Visto en filmaffynity
Tras varios meses de espera, acudí diligente a los Cines Golem para disfrutar de la nueva peli sobre SIDA rodada por nuestro John Waters de Aluche, Eduardo Casanova: cómo no sucumbir a la tentación de no deleitarse durante setenta minutos con la sugestiva triple combinación de Jordi Evole, Casanova y un documental sobre tener VIH.
Más allá de la vertiginosa producción de la cinta (solo tres meses ha tardado Eduardo Casanova en hacer pública su condición de "sidoso", rodar el documental y estrenarlo en salas), sólo cabe aplaudir la valiente decisión del joven film-maker, que nos envía una preciosa y al mismo tiempo necesaria lección: el sida o el VIH es una enfermedad tan tratable como, pongamos, el long covid. Frente a serofobias, bulos o negacionismos varios, y con un un contagioso entusiasmo, Casanova nos ayuda a combatir el estigma social de ser seropositivo, y lo hace desde la prestigiosa plataforma Atresmedia ("El Chiringuito de jugones", "El Hormiguero"), siempre comprometida a defender los valores LGTBIQ+ y a luchar contra la desinformación.
Los valores cinematográficos de "Sidosa" son abrumadores, yo personalmente no me había emocionado tanto desde el capítulo final de la docu-serie "Rocío, contar la verdad para seguir viva", allá por el 2021. Se nota y mucho que tras las cámaras está el catalán Marius Sánchez, quien ya nos había sorprendido gratamente al demostrarnos el lado más humano del ex-etarra Josu Ternera. Hay momentos desternillantes de humor y momentos más serios, como cuando se habla de la inmunodeficiencia como tal y de la posibilidad de morirse. En lo meta-cinematográfico, desde aquí me gustaría invitar a todos los posibles "sidosos", etiqueta que a mi inicialmente me incomodaba pero que hago mía, pues así los califica en numerosas ocasiones el siempre brillante Casanova, invito a esos "sidosos", decía, a buscar un diagnóstico precoz que les ayude a detectar esta deficiencia, que como ya hemos visto, te permite hacer vida normal como si tal cosa.
Un apunte final. A los que critican la fecunda y fascinante obra cinematográfica del talentoso Casanova, solo les diré que he abandonado a oscuras la butaca de una sala vacía, en silencio total y con lágrimas en los ojos, pero pensando que no hay nada de malo en tener el VIH. El mismo Eduardo así lo explicita en un momento álgido del documental, cuando exclama: "Sí, tengo SIDA, ¿y?". Por eso este documental es tan necesario, porque te deja claro que ser seropositivo no tiene por qué ser malo, ni bueno, simplemente es eso: tener VIH.
Recuerda el anuncio: vive y deja vivir.