Otro año y seguimos sin conocer una empresa donde a las mujeres les paguen menos por el mismo trabajo.
Ya vengo yo a tocar los cojones
Según los últimos datos disponibles de la Encuesta de Estructura Salarial (2021), las mujeres ganan, en promedio, 5.212 euros menos al año que los hombres, con una brecha salarial del 18.36%, siendo su retribución menor en prácticamente todas las secciones de actividad.
La diferencia de salarios puede tener origen en diversas causas, pero no toda desigualdad retributiva conlleva una discriminación; existe discriminación retributiva cuando la diferencia entre lo que reciben por su trabajo mujeres y hombres no se justifica en una aportación distinta de valor en la realización de su ejercicio profesional y únicamente se puede explicar en función del sexo de la persona.
La brecha salarial por razón de sexo es el resultado de una interacción compleja de causas laborales, sociales, pero también culturales:
Los estereotipos y roles de género perpetúan la división tradicional del trabajo, asignando a las mujeres roles relacionados con el cuidado y perfiles más administrativos, mientras que a los hombres se les infieren roles de liderazgo y responsabilidad.
La segregación horizontal y vertical: La segregación horizontal se refiere a la concentración desproporcionada de mujeres y hombres en distintos sectores y ocupaciones, mientras que la segregación vertical se refiere a una distribución no uniforme de mujeres y hombres en los diferentes niveles de actividad, con escasa representación de mujeres en puestos de alta dirección y liderazgo.
Infravaloración del trabajo de las mujeres: Los trabajos feminizados, como las tareas de cuidado, tienden a estar invisibilizados e infravalorados.
La maternidad tiene un impacto negativo en la carrera profesional de las mujeres, disminuyendo su empleabilidad y contribuyendo a la penalización laboral.
La falta de corresponsabilidad en las tareas domésticas y de cuidado perpetúa la desigualdad entre mujeres y hombres en el ámbito laboral.
Precariedad laboral: La mayor contratación temporal y a tiempo parcial de las mujeres contribuye a su inseguridad económica y a la ampliación de la brecha salarial.
La falta de transparencia en las retribuciones y la discrecionalidad para la asignación de complementos salariales.
Sacado de la web del SEPE pero es que puedes buscar la fuente que te dé la gana que van a decir más o menos lo mismo, con datos más o menos actualizados.
No tardará en salir alguien a decir que las mujeres eligen trabajos peor remunerados o que los hombres eligen los que conllevan mayor mortalidad, estrés, esfuerzo físico (que se lo digan a una limpiadora de pisos), o probabilidad de lesiones...
Tal como dice en el primer párrafo, no existe una brecha salarial como tal en el mismo tipo de empleo, pero, la oportunidad de crecimiento en dicho empleo, sí tiene un hándicap para la mayoría de mujeres que hacen exactamente lo mismo.
Soy la primera que tiene ciertas reticencias a la hora de contratar mujeres aún a sabiendas de que, estadísticamente, son mucho más productivas en ciertos departamentos en mi sector. ¿Por qué? Porque me preocupan las bajas por maternidad, los embarazos, cuando se le pone malo el niño pequeño, las menstruaciones (siendo que yo misma padezco dismenorrea pero rara vez he faltado al trabajo por ello - aún habiéndome desmayado en el trabajo - ). O porque son las únicas que suelen pedir reducción de jornada por los niños. Y es una forma de pensar ciertamente injusta, pero, no tenemos los medios, al menos en mi sector, para que realmente exista una paridad que haga que esos "inconvenientes" dejen de serlo si también el hombre pudiera disfrutar de la paternidad de la misma forma, por ejemplo.
He tenido matrimonios trabajando, ¿Y quién creéis que se tiene que marchar cuando el niño se pone malo? Nunca, y lo digo en serio, he visto que sea el hombre. ¿Quién pide la reducción de jornada o presenta los papeles para hacer únicamente los turnos de mañana? Siempre la mujer.
Por tanto, incluso en la jubilación, la mujer acaba percibiendo menos.
Y esto lo viven otros gestores o empresarios, y es un hándicap para la mujer a la hora de encontrar un trabajo y lograr ascender en las empresas.
Tengo clarísimo que mi ascenso viene acompañado, no solo de mi capacidad y mi sacrificio, si no también por haber dejado bien claro desde hace 10 años que no quiero descendencia. Porque al final, entre dos personas igual de capaces, buscas a quién menos "problemas" te va a causar. Y es triste que veamos a la familia como un problema, pero es una realidad social, de que aún persista la idea de que la mujer es la encargada de esa parte de la vida.