Con el debido respeto y la solemnidad que el tema requiere, me dirijo a ustedes para recordar un suceso que marcó un antes y un después en la historia del fútbol español: el trágico asesinato de Aitor Zabaleta Cortaza. Este acto de violencia, ocurrido hace más de dos décadas, no solo arrebató una vida, sino que también expuso la urgente necesidad de erradicar la intolerancia y el odio de nuestros estadios.
Aitor Zabaleta, un joven seguidor de la Real Sociedad de 28 años, fue asesinado el 8 de diciembre de 1998 en las inmediaciones del Estadio Vicente Calderón de Madrid. Se encontraba allí, como tantos otros aficionados, para disfrutar de un partido de fútbol entre su equipo y el Atlético de Madrid. Sin embargo, la pasión deportiva se vio brutalmente interrumpida por la sinrazón de la violencia ultra.
El crimen fue perpetrado por un individuo vinculado a un grupo radical, un acto que la justicia consideró un asesinato y que, por su naturaleza, se enmarca en la categoría de crímenes de odio. Aitor fue víctima de una agresión indiscriminada y fatal, recibiendo una puñalada en el corazón que terminó con su vida horas después.
El recuerdo de Aitor Zabaleta se ha convertido en un símbolo. Su nombre representa la lucha de la inmensa mayoría de aficionados que solo desean vivir el deporte en paz, y es un recordatorio constante de las consecuencias devastadoras que tienen la intolerancia y la radicalización en el entorno deportivo.
Es fundamental que, como comunidad de aficionados, mantengamos viva la memoria de Aitor, no para avivar rencores, sino para reafirmar nuestro compromiso inquebrantable con los valores de respeto, convivencia y deportividad. El fútbol es una fiesta, una pasión que une, y nunca debe ser un pretexto para la violencia o la manifestación de ideologías extremistas.
Recordar a Aitor Zabaleta es un ejercicio de memoria colectiva y un llamamiento a la responsabilidad. Es un deber de todos, clubes, instituciones y aficionados, asegurar que tragedias como esta no se repitan jamás. Que su recuerdo nos impulse a ser mejores aficionados y mejores personas.

Ni puta idea de dónde lo vi, pero es asín.
