Hombre, lo de un ejército de reemplazo como en los 90 ya no tiene mucho sentido, la verdad. No era especialmente útil en la práctica. Pero eso no quita que podría tener sentido plantear algo tipo “servicio nacional”, con cierta estructura jerárquica, pensado para situaciones graves.
Por ejemplo, imagina una catástrofe: un incendio grande, una inundación o incluso un ataque. Los servicios del Estado podrían colapsar bastante rápido. Ahora bien, si en esa zona tienes a gente de entre 20 y 45 años que ha recibido formación básica sobre cómo actuar, podrías activarlos y organizar una evacuación o respuesta inicial mucho más rápida en varios grupos muy locales.
Eso sí, la clave estaría en que esa formación sea útil, práctica y esté actualizada. Y también en que, llegado el momento, alguien sobre el terreno tenga una autoridad temporal clara, incluso con cierto poder coercitivo, para coordinar todo sin que aquello se convierta en un caos.