Sir Connor
Shurreventado
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Yo conservo mi librería Paco pero en lugar de enciclopedia tengo dvds
Yo soy Paco, directamente.Yo conservo mi librería Paco pero en lugar de enciclopedia tengo dvds
Eres un buen Paco libreroBuah,tengo yo el mueble del salon lleno de libros y aquí al lado una estanteria llena tambien,mas los que he donado a la biblioteca y los que no me han devuelto.
He cambiado cosas no toques.las narices por lo menos son hilos que se puede debatir no la mierda de palabras y chorradas de jueguecitos no querés dar reacciones pues vale y sino crea tu el hiloA ver Connor, que te lo has traído palabra por palabra (primera foto incluida) de un foro que no es de coches...
Luego no llores por la reacciones, caray.
Está igualito en Twitter y Forocarros JAJAJAJA. No seáis tan duros, por lo menos nos da para entretenernos un rato, aunque pienso que lo idóneo sería que cada uno aportase de lo que le mola: coches, política, cocina, economía, pesca, escalada... CURRÁOSLO UN POCO, COÑO!!A ver Connor, que te lo has traído palabra por palabra (primera foto incluida) de un foro que no es de coches...
Luego no llores por la reacciones, caray.
Si aqui nadie se curra nada solo tocan las narices tu mira el general ni un puto hilo decente y el peor el hilo de hablar malEstá igualito en Twitter y Forocarros JAJAJAJA. No seáis tan duros, por lo menos nos da para entretenernos un rato, aunque pienso que lo idóneo sería que cada uno aportase de lo que le mola: coches, política, cocina, economía, pesca, escalada... CURRÁOSLO UN POCO, COÑO!!
Eso para ti le quitas la gracia a tener un libro en tus manos , pasar sus paginas , el olor que desprende , eso no se puede imitar
Pues yo al contrario, ya no puedo con el papel, cargar con el peso del libro, no poder aumentar la letra, que con los años se vuelve importante, o poder leer en la oscuridad, no tiene precio.
Además de cargar ciento o miles de libros en unos gramos. Ya no entro en si quieres ahorrarte una pasta pirateando, eso ya cada cual.
No veo ninguna ventaja en el papel que no sea la pura nostalgia.
Si mejor casas vacías y mueble de dos estanterías y Alesiempre me han parecido ataudes esos muebles,así como las puertas de algunas casas,directamente parecen tapas de ataudes.
¿Recomiendas algún sitio de cómics españoles pirata?En tema cómics sigo comprando porque leerlos en una pantalla sí resulta pesado y tira mucho de batería.
Pero libros ya no. Kindle para siempre. Muchísimo mas cómodo que cargar con el tocho.
En telegram sigo un grupo que sube mucho material en español. Gif land reloaded 2.0.¿Recomiendas algún sitio de cómics españoles pirata?
Gracias!En telegram sigo un grupo que sube mucho material en español. Gif land reloaded 2.0.
Me lo apuntoEn telegram sigo un grupo que sube mucho material en español. Gif land reloaded 2.0.
Te reviento feocEso dice más de nosotros de lo que aparenta
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Hay un objeto que desapareció de los hogares españoles en cosa de una generación o dos, sin que casi nadie se diera cuenta: el mueble de salón. No hablo de una base para la tele sino de esa arquitectura de madera maciza que ocupaba una pared entera, con sus vitrinas, baldas, cajones, hueco para la tele y, en los modelos más ambiciosos, hasta minibar integrado, lo único de la casa de mi infancia que me parecía un lujo.
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Durante décadas ese mueble fue el centro neurálgico del hogar. Alojaba libros, la tele, la minicadena (otro vestigio de otra época), recuerdos familiares y las medallas de judo del niño. Hoy es una reliquia que ningún millennial compra y que la Generación Z ni siquiera reconoce.
La explicación obvia es práctica: los televisores crecieron mucho más rápido que los huecos que estos muebles les reservaban. Se hizo imposible meter una pantalla de 42 o 55 pulgadas donde apenas cabían 21. Los pisos se encogieron mientras los precios se disparaban, y dedicar cuatro metros cuadrados a un monolito de cerezo ya no tenía sentido.
Además, las mudanzas se multiplicaron porque la precariedad laboral obliga a cambiar de ciudad más que antaño, y nadie quiere cargar con un mueble que necesita un camión y tres rocosos. Pero eso no explica por qué nadie los echa de menos.
Lo que murió con el mueble de salón fue algo más profundo: la idea de que el hogar debía exhibir quiénes éramos. Esos mostrencos eran, además de vitrinas funcionales, un escaparate: la vajilla buena que solo se usaba en Navidad, la colección de figuritas de porcelana, los motivos religiosos si la familia era creyente, los tomos encuadernados de enciclopedias que nadie leía pero que hacían saber a las visitas que en esta casa se valora la cultura.
La estantería con los VHS cuidadosamente ordenados, las copas de cristal, las fotos enmarcadas. Todo estaba ahí para ser visto por quienes venían a vernos, para decir: "Esta es nuestra familia, este es nuestro estatus, esto es lo que valoramos, esto es quiénes somos". Eso hoy es, como mucho, un mueble de melanina con unos funkos y la Switch.
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Imagen cedida por un conocido.
En este caso, una TV de 55" abarca más de lo que el fabricante del mueble tenía prevista y no hay espacio para más. En esta conviven la tradición del mueble y los juegos de té con la modernidad de las consolas, la esterilla de yoga o los souvenirs definitivamente distintos a los de antaño, como el torii japonés o la máscara mexicana. Dónde quedó la cerámica con 'Recuerdo de Torrelavega'.
Hoy exhibimos en Instagram, o en nuestra foto de perfil y los estados de WhatsApp, pero no en el salón. La identidad ya no se construye mediante objetos físicos dispuestos en una vitrina, sino mediante imágenes seleccionadas en una pantalla. Ya no hace falta demostrar ante las visitas que tienes buen gusto (las visitas, de hecho, son cada vez más raras) porque tus followers ya lo han visto en las stories. Lo otro es cosa de nuestros padres y suegros.
El mueble de salón era un gesto de permanencia y estabilidad: comprábamos uno que sabíamos que sería para toda la vida, lo heredábamos incluso.
Ahora vivimos en la flexibilidad forzosa, en pisos de alquiler con contratos anuales, en Ikea como religión y en el imperativo de viajar ligero. No es solo que no quepa. Es que su lógica misma (lo sólido, lo definitivo, lo expositor) pertenece a un tiempo que ya no existe.
El hueco donde antes estaba el mueble ahora lo ocupa una televisión gigante montada en la pared, una estantería minimalista de Amazon o, directamente, la nada. Y esa ausencia no es casual. Es el síntoma de una cultura que dejó de creer en la idea del hogar como museo personal y empezó a concebirlo como plató provisional de una vida que sucede, sobre todo, en otra parte. En las pantallas.