General Ponle un precio a tu ano 💰💰🤑💵💵

Gordo Cabrón

Shurmano Dios
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12 Jul 2025
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¿Por que cantidad dejarías que te lo partieran?

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No podría sentarme tranquilo en el F40 ni dormir agusto en la mansión que pudiera comprarme con la pasta, prefiero ir en mi trasto y seguir pagando alquiler pero sin tener el culo roto ni ser un mariconazo
 
No podría sentarme tranquilo en el F40 ni dormir agusto en la mansión que pudiera comprarme con la pasta, prefiero ir en mi trasto y seguir pagando alquiler pero sin tener el culo roto ni ser un mariconazo
Ahora mismo, te dan 30 millones de € ¿Pones el OGT? Son unos minutos de mal rato, pero 30kilos a tu cuenta....
 
Ahora mismo, te dan 30 millones de € ¿Pones el OGT? Son unos minutos de mal rato, pero 30kilos a tu cuenta....
No macho, hay cosas que no tienen precio. Peeero por ejemplo matar a alguien por dinero si es por una buena cantidad si :sisi1: con los remordimientos si podría ir agusto en el yate o el 911
 
Medio millón. 10 minutos de vergüenza y sufrimiento a cambio de un buen pellizco.
 
Soy bieho y tiene más valor mi culito que mi cartera
 
No menos de ocho cifras. Ya me ocuparía yo de entrenarlo para que el trance fuera lo menos pavoroso posible.
 
Habláis con una alegría tremenda de dejaros reventar el ojete por un fajo de billetes como si después todo se arreglara pagando psicólogos o pidiendo putas al por mayor rollo media docena en pack para luego trocearlas en el sótano y tapar el trauma. Muy pintoresco todo. Es muy bonito.

El problema es que la película no va exactamente como la tenéis en la cabeza. No sería ese rollo clínico digamos de que el tipo entra, te folla el culo, te suelta la pasta y hasta luego Andrés.

No. La cosa es otra.

Imagínatelo: un cerdo obeso, grasiento y sudoroso. Uno que te mira con los ojos brillantes de deseo barato, como si fueras una muñeca rota. Ya desde el principio te hace sentir sucio, lo notas y lo sabes. En principio lo aceptas porque en tu cabeza puedes oír una parte de ti que te dice: piensa en la pasta, hermano, piensa en la pasta. Y ahí estás tú, reducido a un trozo de carne cotrosa esperando a que te agarre como quien manosea un filete pasado. Como quien PAGA manda, te ORDENA que te pongas boca abajo y mientras te giras ya te empuja sin más, con la brutalidad de alguien que no ve a una persona sino a un agujero que usar.

El tuyo.

Su rabo mugriento entra de golpe. Querías mimitos? :elrisas: Si has sido inteligente, dentro de los estúpido que eres, lo has dilatado como un condenado tal vez te salves del desgarro inmediato. Porque si no, ay hermano, prepárate: tu ojete va a abrirse en canal sangrando como el cuello abierto de un cerdo en matanza, desgarrado, palpitando, mientras tragas saliva para no chillar (al gordo le gustaría, y eso lo sabes. Pero no lo quieres dar gratis si consigues evitarlo).

Ese momento, no tiene nada de aséptico ni glamuroso: es carne viva partiéndose, es dolor seco, es sentir cómo tu dignidad se resquebraja al mismo ritmo que tu ano.

"Piensa en la pasta".

Y ahí es donde empieza la FIESTA: el cerdo te cabalga, jadea en tu oreja, te gime, y el sudor que le chorrea por la espalda te empapa hasta impregnarte de un olor rancio a pecho de hombre. Te invaden las arcadas, pero te aguantas porque ya estás vendido.

Ahí el "piensa en la pasta" ya no te funciona.

Esos minutos eternos se convierten en un túnel oscuro de dolor, asco y humillación. Y al final, cuando tu culo ya tiembla en espasmos como un músculo deshecho, sientes cómo te rellena como un pavo de Navidad, esa leche caliente empujada dentro de tus heridas abiertas, ardiendo como ácido.


Después quedas tirado, el cuerpo temblando, el ojete latiendo y goteando semen mezclado con sangre.

Sí, tienes dinero, pero mírate joder: eres basura, hermano, pura basura.

Quizás todavía te suelte un “buen maricón” como propina antes de decirte que te vistas y te largues. Y tú ahí a toda prisa, humillado y roto, recogiendo tu ropa, con los muslos manchados de semen de otro, el ojete en carne viva y la certeza de que lo más humillante todavía está por venir: la ducha.

Ese momento en que lloras bajo el agua intentando borrar el olor de ese cerdo, que sí, se irá de tu cuerpo, pero durante días, semanas, podrás todavía sentirlo en el interior de tus fosas nasales, descubrirás que lo que te queda no se quita, porque no está en la piel: está tatuado en tu dignidad.
 
Última edición:
1 hijo.

A algunas mujeres se lo suelen cortar para hacer sitio para sacar el cabezón del bebe durante el parto, despues hay que coserlo otra vez y les quedan "los bajos" hechos un desastre para una buena temporada.
 
Habláis con una alegría tremenda de dejaros reventar el ojete por un fajo de billetes como si después todo se arreglara pagando psicólogos o pidiendo putas al por mayor rollo media docena en pack para luego trocearlas en el sótano y tapar el trauma. Muy pintoresco todo. Es muy bonito.

El problema es que la película no va exactamente como la tenéis en la cabeza. No sería ese rollo clínico digamos de que el tipo entra, te folla el culo, te suelta la pasta y hasta luego Andrés.

No. La cosa es otra.

Imagínatelo: un cerdo obeso, grasiento y sudoroso. Uno que te mira con los ojos brillantes de deseo barato, como si fueras una muñeca rota. Ya desde el principio te hace sentir sucio, lo notas y lo sabes. En principio lo aceptas porque en tu cabeza puedes oír una parte de ti que te dice: piensa en la pasta, hermano, piensa en la pasta. Y ahí estás tú, reducido a un trozo de carne cotrosa esperando a que te agarre como quien manosea un filete pasado. Como quien PAGA manda, te ORDENA que te pongas boca abajo y mientras te giras ya te empuja sin más, con la brutalidad de alguien que no ve a una persona sino a un agujero que usar.

El tuyo.

Su rabo mugriento entra de golpe. Querías mimitos? :elrisas: Si has sido inteligente, dentro de los estúpido que eres, lo has dilatado como un condenado tal vez te salves del desgarro inmediato. Porque si no, ay hermano, prepárate: tu ojete va a abrirse en canal sangrando como el cuello abierto de un cerdo en matanza, desgarrado, palpitando, mientras tragas saliva para no chillar (al gordo le gustaría, y eso lo sabes. Pero no lo quieres dar gratis si consigues evitarlo).

Ese momento, no tiene nada de aséptico ni glamuroso: es carne viva partiéndose, es dolor seco, es sentir cómo tu dignidad se resquebraja al mismo ritmo que tu ano.

"Piensa en la pasta".

Y ahí es donde empieza la FIESTA: el cerdo te cabalga, jadea en tu oreja, te gime, y el sudor que le chorrea por la espalda te empapa hasta impregnarte de un olor rancio a pecho de hombre. Te invaden las arcadas, pero te aguantas porque ya estás vendido.

Ahí el "piensa en la pasta" ya no te funciona.

Esos minutos eternos se convierten en un túnel oscuro de dolor, asco y humillación. Y al final, cuando tu culo ya tiembla en espasmos como un músculo deshecho, sientes cómo te rellena como un pavo de Navidad, esa leche caliente empujada dentro de tus heridas abiertas, ardiendo como ácido.


Después quedas tirado, el cuerpo temblando, el ojete latiendo y goteando semen mezclado con sangre.

Sí, tienes dinero, pero mírate joder: eres basura, hermano, pura basura.

Quizás todavía te suelte un “buen maricón” como propina antes de decirte que te vistas y te largues. Y tú ahí a toda prisa, humillado y roto, recogiendo tu ropa, con los muslos manchados de semen de otro, el ojete en carne viva y la certeza de que lo más humillante todavía está por venir: la ducha.

Ese momento en que lloras bajo el agua intentando borrar el olor de ese cerdo, que sí, se irá de tu cuerpo, pero durante días, semanas, podrás todavía sentirlo en el interior de tus fosas nasales, descubrirás que lo que te queda no se quita, porque no está en la piel: está tatuado en tu dignidad.
Ufff me he puesto palote :babeando:
 
Habláis con una alegría tremenda de dejaros reventar el ojete por un fajo de billetes como si después todo se arreglara pagando psicólogos o pidiendo putas al por mayor rollo media docena en pack para luego trocearlas en el sótano y tapar el trauma. Muy pintoresco todo. Es muy bonito.

El problema es que la película no va exactamente como la tenéis en la cabeza. No sería ese rollo clínico digamos de que el tipo entra, te folla el culo, te suelta la pasta y hasta luego Andrés.

No. La cosa es otra.

Imagínatelo: un cerdo obeso, grasiento y sudoroso. Uno que te mira con los ojos brillantes de deseo barato, como si fueras una muñeca rota. Ya desde el principio te hace sentir sucio, lo notas y lo sabes. En principio lo aceptas porque en tu cabeza puedes oír una parte de ti que te dice: piensa en la pasta, hermano, piensa en la pasta. Y ahí estás tú, reducido a un trozo de carne cotrosa esperando a que te agarre como quien manosea un filete pasado. Como quien PAGA manda, te ORDENA que te pongas boca abajo y mientras te giras ya te empuja sin más, con la brutalidad de alguien que no ve a una persona sino a un agujero que usar.

El tuyo.

Su rabo mugriento entra de golpe. Querías mimitos? :elrisas: Si has sido inteligente, dentro de los estúpido que eres, lo has dilatado como un condenado tal vez te salves del desgarro inmediato. Porque si no, ay hermano, prepárate: tu ojete va a abrirse en canal sangrando como el cuello abierto de un cerdo en matanza, desgarrado, palpitando, mientras tragas saliva para no chillar (al gordo le gustaría, y eso lo sabes. Pero no lo quieres dar gratis si consigues evitarlo).

Ese momento, no tiene nada de aséptico ni glamuroso: es carne viva partiéndose, es dolor seco, es sentir cómo tu dignidad se resquebraja al mismo ritmo que tu ano.

"Piensa en la pasta".

Y ahí es donde empieza la FIESTA: el cerdo te cabalga, jadea en tu oreja, te gime, y el sudor que le chorrea por la espalda te empapa hasta impregnarte de un olor rancio a pecho de hombre. Te invaden las arcadas, pero te aguantas porque ya estás vendido.

Ahí el "piensa en la pasta" ya no te funciona.

Esos minutos eternos se convierten en un túnel oscuro de dolor, asco y humillación. Y al final, cuando tu culo ya tiembla en espasmos como un músculo deshecho, sientes cómo te rellena como un pavo de Navidad, esa leche caliente empujada dentro de tus heridas abiertas, ardiendo como ácido.


Después quedas tirado, el cuerpo temblando, el ojete latiendo y goteando semen mezclado con sangre.

Sí, tienes dinero, pero mírate joder: eres basura, hermano, pura basura.

Quizás todavía te suelte un “buen maricón” como propina antes de decirte que te vistas y te largues. Y tú ahí a toda prisa, humillado y roto, recogiendo tu ropa, con los muslos manchados de semen de otro, el ojete en carne viva y la certeza de que lo más humillante todavía está por venir: la ducha.

Ese momento en que lloras bajo el agua intentando borrar el olor de ese cerdo, que sí, se irá de tu cuerpo, pero durante días, semanas, podrás todavía sentirlo en el interior de tus fosas nasales, descubrirás que lo que te queda no se quita, porque no está en la piel: está tatuado en tu dignidad.
Vaya, ya has jodido la fantasía a un montón de shur. No tengo bolas verdes ni nada. Pídelo a los admin. Hablamos de algo que no te creas trauma. Además que hablamos de que puedes elegir persona y un ritmo que no te deje desangrado, además de usar lubricante.
 
Habláis con una alegría tremenda de dejaros reventar el ojete por un fajo de billetes como si después todo se arreglara pagando psicólogos o pidiendo putas al por mayor rollo media docena en pack para luego trocearlas en el sótano y tapar el trauma. Muy pintoresco todo. Es muy bonito.

El problema es que la película no va exactamente como la tenéis en la cabeza. No sería ese rollo clínico digamos de que el tipo entra, te folla el culo, te suelta la pasta y hasta luego Andrés.

No. La cosa es otra.

Imagínatelo: un cerdo obeso, grasiento y sudoroso. Uno que te mira con los ojos brillantes de deseo barato, como si fueras una muñeca rota. Ya desde el principio te hace sentir sucio, lo notas y lo sabes. En principio lo aceptas porque en tu cabeza puedes oír una parte de ti que te dice: piensa en la pasta, hermano, piensa en la pasta. Y ahí estás tú, reducido a un trozo de carne cotrosa esperando a que te agarre como quien manosea un filete pasado. Como quien PAGA manda, te ORDENA que te pongas boca abajo y mientras te giras ya te empuja sin más, con la brutalidad de alguien que no ve a una persona sino a un agujero que usar.

El tuyo.

Su rabo mugriento entra de golpe. Querías mimitos? :elrisas: Si has sido inteligente, dentro de los estúpido que eres, lo has dilatado como un condenado tal vez te salves del desgarro inmediato. Porque si no, ay hermano, prepárate: tu ojete va a abrirse en canal sangrando como el cuello abierto de un cerdo en matanza, desgarrado, palpitando, mientras tragas saliva para no chillar (al gordo le gustaría, y eso lo sabes. Pero no lo quieres dar gratis si consigues evitarlo).

Ese momento, no tiene nada de aséptico ni glamuroso: es carne viva partiéndose, es dolor seco, es sentir cómo tu dignidad se resquebraja al mismo ritmo que tu ano.

"Piensa en la pasta".

Y ahí es donde empieza la FIESTA: el cerdo te cabalga, jadea en tu oreja, te gime, y el sudor que le chorrea por la espalda te empapa hasta impregnarte de un olor rancio a pecho de hombre. Te invaden las arcadas, pero te aguantas porque ya estás vendido.

Ahí el "piensa en la pasta" ya no te funciona.

Esos minutos eternos se convierten en un túnel oscuro de dolor, asco y humillación. Y al final, cuando tu culo ya tiembla en espasmos como un músculo deshecho, sientes cómo te rellena como un pavo de Navidad, esa leche caliente empujada dentro de tus heridas abiertas, ardiendo como ácido.


Después quedas tirado, el cuerpo temblando, el ojete latiendo y goteando semen mezclado con sangre.

Sí, tienes dinero, pero mírate joder: eres basura, hermano, pura basura.

Quizás todavía te suelte un “buen maricón” como propina antes de decirte que te vistas y te largues. Y tú ahí a toda prisa, humillado y roto, recogiendo tu ropa, con los muslos manchados de semen de otro, el ojete en carne viva y la certeza de que lo más humillante todavía está por venir: la ducha.

Ese momento en que lloras bajo el agua intentando borrar el olor de ese cerdo, que sí, se irá de tu cuerpo, pero durante días, semanas, podrás todavía sentirlo en el interior de tus fosas nasales, descubrirás que lo que te queda no se quita, porque no está en la piel: está tatuado en tu dignidad.
Tienes razón, lo he pensado mejor... 10 pavos
 
Habláis con una alegría tremenda de dejaros reventar el ojete por un fajo de billetes como si después todo se arreglara pagando psicólogos o pidiendo putas al por mayor rollo media docena en pack para luego trocearlas en el sótano y tapar el trauma. Muy pintoresco todo. Es muy bonito.

El problema es que la película no va exactamente como la tenéis en la cabeza. No sería ese rollo clínico digamos de que el tipo entra, te folla el culo, te suelta la pasta y hasta luego Andrés.

No. La cosa es otra.

Imagínatelo: un cerdo obeso, grasiento y sudoroso. Uno que te mira con los ojos brillantes de deseo barato, como si fueras una muñeca rota. Ya desde el principio te hace sentir sucio, lo notas y lo sabes. En principio lo aceptas porque en tu cabeza puedes oír una parte de ti que te dice: piensa en la pasta, hermano, piensa en la pasta. Y ahí estás tú, reducido a un trozo de carne cotrosa esperando a que te agarre como quien manosea un filete pasado. Como quien PAGA manda, te ORDENA que te pongas boca abajo y mientras te giras ya te empuja sin más, con la brutalidad de alguien que no ve a una persona sino a un agujero que usar.

El tuyo.

Su rabo mugriento entra de golpe. Querías mimitos? :elrisas: Si has sido inteligente, dentro de los estúpido que eres, lo has dilatado como un condenado tal vez te salves del desgarro inmediato. Porque si no, ay hermano, prepárate: tu ojete va a abrirse en canal sangrando como el cuello abierto de un cerdo en matanza, desgarrado, palpitando, mientras tragas saliva para no chillar (al gordo le gustaría, y eso lo sabes. Pero no lo quieres dar gratis si consigues evitarlo).

Ese momento, no tiene nada de aséptico ni glamuroso: es carne viva partiéndose, es dolor seco, es sentir cómo tu dignidad se resquebraja al mismo ritmo que tu ano.

"Piensa en la pasta".

Y ahí es donde empieza la FIESTA: el cerdo te cabalga, jadea en tu oreja, te gime, y el sudor que le chorrea por la espalda te empapa hasta impregnarte de un olor rancio a pecho de hombre. Te invaden las arcadas, pero te aguantas porque ya estás vendido.

Ahí el "piensa en la pasta" ya no te funciona.

Esos minutos eternos se convierten en un túnel oscuro de dolor, asco y humillación. Y al final, cuando tu culo ya tiembla en espasmos como un músculo deshecho, sientes cómo te rellena como un pavo de Navidad, esa leche caliente empujada dentro de tus heridas abiertas, ardiendo como ácido.


Después quedas tirado, el cuerpo temblando, el ojete latiendo y goteando semen mezclado con sangre.

Sí, tienes dinero, pero mírate joder: eres basura, hermano, pura basura.

Quizás todavía te suelte un “buen maricón” como propina antes de decirte que te vistas y te largues. Y tú ahí a toda prisa, humillado y roto, recogiendo tu ropa, con los muslos manchados de semen de otro, el ojete en carne viva y la certeza de que lo más humillante todavía está por venir: la ducha.

Ese momento en que lloras bajo el agua intentando borrar el olor de ese cerdo, que sí, se irá de tu cuerpo, pero durante días, semanas, podrás todavía sentirlo en el interior de tus fosas nasales, descubrirás que lo que te queda no se quita, porque no está en la piel: está tatuado en tu dignidad.
 
Ni por todo el oro del mundo.

Además tengo un mecanismo ancestral de mayorista que no deja pasar ni el pelo de una gamba
 
Por un gramo de coca como la vacaburra de Burbuja desde luego que no.

Por dos quizá me lo piense.
 
Yo solo por gusto. Me han ofrecido dinero y otras cosas muchas veces pero no va conmigo.
 
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