¡Hola a todos!
Hoy quiero compartir con vosotros una de las leyendas más fascinantes y trascendentales de nuestra historia, la de San Jorge y el Dragón, y cómo este relato épico se entrelaza con el destino de Aragón, convirtiendo al santo en nuestro patrón.
La Leyenda Universal: El Caballero y la Bestia
La historia más conocida de San Jorge nos transporta a la ciudad de Silca, en Libia, o a veces a Capadocia, un lugar que vivía bajo la sombra de un terrorífico dragón. Esta bestia no solo contaminaba el aire con su aliento venenoso, sino que exigía un tributo diario para no arrasar la ciudad: dos corderos, y si estos faltaban, un joven o una doncella.
Un día, la suerte quiso que la víctima elegida por sorteo fuera la propia hija del rey. Mientras la princesa se dirigía a su fatídico encuentro, apareció un caballero en un caballo blanco: Jorge de Capadocia, un soldado romano de origen cristiano.
Con una fe inquebrantable y una valentía sobrehumana, San Jorge se enfrentó al dragón. Tras una feroz lucha, el caballero logró herir a la bestia con su lanza, la ató con el cinturón de la princesa y la condujo a la ciudad. Allí, prometió matar al dragón si el pueblo se convertía al cristianismo. Al ver el milagro, el rey y miles de sus súbditos aceptaron la fe, y San Jorge acabó con la vida del dragón. De la sangre derramada de la bestia, se dice que brotó un rosal de rosas rojas, símbolo de la victoria del bien sobre el mal.
El Milagro de Alcoraz: El Nacimiento de un Patrón
Pero, ¿cómo llegó este héroe de Oriente a ser el patrón de Aragón? La respuesta se encuentra en un momento crucial de la Reconquista aragonesa: la Batalla de Alcoraz en el año 1096.
El rey Pedro I de Aragón, hijo de Sancho Ramírez, se encontraba asediando la ciudad de Huesca (entonces Wasqa), uno de los principales bastiones musulmanes del norte. Durante el asedio, el rey Sancho Ramírez murió, y la moral de las tropas aragonesas se vio seriamente comprometida.
El 15 de noviembre de 1096, se libró la batalla decisiva en los campos de Alcoraz. Cuando el combate parecía inclinarse a favor de las tropas musulmanas, la leyenda cuenta que un misterioso caballero, vestido de blanco y montado en un corcel, apareció en el campo de batalla. Este caballero, identificado como San Jorge, lideró a las tropas cristianas con una ferocidad y estrategia divinas, sembrando el pánico entre el enemigo y asegurando una victoria aplastante para el Reino de Aragón.
Este milagro fue interpretado como una intervención divina directa y, a partir de ese momento, San Jorge fue adoptado como el protector y patrón de la Corona de Aragón. Su cruz roja sobre fondo blanco se incorporó a la bandera de Aragón, y el 23 de abril, día de su martirio, se estableció como la fiesta oficial de la comunidad.
Así, San Jorge no solo venció a un dragón mitológico, sino que también, según la tradición, ayudó a forjar la identidad y la victoria de un reino.