Rey Demonio Piccolo
Shurmano Dios
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El polvo se asentó sobre el cráter humeante, revelando una escena desoladora. @Goku yacía inmóvil, su cuerpo magullado y su ki desvaneciéndose como una vela al viento. A su lado, el cuerpo inerte de Ten Shin Han, sacrificado en un intento fútil de proteger a su amigo. El Rey Demonio Piccolo, con una sonrisa cruel que se extendía por su rostro verdoso, se irguió victorioso. La Esfera del Dragón de cuatro estrellas, que @Goku había custodiado con su vida, rodó hasta los pies del demonio.
“Qué patético final para el ‘héroe’”, graznó Piccolo, su voz resonando con la autoridad de un tirano. “La humanidad es tan débil, tan predecible. Creen en la justicia, en la esperanza… tonterías. Solo existe el poder, y ahora, ese poder es mío.”
Con un gesto de su mano, Piccolo invocó a Shen Long. El dragón divino, con sus ojos rojos brillando con una luz lúgubre, emergió de las esferas. “Dime tu deseo, oh Rey Demonio”, rugió la bestia, su voz retumbando por el desierto.
“Mi deseo es simple”, declaró Piccolo, con una risa gutural. “Quiero la juventud eterna y la fuerza ilimitada. Y que todos los que se opongan a mí sean erradicados de la faz de la Tierra.”
Shen Long asintió, sus ojos brillaron intensamente y un torbellino de energía envolvió a Piccolo. Cuando la luz se disipó, el Rey Demonio se veía más joven, más musculoso, y su aura maligna se había multiplicado exponencialmente. “Tu deseo ha sido concedido”, dijo Shen Long, antes de desaparecer, las esferas dispersándose una vez más por el mundo.
El reinado de terror de Piccolo comenzó ese día. No hubo nadie que pudiera detenerlo. Los pocos guerreros que quedaban, desmoralizados por la caída de @Goku, fueron fácilmente aplastados. El mundo se sumió en una oscuridad perpetua, bajo la bota de un tirano inmortal. Los humanos vivían con miedo, sus vidas dictadas por los caprichos del Rey Demonio. La esperanza se había extinguido, y el nombre de @Goku se convirtió en un susurro prohibido, un recuerdo doloroso de lo que pudo haber sido. El mundo nunca volvió a ver un amanecer de paz, solo la sombra eterna del Rey Demonio Piccolo.
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