menor. Cuando por fin le dieron un puesto interino, que esperaba que fuera de mayor duración que las sustituciones que venía haciendo, al mes fue cesada por cuestiones administrativas, no laborales. Y, posteriormente, le fue reconocida otra interinidad por vacante, pero de un tipo particular denominada “no fiscalizada”, que implicaba que debía de ser confirmada cada dos meses.

“Durante años y años no me encontraba en los cuadrantes de vacaciones del servicio, por lo que los días libres los cogía cuando mi jefe de turno me decía, cuando le venía bien”, relata Lao quien, acaba de conseguir una plaza fija tras aprobar un proceso selectivo en 2025. Ahora le toca pelear para que le reconozcan puntos que no le han contabilizado, porque de ello dependerá el puesto que le otorguen.

Peores son las expectativas de J. L., otro funcionario interino que logró un puesto por una vacante 15 años después de entrar como personal laboral temporal y que pide no ser identificado por temor a represalias. Este empleado del sector sanitario de La Rioja resume la precariedad laboral que le ha acompañado en la Administración con un solo dato: “En 19 años he acumulado 205 contratos de trabajo”, afirma. Empezó como celador en un ambulatorio de atención primaria trabajando los fines de semana. “Entre semana cobraba del paro”, subraya. “Pronto empezaron a darme tareas de administrativo o atención al cliente, durante esos fines de semana, ya que como celador no tenía mucho trabajo y era más barato tenerme a mí”.

En todos estos años, J. L. fue alternando varios puestos, siempre de la bolsa de sustituciones. Nunca llegaba ni siquiera a ser interino porque al trabajar solo los fines de semana, nunca llegaba a reunir puntos suficientes. Ni siquiera a un puesto fijo. Su situación replica un perjuicio que afecta por igual a los trabajadores temporales del sector privado, y que es uno de los mayores daños de la falta de estabilidad: tienen muchas más lagunas de cotización. Este empleado riojano cuenta que pese a haber trabajado durante 19 años, solo tiene 11 cotizados a la Seguridad Social.

Un tercio de temporales​

La precariedad que reflejan estos testimonios se extiende a cientos de miles de empleados públicos. En España hay algo más de tres millones, de los que alrededor de un millón mantienen una relación laboral temporal (32%), según el Boletín Estadístico de Personal de las Administraciones Públicas, cuyos últimos datos son de julio de 2025. La Encuesta de Población Activa sitúa la temporalidad en el sector público en el 27%, frente al 12,4% del privado.

El abuso de la temporalidad ha sido uno de los grandes problemas estructurales del mercado laboral español, con tasas que rozaron el 35% antes de la crisis de 2008. La reforma laboral aplicada desde 2022 logró reducir de forma drástica la contratación temporal en el sector privado, generalizando el contrato indefinido. Pero ese avance no se ha trasladado al empleo público.

En este ámbito, miles de trabajadores temporales —tanto personal laboral como funcionarios interinos— llevan décadas litigando para que se reconozca el carácter abusivo del encadenamiento de contratos temporales y los tribunales les conviertan en personal fijo por sentencia. O, como mínimo, que se les distinga la condición de indefinidos no fijos, una figura creada por el Tribunal Supremo para aportar estabilidad sin otorgar la condición de funcionario de carrera. Esta última está reservada constitucionalmente a quienes superan un proceso selectivo.

Las batallas judiciales por el abuso de la temporalidad en el sector público se han intensificado desde 2014, cuando la Comisión Europea abrió un procedimiento de infracción contra España. Desde entonces, el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) se ha pronunciado reiteradamente a favor de los trabajadores. Mientras, el Tribunal Supremo ha rechazado la fijeza por considerarla contraria a la Constitución, una interpretación que ha asumido el Gobierno, que descarta otorgar estabilidad sin hacer una oposición. Los dictámenes remitidos esta semana por Bruselas suponen una reactivación del procedimiento.

Insistencia de la justicia europea​

El último pronunciamiento del TJUE, del 14 de abril, respondía a una consulta del Supremo y reiteró que las soluciones vigentes en España —indemnizaciones tasadas, procesos de estabilización y la figura del indefinido no fijo, que el fallo comunitario considera una categoría temporal que perpetúa la precariedad— no son suficientes para sancionar el abuso ni reparar el daño. Ahora el Supremo deberá resolver en una sentencia inminente si la normativa española es adecuada.

Pero el tribunal europeo ya ha concluido que no lo es: el fallo desmonta una a una las medidas tomadas por España para solventar la situación. En el caso de los procesos de estabilización, que han otorgado la fijeza a 419.000 trabajadores en los últimos cinco años, el TJUE los considera insuficientes para reparar el daño porque “si bien se valoran la experiencia previa del trabajador afectado y el tiempo de servicio dedicado por él al desarrollo de sus tareas, esta valoración no se limita a aquellos candidatos que hayan sido víctimas de tal abuso”.

Belén, de 54 años y con dos hijos a su cargo tras haberse divorciado, es funcionaria interina por vacante de la Administración de Justicia desde agosto de 2004. Esto quiere decir que ocupa una plaza estructural que no ha sido ocupada por un funcionario de carrera en más de dos décadas. Trabaja como tramitadora procesal en Madrid y dice que “solo” ha encadenado ocho contratos desde que entró en el sector público. Ahora se queja de que puede verse “en la calle de un día para otro”, porque la Administración para la que trabaja ha diseñado una nueva bolsa de trabajo para acceder a vacantes. Para optar a las plazas, explica, “lo que menos pondera es la experiencia, frente a tener la carrera de derecho sin ninguna experiencia y, en segundo lugar, haber pasado alguna prueba suelta de una oposición”.

“Llevo más de 20 años dedicada a la Justicia, controlo todas las jurisdicciones, penal, civil, social, el registro... ahora voy a tener que enseñar a los que llegan y quizás a mi me echen”, lamenta la funcionaria de Madrid. En todo este tiempo ha intentado lograr una plaza fija, pero no lo ha conseguido. “Me he presentado a todos los procesos que han surgido, pero ponen una nota de corte altísima y solo se puede presentar quien no hace otra cosa que estudiar. Yo no tengo ocho horas diarias para estudiar”, narra. Tiene miedo a no conservar su plaza de interina y, como tantas mujeres divorciadas, a perder su vivienda cuando sus hijos se vayan de casa. “Durante todos estos años, no he podido podido pedir un préstamo para comprarme una casa, primero por responsabilidad, porque no tenía garantías de mantener mi empleo, y después porque tampoco me dan una hipoteca aunque sea funcionaria, porque tengo un empleo temporal”, relata.

La falta de compensación adecuada por el abuso de la temporalidad se refleja en el caso de Juanjo Manzano, de 66 años y funcionario interino desde 1985. Aunque apenas ha cambiado de puesto —“estuve 25 años en una plaza y en la actual, en el decanato de Madrid, llevo 13 años”—, siempre ha vivido con la incertidumbre de que su puesto saliera a concurso. Tras presentarse sin éxito a varias oposiciones, espera ahora ser cesado para jubilarse y ha reclamado una indemnización a la Comunidad de Madrid que le ha sido denegada, por lo que ha mostrado su inconformidad. Ante ello, advierte: “Si transcurren tres meses y no contestan, operará el silencio administrativo y entraré en pleito por la vía judicial para reclamar daños y perjuicios”.

De llegar a los tribunales, el de Manzano no será un caso aislado ni mucho menos. Según el abogado Javier Araúz, quien llevó las demandas que sirvieron para abrir el procedimiento de infracción contra España en 2014, podrían existir unas 40.000 causas vivas en los tribunales relacionadas con el abuso de temporalidad en el sector público. Algunos juzgados ya aplican la última sentencia del TJUE sin esperar al Supremo, como el Juzgado de lo Social de Vigo, que recientemente concedió más de 52.000 euros a una investigadora del CSIC por contratos temporales encadenados desde 2008, incluso pese a haber sido declarada indefinida no fija en 2010 y acceder después a una plaza estable. En la misma línea, un tribunal de Madrid acaba de anular el cese en 2024 de una interina tras casi 20 años en una plaza estructural y le reconoció la condición de “indefinida por sentencia”, sin convertirla en funcionaria de carrera.

Ambos fallos cumplen el mandato de elevar las compensaciones actualmente previstas, en teoría, sin contravenir la Constitución. En esta se amparan el Supremo y el Gobierno para justificar su negativa a instar o a cambiar la ley. Pero Gerardo Pérez Sánchez, doctor en Derecho Constitucional por la Universidad de la Laguna (Tenerife), destaca que “es de manual que el derecho nacional está por debajo del comunitario”. En ese sentido, Javier Ramón, exmagistrado y socio director del despacho de abogados BDO, interpreta que tras las sentencias europeas de febrero de 2024 y abril de 2026, “todas las puertas que sean no hacer fijos a los trabajadores afectados han quedado muy cerradas”.
Pues mira, te digo porque conozco bien ese mundillo en educación y muy poco en el sanitario:

La gente se cree que lo público de ahora es lo de hace años, sobre todo en educación o salud.

En el SES (Servicio Extremeño de Salud) y en el SAS (lo mismo pero Andalucía) tienes médicos encadenando contratos de un mes, sin derecho a vacaciones ni a finiquito.

En educación en Andalucía como interino cobras un mes después, a muchos les obliga a pedir un préstamo para empezar a trabajar. De encontrar casa no te cuento (se eligen los puestos por provincias y te puede tocar muy lejos) y de finiquito al acabar contrato olvídate eso ni existe ni lo vas a oler.

Por no hablarte de la burocracia infinita que hay en educación y la leche que supone a los nuevos que se creen que con buen rollo y esfuerzo van a poder dar clase y se encuentran a un alumnado que ni quiere trabajar con unos padres que encima les apoyan y te menosprecian.

Como interino, no tienes casi derecho a conciliación, si te llaman vas y si no puedes te quedas en casa sin cobrar, bastante es si no pierdes tu puesto en bolsa.

Luego las pruebas de acceso a educación son un cachondeo, todo el mundo lo sabe, ni mérito ni esfuerzo. Los que están dentro se tienen que comer un proceso muy injusto y los que intentan entrar pueden verse con notazas y no poder entrar a trabajar.

Tengo amigos interinos de educación que se están planteando muy seriamente cambiar su vida de rumbo, gente que están ahí por vocación y que en su mayoría son grandes profesionales, pero ¿dónde vas con muchos años de docente a trabajar en un país como España?
 
Pues mira, te digo porque conozco bien ese mundillo en educación y muy poco en el sanitario:

La gente se cree que lo público de ahora es lo de hace años, sobre todo en educación o salud.

En el SES (Servicio Extremeño de Salud) y en el SAS (lo mismo pero Andalucía) tienes médicos encadenando contratos de un mes, sin derecho a vacaciones ni a finiquito.

En educación en Andalucía como interino cobras un mes después, a muchos les obliga a pedir un préstamo para empezar a trabajar. De encontrar casa no te cuento (se eligen los puestos por provincias y te puede tocar muy lejos) y de finiquito al acabar contrato olvídate eso ni existe ni lo vas a oler.

Por no hablarte de la burocracia infinita que hay en educación y la leche que supone a los nuevos que se creen que con buen rollo y esfuerzo van a poder dar clase y se encuentran a un alumnado que ni quiere trabajar con unos padres que encima les apoyan y te menosprecian.

Como interino, no tienes casi derecho a conciliación, si te llaman vas y si no puedes te quedas en casa sin cobrar, bastante es si no pierdes tu puesto en bolsa.

Luego las pruebas de acceso a educación son un cachondeo, todo el mundo lo sabe, ni mérito ni esfuerzo. Los que están dentro se tienen que comer un proceso muy injusto y los que intentan entrar pueden verse con notazas y no poder entrar a trabajar.

Tengo amigos interinos de educación que se están planteando muy seriamente cambiar su vida de rumbo, gente que están ahí por vocación y que en su mayoría son grandes profesionales, pero ¿dónde vas con muchos años de docente a trabajar en un país como España?
No entiendo bien eso de "si te llaman vas", ¿qué esperabas que fuera una interinidad? Si hay docenas o cientos de personas dispuestas y el curro es urgente...

¿Por qué iba a haber finiquito? ¿Alguna vez lo hubo? Pregunto desde el desconocimiento.
 
Se quejan de fraude de ley porque los puestos no deberían durar más de 3 años, cuando algunos llevan 20 años de interinos y por su cara bonita quieren una funcionarización poco menos que automática. No han tenido tiempo de estudiar y preparar oposiciones, no...
Otro tema es que estas tengan un sistema más o menos justo, eso es otro tema. Desde luego en educación la antigüedad lo es todo. Habría que cambiar el sistema totalmente.
 
Yo sinceramente creo que se quejan de vicio. Demasiado bien están algunos...

Nieves Lao Giménez tiene 42 años y empezó hace 18 a trabajar para el Servicio Andaluz de Salud (SAS). En todo este tiempo, ha acumulado una vida laboral de 17 páginas. Este documento oficial que facilita la Seguridad Social recoge todas las altas y bajas de empleos que un trabajador registra en el sistema, y para alguien con una vida laboral de unos 20 años, lo habitual es que ocupe dos o tres páginas. Esta enfermera que ahora trabaja en el área de salud mental del hospital Torrecárdenas de Almería ha desarrollado casi toda su experiencia laboral enlazando sustituciones de pocos días, semanas o meses en el mejor de los casos. “Y sin generar ni siquiera derecho a vacaciones”, se queja. Su caso es uno de los cientos de miles de ejemplos que inundan las plantillas de las Administraciones publicas españolas. Estas emplean a más de tres millones de trabajadores. Actualmente, uno de cada tres son temporales.

Lejos de tener un empleo para toda la vida —como se concebía hasta hace unos años el trabajo para el sector público— estos asalariados encadenan contratos, incluso durante décadas. En la mayoría de las ocasiones se incurre en fraude de ley. La norma y la jurisprudencia limitan a tres años de duración los puestos para interinos que cubren una vacante, el caso más común. Y establecen otros límites, en algunos casos incluso más cortos, para otro tipo de empleos públicos temporales. Es un asunto que ha motivado varios tirones de orejas por parte de la justicia y las autoridades europeas. El último, esta misma semana, cuando la Comisión Europea ha enviado dos dictámenes motivados al Gobierno. Si España no responde o presenta una reforma en dos meses, el Ejecutivo comunitario la llevará ante los tribunales.

La interinidad en las Administraciones y organismos públicos​

% de interinos en las empresas públicas y número total de trabajadores
TotalFuncionariosPersonal laboral
5%
5%
5%
24.9763%
3%
3%
13.55014%
14%
14%
Universidad48%
48%
48%
92.34513%
13%
13%
9.90572%
72%
72%
82.427
Sanidad45%
45%
45%
334.92548%
48%
48%
332.1806%
6%
6%
2.768
Adm. local36%
36%
36%
225.88826%
26%
26%
80.68445%
45%
45%
145.171
Comunidades Autónomas34%
34%
34%
81.61330%
30%
30%
50.21845%
45%
45%
31.395
Justicia34%
34%
34%
18.78634%
34%
34%
18.55322%
22%
22%
234
TOTAL33%
33%
33%
1.008.07729%
29%
29%
704.88643%
43%
43%
303.183
Enseñanza33%
33%
33%
225.61731%
31%
31%
199.42148%
48%
48%
26.208
Agencias estatales19%
19%
19%
3.8323%
3%
3%
29633%
33%
33%
3.536


El ejemplo de Lao la sitúa en el escalón más bajo de la precariedad del empleo público porque durante casi todo el tiempo ni siquiera ha sido funcionaria interina, sino personal estatutario de duración temporal, cuyos contratos tienen una duración aun menor. Cuando por fin le dieron un puesto interino, que esperaba que fuera de mayor duración que las sustituciones que venía haciendo, al mes fue cesada por cuestiones administrativas, no laborales. Y, posteriormente, le fue reconocida otra interinidad por vacante, pero de un tipo particular denominada “no fiscalizada”, que implicaba que debía de ser confirmada cada dos meses.

“Durante años y años no me encontraba en los cuadrantes de vacaciones del servicio, por lo que los días libres los cogía cuando mi jefe de turno me decía, cuando le venía bien”, relata Lao quien, acaba de conseguir una plaza fija tras aprobar un proceso selectivo en 2025. Ahora le toca pelear para que le reconozcan puntos que no le han contabilizado, porque de ello dependerá el puesto que le otorguen.

Peores son las expectativas de J. L., otro funcionario interino que logró un puesto por una vacante 15 años después de entrar como personal laboral temporal y que pide no ser identificado por temor a represalias. Este empleado del sector sanitario de La Rioja resume la precariedad laboral que le ha acompañado en la Administración con un solo dato: “En 19 años he acumulado 205 contratos de trabajo”, afirma. Empezó como celador en un ambulatorio de atención primaria trabajando los fines de semana. “Entre semana cobraba del paro”, subraya. “Pronto empezaron a darme tareas de administrativo o atención al cliente, durante esos fines de semana, ya que como celador no tenía mucho trabajo y era más barato tenerme a mí”.

En todos estos años, J. L. fue alternando varios puestos, siempre de la bolsa de sustituciones. Nunca llegaba ni siquiera a ser interino porque al trabajar solo los fines de semana, nunca llegaba a reunir puntos suficientes. Ni siquiera a un puesto fijo. Su situación replica un perjuicio que afecta por igual a los trabajadores temporales del sector privado, y que es uno de los mayores daños de la falta de estabilidad: tienen muchas más lagunas de cotización. Este empleado riojano cuenta que pese a haber trabajado durante 19 años, solo tiene 11 cotizados a la Seguridad Social.

Un tercio de temporales​

La precariedad que reflejan estos testimonios se extiende a cientos de miles de empleados públicos. En España hay algo más de tres millones, de los que alrededor de un millón mantienen una relación laboral temporal (32%), según el Boletín Estadístico de Personal de las Administraciones Públicas, cuyos últimos datos son de julio de 2025. La Encuesta de Población Activa sitúa la temporalidad en el sector público en el 27%, frente al 12,4% del privado.

El abuso de la temporalidad ha sido uno de los grandes problemas estructurales del mercado laboral español, con tasas que rozaron el 35% antes de la crisis de 2008. La reforma laboral aplicada desde 2022 logró reducir de forma drástica la contratación temporal en el sector privado, generalizando el contrato indefinido. Pero ese avance no se ha trasladado al empleo público.

En este ámbito, miles de trabajadores temporales —tanto personal laboral como funcionarios interinos— llevan décadas litigando para que se reconozca el carácter abusivo del encadenamiento de contratos temporales y los tribunales les conviertan en personal fijo por sentencia. O, como mínimo, que se les distinga la condición de indefinidos no fijos, una figura creada por el Tribunal Supremo para aportar estabilidad sin otorgar la condición de funcionario de carrera. Esta última está reservada constitucionalmente a quienes superan un proceso selectivo.

Las batallas judiciales por el abuso de la temporalidad en el sector público se han intensificado desde 2014, cuando la Comisión Europea abrió un procedimiento de infracción contra España. Desde entonces, el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) se ha pronunciado reiteradamente a favor de los trabajadores. Mientras, el Tribunal Supremo ha rechazado la fijeza por considerarla contraria a la Constitución, una interpretación que ha asumido el Gobierno, que descarta otorgar estabilidad sin hacer una oposición. Los dictámenes remitidos esta semana por Bruselas suponen una reactivación del procedimiento.

Insistencia de la justicia europea​

El último pronunciamiento del TJUE, del 14 de abril, respondía a una consulta del Supremo y reiteró que las soluciones vigentes en España —indemnizaciones tasadas, procesos de estabilización y la figura del indefinido no fijo, que el fallo comunitario considera una categoría temporal que perpetúa la precariedad— no son suficientes para sancionar el abuso ni reparar el daño. Ahora el Supremo deberá resolver en una sentencia inminente si la normativa española es adecuada.

Pero el tribunal europeo ya ha concluido que no lo es: el fallo desmonta una a una las medidas tomadas por España para solventar la situación. En el caso de los procesos de estabilización, que han otorgado la fijeza a 419.000 trabajadores en los últimos cinco años, el TJUE los considera insuficientes para reparar el daño porque “si bien se valoran la experiencia previa del trabajador afectado y el tiempo de servicio dedicado por él al desarrollo de sus tareas, esta valoración no se limita a aquellos candidatos que hayan sido víctimas de tal abuso”.

Belén, de 54 años y con dos hijos a su cargo tras haberse divorciado, es funcionaria interina por vacante de la Administración de Justicia desde agosto de 2004. Esto quiere decir que ocupa una plaza estructural que no ha sido ocupada por un funcionario de carrera en más de dos décadas. Trabaja como tramitadora procesal en Madrid y dice que “solo” ha encadenado ocho contratos desde que entró en el sector público. Ahora se queja de que puede verse “en la calle de un día para otro”, porque la Administración para la que trabaja ha diseñado una nueva bolsa de trabajo para acceder a vacantes. Para optar a las plazas, explica, “lo que menos pondera es la experiencia, frente a tener la carrera de derecho sin ninguna experiencia y, en segundo lugar, haber pasado alguna prueba suelta de una oposición”.

“Llevo más de 20 años dedicada a la Justicia, controlo todas las jurisdicciones, penal, civil, social, el registro... ahora voy a tener que enseñar a los que llegan y quizás a mi me echen”, lamenta la funcionaria de Madrid. En todo este tiempo ha intentado lograr una plaza fija, pero no lo ha conseguido. “Me he presentado a todos los procesos que han surgido, pero ponen una nota de corte altísima y solo se puede presentar quien no hace otra cosa que estudiar. Yo no tengo ocho horas diarias para estudiar”, narra. Tiene miedo a no conservar su plaza de interina y, como tantas mujeres divorciadas, a perder su vivienda cuando sus hijos se vayan de casa. “Durante todos estos años, no he podido podido pedir un préstamo para comprarme una casa, primero por responsabilidad, porque no tenía garantías de mantener mi empleo, y después porque tampoco me dan una hipoteca aunque sea funcionaria, porque tengo un empleo temporal”, relata.

La falta de compensación adecuada por el abuso de la temporalidad se refleja en el caso de Juanjo Manzano, de 66 años y funcionario interino desde 1985. Aunque apenas ha cambiado de puesto —“estuve 25 años en una plaza y en la actual, en el decanato de Madrid, llevo 13 años”—, siempre ha vivido con la incertidumbre de que su puesto saliera a concurso. Tras presentarse sin éxito a varias oposiciones, espera ahora ser cesado para jubilarse y ha reclamado una indemnización a la Comunidad de Madrid que le ha sido denegada, por lo que ha mostrado su inconformidad. Ante ello, advierte: “Si transcurren tres meses y no contestan, operará el silencio administrativo y entraré en pleito por la vía judicial para reclamar daños y perjuicios”.

De llegar a los tribunales, el de Manzano no será un caso aislado ni mucho menos. Según el abogado Javier Araúz, quien llevó las demandas que sirvieron para abrir el procedimiento de infracción contra España en 2014, podrían existir unas 40.000 causas vivas en los tribunales relacionadas con el abuso de temporalidad en el sector público. Algunos juzgados ya aplican la última sentencia del TJUE sin esperar al Supremo, como el Juzgado de lo Social de Vigo, que recientemente concedió más de 52.000 euros a una investigadora del CSIC por contratos temporales encadenados desde 2008, incluso pese a haber sido declarada indefinida no fija en 2010 y acceder después a una plaza estable. En la misma línea, un tribunal de Madrid acaba de anular el cese en 2024 de una interina tras casi 20 años en una plaza estructural y le reconoció la condición de “indefinida por sentencia”, sin convertirla en funcionaria de carrera.

Ambos fallos cumplen el mandato de elevar las compensaciones actualmente previstas, en teoría, sin contravenir la Constitución. En esta se amparan el Supremo y el Gobierno para justificar su negativa a instar o a cambiar la ley. Pero Gerardo Pérez Sánchez, doctor en Derecho Constitucional por la Universidad de la Laguna (Tenerife), destaca que “es de manual que el derecho nacional está por debajo del comunitario”. En ese sentido, Javier Ramón, exmagistrado y socio director del despacho de abogados BDO, interpreta que tras las sentencias europeas de febrero de 2024 y abril de 2026, “todas las puertas que sean no hacer fijos a los trabajadores afectados han quedado muy cerradas”.
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Se quejan de fraude de ley porque los puestos no deberían durar más de 3 años, cuando algunos llevan 20 años de interinos y por su cara bonita quieren una funcionarización poco menos que automática. No han tenido tiempo de estudiar y preparar oposiciones, no...
Otro tema es que estas tengan un sistema más o menos justo, eso es otro tema. Desde luego en educación la antigüedad lo es todo. Habría que cambiar el sistema totalmente.
Pero llevan 20 años porque van encadenando interinidades, ¿no? no porque una interinidad dure 20 años.
Yo lo que haría sería currar a medias e ir estudiando una oposición bajita para luego con plaza desde ahí ir subiendo.
 
Pero llevan 20 años porque van encadenando interinidades, ¿no? no porque una interinidad dure 20 años.
Yo lo que haría sería currar a medias e ir estudiando una oposición bajita para luego con plaza desde ahí ir subiendo.
Imagino que es porque van encadenando si. Eso es lo que intentan hacer, también entiendo que al final es difícil compaginar trabajo, estudio y familia. Conozco gente con más de 40 años que siguen estudiando a pesar de todo. En el mundo este de docencia es una mierda como está planteado.
 
Imagino que es porque van encadenando si. Eso es lo que intentan hacer, también entiendo que al final es difícil compaginar trabajo, estudio y familia. Conozco gente con más de 40 años que siguen estudiando a pesar de todo. En el mundo este de docencia es una mierda como está planteado.
¿No hay oposiciones-concurso en docencia que cuenten la antigüedad como mérito? Raro me parece
 
¿No hay oposiciones-concurso en docencia que cuenten la antigüedad como mérito? Raro me parece
Si que lo hay si. Pero para conseguir puntos por antigüedad que empiecen a sumar un poco, tienen que esperar unos añitos.
 
Si que lo hay si. Pero para conseguir puntos por antigüedad que empiecen a sumar un poco, tienen que esperar unos añitos.
Y el problema cuál es, que la interinidad no suele durar años, ¿no?
Si tiene 20 años de interinidad y es en distintas administraciones, los méritos no se suman de una a otra...
 
¿Por qué iba a haber finiquito?
Es un derecho de los trabajadores, se llama indemnización por despido y es obligatorio en el sector privado.
¿Alguna vez lo hubo? Pregunto desde el desconocimiento.
No, la ley lo impide. Si estás en un puesto 20 años la empresa puede no poder despedir a un trabajador porque es muy caro, pero en la pública vaya con decirte que mañana no vas a currar...
 
Es un derecho de los trabajadores, se llama indemnización por despido y es obligatorio en el sector privado.

No, la ley lo impide. Si estás en un puesto 20 años la empresa puede no poder despedir a un trabajador porque es muy caro, pero en la pública vaya con decirte que mañana no vas a currar...
Acabar una interinidad es extinción por finalización de contrato, no despido.
 
Pues mira, te digo porque conozco bien ese mundillo en educación y muy poco en el sanitario:

La gente se cree que lo público de ahora es lo de hace años, sobre todo en educación o salud.

En el SES (Servicio Extremeño de Salud) y en el SAS (lo mismo pero Andalucía) tienes médicos encadenando contratos de un mes, sin derecho a vacaciones ni a finiquito.

En educación en Andalucía como interino cobras un mes después, a muchos les obliga a pedir un préstamo para empezar a trabajar. De encontrar casa no te cuento (se eligen los puestos por provincias y te puede tocar muy lejos) y de finiquito al acabar contrato olvídate eso ni existe ni lo vas a oler.

Por no hablarte de la burocracia infinita que hay en educación y la leche que supone a los nuevos que se creen que con buen rollo y esfuerzo van a poder dar clase y se encuentran a un alumnado que ni quiere trabajar con unos padres que encima les apoyan y te menosprecian.

Como interino, no tienes casi derecho a conciliación, si te llaman vas y si no puedes te quedas en casa sin cobrar, bastante es si no pierdes tu puesto en bolsa.

Luego las pruebas de acceso a educación son un cachondeo, todo el mundo lo sabe, ni mérito ni esfuerzo. Los que están dentro se tienen que comer un proceso muy injusto y los que intentan entrar pueden verse con notazas y no poder entrar a trabajar.

Tengo amigos interinos de educación que se están planteando muy seriamente cambiar su vida de rumbo, gente que están ahí por vocación y que en su mayoría son grandes profesionales, pero ¿dónde vas con muchos años de docente a trabajar en un país como España?
Corroboro, suscribo, confirmo y aplaudo todas y cada una de las frases de este post.

El ejemplo lo tengo en mi mujer: 10 años pillando en sanidad (Aragón) los contratos que nadie quería para poder sumar puntos en bolsa. Por ejemplo, un contrato de media jornada de dos días de duración a 200 km de casa. Entre el kilometraje y buscarse una habitación para dormir, a palmar dinero. Y si dices que no, pierdes tu puesto en la cola y a esperar la llamada otros cuatro meses.

Las bolsas de trabajo públicas son lo más cercano a la esclavitud que existe hoy en día. Una absoluta vergüenza.
 
Si los jóvenes no recibírian ayuda de los padres, España sufríria un exodo brutal :Facepalm:
 
Corroboro, suscribo, confirmo y aplaudo todas y cada una de las frases de este post.

El ejemplo lo tengo en mi mujer: 10 años pillando en sanidad (Aragón) los contratos que nadie quería para poder sumar puntos en bolsa. Por ejemplo, un contrato de media jornada de dos días de duración a 200 km de casa. Entre el kilometraje y buscarse una habitación para dormir, a palmar dinero. Y si dices que no, pierdes tu puesto en la cola y a esperar la llamada otros cuatro meses.

Las bolsas de trabajo públicas son lo más cercano a la esclavitud que existe hoy en día. Una absoluta vergüenza.
Yo para eso buscaría cualquier curro por lo privado a media jornada y estudiaría bien una oposición mientras. O si no, unos años en lo privado y en cuanto te despidan usas el paro para estudiar.
No compensa hacer esas cosas que mencionas.
 
Yo para eso buscaría cualquier curro por lo privado a media jornada y estudiaría bien una oposición mientras. O si no, unos años en lo privado y en cuanto te despidan usas el paro para estudiar.
No compensa hacer esas cosas que mencionas.
A la larga, con mucha paciencia, compensa. 10 años después ha conseguido una interinidad larga y restringiendo zona geográfica a la capital, a base de acumular puntos. Ya ha conseguido una puntuación en bolsa que le asegura trabajo continuo y cerca de casa. Básicamente, ha hecho un meritaje. Eso sí, a sus más de 50 años sigue presentándose a exámenes.
 
A la larga, con mucha paciencia, compensa. 10 años después ha conseguido una interinidad larga y restringiendo zona geográfica a la capital, a base de acumular puntos. Ya ha conseguido una puntuación en bolsa que le asegura trabajo continuo y cerca de casa. Básicamente, ha hecho un meritaje. Eso sí, a sus más de 50 años sigue presentándose a exámenes.
No sé tío, cada uno tiene sus circunstancias. Lo triste es que ser funcionario sea lo único estable.
 
Corroboro, suscribo, confirmo y aplaudo todas y cada una de las frases de este post.

El ejemplo lo tengo en mi mujer: 10 años pillando en sanidad (Aragón) los contratos que nadie quería para poder sumar puntos en bolsa. Por ejemplo, un contrato de media jornada de dos días de duración a 200 km de casa. Entre el kilometraje y buscarse una habitación para dormir, a palmar dinero. Y si dices que no, pierdes tu puesto en la cola y a esperar la llamada otros cuatro meses.

Las bolsas de trabajo públicas son lo más cercano a la esclavitud que existe hoy en día. Una absoluta vergüenza.
Pero si no lo has vivido no lo entiendes. Yo por suerte ya pasé el filtro, pero queda gente muy profesional que no lo ha pasado y da rabia.

Si tu mujer sigue en esa situación le deseo mucha suerte y si ha pasado el filtro, dale la enhorabuena de mi parte.

Me hace gracia la gente que cree que los que trabajamos en el sector público no conocemos lo privado... Yo he hecho de todo en esta vida, trabajador por cuenta ajena en varios sectores, he tenido empresa y he trabajado en lo público en varios sectores también y solo puedo decir una cosa: "el mercado laboral en España es una mierda, y los únicos que trabajan sin agobios son los funcionarios de carrera y los políticos".
 
Yo para eso buscaría cualquier curro por lo privado a media jornada y estudiaría bien una oposición mientras. O si no, unos años en lo privado y en cuanto te despidan usas el paro para estudiar.
No compensa hacer esas cosas que mencionas.
Este comentario destila desconocimiento profundo de la situación laboral de este país.
 
Funcionarios llorando por que no les paga mas por tocarse los huevos... en fin que se jodan
 
Yo soy profe de instituto con 40 tacos recién cumplido.

Hice ingeniería industrial, en aquellos tiempos te vendían la moto de ser un shurmano con futuro si hacías esa carrera. Cuando salí de allí me encontré un 2010 con una crisis galopante y me tuve que ir de Españistán.

Me vi forzado a volver a casa porque tenía un padre enfermo, y casi la única forma de volver al pueblo fue siendo profesor, me gustaba la profesión y tenía vocación. Me saqué la plaza la primera vez que me presenté.

Tengo vacaciones tremendas, mi salario es de 2300 euros netos, trabajo unas 32 horas semanales (incluidas preparaciones y evaluaciones y todo eso), soy funcionario.

Qué envidia, ¿verdad?, pues estoy a punto de dejarlo.

No sabéis es que se ha convertido un centro de secundaría hoy en día, vaya jungla de sub-shurmanos que te puedes encontrar en un centro público español. La inmigración desbocada no ayuda tampoco. Cada día tengo follones diferentes: insultos, peleas, tema de tráfico de drogas, desidia, risitas por detrás, grabaciones y acoso en redes, fumetas en los baños, padres que se la sudan todo, y luego están los padres que montan el follón... Y eso sin contar con la enorme cantidad de burocracia que tengo que hacer.

Hoy mismo he tenido un caso de un alumno que ha querido electrocutar al técnico de informática del centro.

En fin un despropósito, y estoy seguro que en la empresa privada ganaría más. A aquellos que vayáis a entrar y seáis de ciencias, pensaros bien el movimiento, hay oposiciones mejores.

Bueno solo quería compartir este pensamiento con los shurmanos del canal.

Gracias por escucharme.
 
El mundo del funcionariado es muy complejo, me parece que decir expresiones como "viven muy bien" o "son unos vagos" es simplificar mucho el tema.

Existen los enchufados, vagos vividores así como los que se han matado por sacar sus oposiciones, currantes, existen interinos, personal de libre designación, eventuales etc. Cada uno con sus particularidades, algunos tienen que ser estómagos agradecidos y otros no le deben obediencia a nadie.

Unos cobran un pastizal y otros poco más de 1200€ y otros roban a espuertas si tienen ocasión.

Lo que quiero decir que hacer juicios de valor es muy complicado sin saber las particularidades del caso.

He conocido gente interina de distintas administraciónes no poder sacarse plaza porque no convocan y a otros no querer por pereza o porque se han acomodado y no les sale de los eggs
 
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