General Grandes instrumentos de tortura de la Inquisicion

Sir Connor

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La bigamia

Era muy frecuente en la sociedad española de los siglos XVI-XVII la práctica del coito prematrimonial y en consecuencia la aparición de hijos inesperados. Esto provocó la aparición del aborto como consecuencia de la no aceptación de los hijos ilegítimos. Como el aborto no siempre era posible ni fácil, se abandonaba a los niños, lo que originaba problemas de saturación en los hospitales que atendían a los niños expósitos.


La Inquisición detuvo en Barcelona, en el año 1665, a una mujer que había sido abandonada por su esposo y vivía con otro hombre como si fuese su esposa. La Inquisición pensaba, que este coito permanente no era preocupante, pero sí la actitud de aparentar una convivencia legítima, consideraba que esta situación era una ofensa al sacramento del matrimonio. Para la Inquisición la bigamia era un grave pecado.

Esta obsesión por la bigamia la podemos constatar en otros casos juzgados. Mathías Navarroso era un soldado castellano que tenía cuarenta años y fue detenido por la Inquisición en el año 1616, en Barcelona, acusado de bigamia y condenado a cuatro años en la cárcel de Orán (Argelia) y a otros cuatro de exilio.

Veamos otro caso que juzgó el mismo tribunal. Ciprián Torrens era un labrador de Torréns y tenía treinta y seis años fue condenado por bigamia a cinco años de galeras y otros cinco de exilio. Estamos viendo castigo a hombres ¿Cuál era el de las mujeres bígamas? La Inquisición castigó en el año 1681 a una mujer con cien latigazos en público por las calles y ocho años de exilio.


El Concilio de Trento trató de resolver la problemática de los matrimonios clandestinos, prohibiéndolos y penalizándolos. Entre los escritores de la época como Molina planteaban, que la razón más probable por la que se producía la bigamia era el no haber tenido hijos en el primer matrimonio, algo de lo que culpaba obviamente a la mujer. Así mismo, este autor realiza una descripción del hombre bígamo como aquel tímido y dominado por la mujer brava, reñidora y loca.

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Escudo de la Inquisición, Barcelona 1577

La bigamia era una cuestión muy frecuente en el siglo XVII y XVIII pues no se admitía el divorcio y lo que se solía hacer era trasladarse de ciudad y casarse ahí por segunda vez.

La infidelidad del clero

Era habitual tanto en el siglo XVI-XVII que muchos religiosos incumplieran la norma de la castidad. La Inquisición tuvo que hacer frente a muchos casos sobre el incumplimiento de la castidad por parte del clero regular. Era práctica muy frecuente que el sacerdote viviera junto a su ama de llaves.

Si vemos los numerosos archivos existentes sobre la Inquisición, veremos la gran frecuencia de esta figura. Lo podemos comprobar en un caso que se da en Barcelona en el siglo XVII, donde se le acusa de bigamia y la Inquisición lo definía como “de incontinencia”. Sin embargo, al ser ya viejo pues tenía más de sesenta años y su ama de llaves era también vieja y desdentada sólo fueron castigados con una amonestación pública.

En esos momentos históricos, la corrupción eclesial era mayoritaria, de ahí que se inventara los confesionarios para así poder separar físicamente el sacerdote del pecador. Los alguaciles dedicaban gran parte de su tiempo a perseguir la inmoralidad que se daban en las iglesias. Eran frecuentes las denuncias amatorias de los clérigos.

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Sirva como ejemplo de esto, el caso del párroco de Calonge en Girona que se llamaba Juan Comes y conocía por medio de la confesión que una mujer estaba disgustada con su marido. Le hizo llamar a la mujer para que fuera a la iglesia con manto para que la consolara. Llegando al confesionario y queriendo santiguarse le dijo que no lo hiciera y le declaró su amor y que no se sorprendiera pues era un hombre y ella una mujer y cogiéndola de la mano la beso en la boca.

Veamos ahora algunos de los instrumentos de tortura empleados por la Inquisición española y comprobaremos su crueldad

La sierra

Éste instrumento de tortura no necesita muchas explicaciones. Debido a la posición invertida del reo, se asegura suficiente oxigenación al cerebro y se impide la pérdida general de sangre, con lo que la víctima no pierde el conocimiento hasta que la sierra alcanza el ombligo, e incluso el pecho, según los relatos contados en el siglo XIX.
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La perra oral, anal, vaginal
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Eran forzados en la boca, recto o vagina de la víctima y allí expandidos a fuerza por el tornillo a su máxima apertura. El interior de la cavidad en cuestión era irremediablemente mutilada y normalmente provocaba la muerte. Las puntas al final de los segmentos servían para cortar mejor la garganta, los intestinos y el cervix. El uso de la pera originalmente fue ideado para aquellas mujeres que habían sido encontradas culpables de la unión sexual con el diablo o sus familiares.

La doncella de hierro de Nuremberg

Es un envase, caja cerrada, similar a un ataúd que estaba parado íntegramente y cerrado firmemente. En uno de sus lados una puerta y sobre ella se añadieron unos pinchos. Se colocaban a las víctimas paradas allí dentro, cuando la puerta con sus pinchos se cerraba, éstos últimos se dirigían a los cuerpos de las víctimas. Las garras no fueron diseñadas para matar, francamente, pero sin embargo la víctima podía disfrutar de su nuevo hogar varios días antes de morir.

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La doncella de Nuremberg fue usada por la por la condesa Elisabeth Bhatory, cuya historia le recomiendo lean, para comprobar hasta donde pueden llegar las locuras humanas. Pueden poner en google “la sangre y la condesa Elisabeth Bhatory” por Edmundo Fayanás.

La rueda para despedazar

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Era el instrumento de ejecución más común en la Europa germánica, después de la horca, desde la Baja Edad Media hasta principios del siglo XVIII. En la Europa latina el despedazamiento se llevaba a cabo con barras de hierro macizas y mazas herradas en lugar de ruedas. La víctima, desnuda, era estirada boca arriba en el suelo o en el patíbulo, con los miembros extendidos al máximo y atados a estacas o anillas de hierro. Bajo las muñecas, codos, rodillas y caderas se colocaban trozos de madera.

El verdugo, asestando violentos golpes con la rueda de borde herrado, machacaba hueso tras hueso y articulación tras articulación procurando no asestar golpes fatales.

La víctima se transformaba, "en una especie de gran títere aullante retorciéndose, como un pulpo gigante de cuatro tentáculos, entre arroyuelos de sangre, carne cruda, viscosa y amorfa mezclada con astillas de huesos rotos”.

Después se desataba e introducía entre los radios de la gran rueda horizontal al extremo de un poste que después se alzaba. Los cuervos y otros animales arrancaban tiras de carne y vaciaban los ojos de la víctima hasta que a ésta le llegaba la muerte.

El desgarrador de senos

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Ya sean frías o incandescentes, las cuatro puntas desgarraban hasta convertir en masas informes los senos de incontables mujeres condenadas por herejía, blasfemia, adulterio y muchos otros "actos libidinosos", aborto provocado, magia blanca erótica y otros delitos.

En varios lugares en diferentes épocas y en determinadas regiones de Francia y Alemania hasta el siglo XVIII un "mordisco" con dientes al rojo vivo se aplicaba a uno de los pechos de las madres solteras, a menudo mientras sus criaturas se contorsionaban en el suelo salpicadas por la sangre materna. Además de la función punitiva, el desgarramiento de senos servía como procedimiento inquisitorial y judicial.

La cuna de Judas
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La víctima es izada y descendida sobre la punta de la pirámide; de tal forma que su peso reposa sobre el punto situado en el ano, en la vagina, bajo el escroto o bajo el coxis. El verdugo, según las indicaciones de los interrogados, puede variar la presión desde nada hasta todo el peso del cuerpo. Se puede sacudir a la víctima o hacerla caer repetidas veces sobre la punta.

El potro
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La víctima es atada al potro y estirada poco a poco por periodos de días. Podemos hablar de cuerpos que han sido estirados hasta doce pulgadas ( una pulgada es 2,54 cm), es decir, 30,48 cm. Esto provoca la dislocación de cada una de las partes del cuerpo, ocasionando fuertes ruidos de los huesos dislocado, gritos de agonía.


El toro de Falaris

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Los reos son introducidos dentro de la efigie de un toro de Falaris, una vez dentro se produce su quema y donde los alaridos y los gritos de las víctimas salen por la boca del toro como si estuviera mugiendo.

La silla de interrogatorio

Para el inquisidor es un instrumento básico pues los efectos de los pinchos sobre los reos desnudos son evidentes. Sufre atrozmente y puede ser endurecido cuando se golpea brazos o piernas u otras partes del cuerpo. Este asiento habitualmente era de hierro y a veces se calentaba. Hoy en día se usa la electricidad.

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Las uñas de gato

Eran como cuatro dedos de hombre montados sobre un mango, se empleaban para reducir a tiras la carne de
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los reos y extraerle los huesos, en cualquier parte del cuerpo: abdomen, espalda, extremidades, seno…

La garrucha

Consistía en amarrar al preso con los brazos hacia atrás, colgarlo y subirlo lentamente. Cuando se encontraba a determinada altura era soltado bruscamente, sujetándosele fuertemente antes de que tocase el piso. El dolor producido en ese momento era mucho mayor que el originado por la subida. Si el preso no confesaba en la segunda subida, le colocaban un sobrepeso en los pies a fin de aumentar el dolor.

El arañado

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El arañado era la versión femenina de la uña de gato. La araña era un trozo de hierro, en rodillo, con filo en forma de tenedor y se lo colocaba en los pechos. Nuevamente, ésta era una tortura muy exclusiva para las mujeres.
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Método de aplasta cabezas o cráneo

Casco finalizado en un torno con una manivela. El casco, a su vez estaba colocado en una estructura metálica que permitía que al girar la manivela, fuera bajando. Pues bien, la víctima se tumbaba boca abajo con la mandíbula apoyada en el suelo, colocándosele entonces el casco y se comenzaba a girar la manivela, provocándole la ruptura de los dientes, el quebranto de la mandíbula y de los huesos del cráneo, antes de estrujar el cerebro. El mecanismo por tanto, actuaba como una prensa.

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El collar de púas punitivo
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Está provisto de pinchos en todos los lados. El instrumento de la fotografía pesa más de cinco kilos, se colocaba en el cuello de la víctima, y a menudo se convertía en un medio de ejecución: la erosión hasta el hueso de la carne del cuello, hombros y mandíbula, que producía la progresiva gangrena, la infección febril y la erosión final de los huesos, sobre todo de las vértebras descarnadas que conducen irremediablemente a una muerte segura, atroz y rápida.

Aparte de esto, el collar presentaba la ventaja de economizar tiempo y dinero: su función es pasiva y no requiere el esfuerzo, ni por tanto el pago, de un verdugo
 
Da grima leerlo, pero no son ni todos ni los más cafres. Lo peor es que hay muchos métodos de tortura todavía hoy en día...
 
Ahora pasean moñecos pero siguen queriendo controlar la vida de la gente con sus chorradas...
 
Prácticamente vi todos esos instrumentos (y alguno más) en un museo que hay en Santillana del Mar. Ponía los pelos de punta.
 
Prácticamente vi todos esos instrumentos (y alguno más) en un museo que hay en Santillana del Mar. Ponía los pelos de punta.
Siii, yo también he ido. La verdad es que salí de allí regular nada más de imaginar el sufrimiento.
 
PUTAS RELIGIONES MONOTEISTAS !!!!!
Cristianos, musulmanes y judíos tienen en su historia episodios donde se han cometido barbaridades, abusos y violencia cuando la religión se mezcla con el poder político, las guerras o las ideologías extremistas. Y eso ha pasado a lo largo de toda la historia… hasta nuestros días.
Al final el patrón se repite: gente matando, persiguiendo o imponiendo cosas en nombre de Dios. Y sinceramente, pocas cosas hay más absurdas que esa: matar en nombre de un dios. Qué puta locura.
 
PUTAS RELIGIONES MONOTEISTAS !!!!!
Cristianos, musulmanes y judíos tienen en su historia episodios donde se han cometido barbaridades, abusos y violencia cuando la religión se mezcla con el poder político, las guerras o las ideologías extremistas. Y eso ha pasado a lo largo de toda la historia… hasta nuestros días.
Al final el patrón se repite: gente matando, persiguiendo o imponiendo cosas en nombre de Dios. Y sinceramente, pocas cosas hay más absurdas que esa: matar en nombre de un dios. Qué puta locura.
Solo tienes que mirar como ha quedado Gaza...
 
Muchísimo peores fueron la Inquisición francesa, italiana y sobretodo la alemana pero para la historia parece que solo existio la española.

Puta leyenda negra anglosajona
 
Muchísimo peores fueron la Inquisición francesa, italiana y sobretodo la alemana pero para la historia parece que solo existio la española.

Puta leyenda negra anglosajona
No digas cuentos chinos no ha existido nada pero que la iglesia española y porque ahora no pueden hacerlo que sino lo harían
 
La bigamia

Era muy frecuente en la sociedad española de los siglos XVI-XVII la práctica del coito prematrimonial y en consecuencia la aparición de hijos inesperados. Esto provocó la aparición del aborto como consecuencia de la no aceptación de los hijos ilegítimos. Como el aborto no siempre era posible ni fácil, se abandonaba a los niños, lo que originaba problemas de saturación en los hospitales que atendían a los niños expósitos.


La Inquisición detuvo en Barcelona, en el año 1665, a una mujer que había sido abandonada por su esposo y vivía con otro hombre como si fuese su esposa. La Inquisición pensaba, que este coito permanente no era preocupante, pero sí la actitud de aparentar una convivencia legítima, consideraba que esta situación era una ofensa al sacramento del matrimonio. Para la Inquisición la bigamia era un grave pecado.

Esta obsesión por la bigamia la podemos constatar en otros casos juzgados. Mathías Navarroso era un soldado castellano que tenía cuarenta años y fue detenido por la Inquisición en el año 1616, en Barcelona, acusado de bigamia y condenado a cuatro años en la cárcel de Orán (Argelia) y a otros cuatro de exilio.

Veamos otro caso que juzgó el mismo tribunal. Ciprián Torrens era un labrador de Torréns y tenía treinta y seis años fue condenado por bigamia a cinco años de galeras y otros cinco de exilio. Estamos viendo castigo a hombres ¿Cuál era el de las mujeres bígamas? La Inquisición castigó en el año 1681 a una mujer con cien latigazos en público por las calles y ocho años de exilio.


El Concilio de Trento trató de resolver la problemática de los matrimonios clandestinos, prohibiéndolos y penalizándolos. Entre los escritores de la época como Molina planteaban, que la razón más probable por la que se producía la bigamia era el no haber tenido hijos en el primer matrimonio, algo de lo que culpaba obviamente a la mujer. Así mismo, este autor realiza una descripción del hombre bígamo como aquel tímido y dominado por la mujer brava, reñidora y loca.

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Escudo de la Inquisición, Barcelona 1577

La bigamia era una cuestión muy frecuente en el siglo XVII y XVIII pues no se admitía el divorcio y lo que se solía hacer era trasladarse de ciudad y casarse ahí por segunda vez.

La infidelidad del clero

Era habitual tanto en el siglo XVI-XVII que muchos religiosos incumplieran la norma de la castidad. La Inquisición tuvo que hacer frente a muchos casos sobre el incumplimiento de la castidad por parte del clero regular. Era práctica muy frecuente que el sacerdote viviera junto a su ama de llaves.

Si vemos los numerosos archivos existentes sobre la Inquisición, veremos la gran frecuencia de esta figura. Lo podemos comprobar en un caso que se da en Barcelona en el siglo XVII, donde se le acusa de bigamia y la Inquisición lo definía como “de incontinencia”. Sin embargo, al ser ya viejo pues tenía más de sesenta años y su ama de llaves era también vieja y desdentada sólo fueron castigados con una amonestación pública.

En esos momentos históricos, la corrupción eclesial era mayoritaria, de ahí que se inventara los confesionarios para así poder separar físicamente el sacerdote del pecador. Los alguaciles dedicaban gran parte de su tiempo a perseguir la inmoralidad que se daban en las iglesias. Eran frecuentes las denuncias amatorias de los clérigos.

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Sirva como ejemplo de esto, el caso del párroco de Calonge en Girona que se llamaba Juan Comes y conocía por medio de la confesión que una mujer estaba disgustada con su marido. Le hizo llamar a la mujer para que fuera a la iglesia con manto para que la consolara. Llegando al confesionario y queriendo santiguarse le dijo que no lo hiciera y le declaró su amor y que no se sorprendiera pues era un hombre y ella una mujer y cogiéndola de la mano la beso en la boca.

Veamos ahora algunos de los instrumentos de tortura empleados por la Inquisición española y comprobaremos su crueldad

La sierra

Éste instrumento de tortura no necesita muchas explicaciones. Debido a la posición invertida del reo, se asegura suficiente oxigenación al cerebro y se impide la pérdida general de sangre, con lo que la víctima no pierde el conocimiento hasta que la sierra alcanza el ombligo, e incluso el pecho, según los relatos contados en el siglo XIX.
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La perra oral, anal, vaginal
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Eran forzados en la boca, recto o vagina de la víctima y allí expandidos a fuerza por el tornillo a su máxima apertura. El interior de la cavidad en cuestión era irremediablemente mutilada y normalmente provocaba la muerte. Las puntas al final de los segmentos servían para cortar mejor la garganta, los intestinos y el cervix. El uso de la pera originalmente fue ideado para aquellas mujeres que habían sido encontradas culpables de la unión sexual con el diablo o sus familiares.

La doncella de hierro de Nuremberg

Es un envase, caja cerrada, similar a un ataúd que estaba parado íntegramente y cerrado firmemente. En uno de sus lados una puerta y sobre ella se añadieron unos pinchos. Se colocaban a las víctimas paradas allí dentro, cuando la puerta con sus pinchos se cerraba, éstos últimos se dirigían a los cuerpos de las víctimas. Las garras no fueron diseñadas para matar, francamente, pero sin embargo la víctima podía disfrutar de su nuevo hogar varios días antes de morir.

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La doncella de Nuremberg fue usada por la por la condesa Elisabeth Bhatory, cuya historia le recomiendo lean, para comprobar hasta donde pueden llegar las locuras humanas. Pueden poner en google “la sangre y la condesa Elisabeth Bhatory” por Edmundo Fayanás.

La rueda para despedazar

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Era el instrumento de ejecución más común en la Europa germánica, después de la horca, desde la Baja Edad Media hasta principios del siglo XVIII. En la Europa latina el despedazamiento se llevaba a cabo con barras de hierro macizas y mazas herradas en lugar de ruedas. La víctima, desnuda, era estirada boca arriba en el suelo o en el patíbulo, con los miembros extendidos al máximo y atados a estacas o anillas de hierro. Bajo las muñecas, codos, rodillas y caderas se colocaban trozos de madera.

El verdugo, asestando violentos golpes con la rueda de borde herrado, machacaba hueso tras hueso y articulación tras articulación procurando no asestar golpes fatales.

La víctima se transformaba, "en una especie de gran títere aullante retorciéndose, como un pulpo gigante de cuatro tentáculos, entre arroyuelos de sangre, carne cruda, viscosa y amorfa mezclada con astillas de huesos rotos”.

Después se desataba e introducía entre los radios de la gran rueda horizontal al extremo de un poste que después se alzaba. Los cuervos y otros animales arrancaban tiras de carne y vaciaban los ojos de la víctima hasta que a ésta le llegaba la muerte.

El desgarrador de senos

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Ya sean frías o incandescentes, las cuatro puntas desgarraban hasta convertir en masas informes los senos de incontables mujeres condenadas por herejía, blasfemia, adulterio y muchos otros "actos libidinosos", aborto provocado, magia blanca erótica y otros delitos.

En varios lugares en diferentes épocas y en determinadas regiones de Francia y Alemania hasta el siglo XVIII un "mordisco" con dientes al rojo vivo se aplicaba a uno de los pechos de las madres solteras, a menudo mientras sus criaturas se contorsionaban en el suelo salpicadas por la sangre materna. Además de la función punitiva, el desgarramiento de senos servía como procedimiento inquisitorial y judicial.

La cuna de Judas
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La víctima es izada y descendida sobre la punta de la pirámide; de tal forma que su peso reposa sobre el punto situado en el ano, en la vagina, bajo el escroto o bajo el coxis. El verdugo, según las indicaciones de los interrogados, puede variar la presión desde nada hasta todo el peso del cuerpo. Se puede sacudir a la víctima o hacerla caer repetidas veces sobre la punta.

El potro
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La víctima es atada al potro y estirada poco a poco por periodos de días. Podemos hablar de cuerpos que han sido estirados hasta doce pulgadas ( una pulgada es 2,54 cm), es decir, 30,48 cm. Esto provoca la dislocación de cada una de las partes del cuerpo, ocasionando fuertes ruidos de los huesos dislocado, gritos de agonía.


El toro de Falaris

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Los reos son introducidos dentro de la efigie de un toro de Falaris, una vez dentro se produce su quema y donde los alaridos y los gritos de las víctimas salen por la boca del toro como si estuviera mugiendo.

La silla de interrogatorio

Para el inquisidor es un instrumento básico pues los efectos de los pinchos sobre los reos desnudos son evidentes. Sufre atrozmente y puede ser endurecido cuando se golpea brazos o piernas u otras partes del cuerpo. Este asiento habitualmente era de hierro y a veces se calentaba. Hoy en día se usa la electricidad.

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Las uñas de gato

Eran como cuatro dedos de hombre montados sobre un mango, se empleaban para reducir a tiras la carne de
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los reos y extraerle los huesos, en cualquier parte del cuerpo: abdomen, espalda, extremidades, seno…

La garrucha

Consistía en amarrar al preso con los brazos hacia atrás, colgarlo y subirlo lentamente. Cuando se encontraba a determinada altura era soltado bruscamente, sujetándosele fuertemente antes de que tocase el piso. El dolor producido en ese momento era mucho mayor que el originado por la subida. Si el preso no confesaba en la segunda subida, le colocaban un sobrepeso en los pies a fin de aumentar el dolor.

El arañado

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El arañado era la versión femenina de la uña de gato. La araña era un trozo de hierro, en rodillo, con filo en forma de tenedor y se lo colocaba en los pechos. Nuevamente, ésta era una tortura muy exclusiva para las mujeres.
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Método de aplasta cabezas o cráneo

Casco finalizado en un torno con una manivela. El casco, a su vez estaba colocado en una estructura metálica que permitía que al girar la manivela, fuera bajando. Pues bien, la víctima se tumbaba boca abajo con la mandíbula apoyada en el suelo, colocándosele entonces el casco y se comenzaba a girar la manivela, provocándole la ruptura de los dientes, el quebranto de la mandíbula y de los huesos del cráneo, antes de estrujar el cerebro. El mecanismo por tanto, actuaba como una prensa.

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El collar de púas punitivo
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Está provisto de pinchos en todos los lados. El instrumento de la fotografía pesa más de cinco kilos, se colocaba en el cuello de la víctima, y a menudo se convertía en un medio de ejecución: la erosión hasta el hueso de la carne del cuello, hombros y mandíbula, que producía la progresiva gangrena, la infección febril y la erosión final de los huesos, sobre todo de las vértebras descarnadas que conducen irremediablemente a una muerte segura, atroz y rápida.

Aparte de esto, el collar presentaba la ventaja de economizar tiempo y dinero: su función es pasiva y no requiere el esfuerzo, ni por tanto el pago, de un verdugo
Sin duda, uno de tus temas favoritos.
El más reciente que hubo en España fue el garrote vil que se uso hasta 1974.
 
PUTAS RELIGIONES MONOTEISTAS !!!!!
Cristianos, musulmanes y judíos tienen en su historia episodios donde se han cometido barbaridades, abusos y violencia cuando la religión se mezcla con el poder político, las guerras o las ideologías extremistas. Y eso ha pasado a lo largo de toda la historia… hasta nuestros días.
Al final el patrón se repite: gente matando, persiguiendo o imponiendo cosas en nombre de Dios. Y sinceramente, pocas cosas hay más absurdas que esa: matar en nombre de un dios. Qué puta locura.
De hecho siempre tienen que ampararse en algo.Para llevar a cabo su cometido.
 
Los moritos, asiáticos y aztecas hacías cosquillitas con plumas de avestruz, no te jode. Era lo típico de la época, ni más ni menos.
También eran unos salvajes. Pero se supone que la iglesia es amor joder...
 
No digas cuentos chinos no ha existido nada pero que la iglesia española y porque ahora no pueden hacerlo que sino lo harían





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