
El asteroide Chicxulub, responsable de la extinción masiva de los dinosaurios hace 66 millones de años, medía entre 10 y 12 kilómetros de diámetro. Aunque en volumen era más pequeño que el Monte Everest que alcanza los 8.848 metros de altura y tiene una base de casi 20 km, su impacto fue devastador por una razón clave: la velocidad. Chicxulub viajaba a más de 20.000 km/h cuando golpeó la Tierra, liberando una energía equivalente a más de 100 millones de megatones de TNT, algo miles de millones de veces más potente que la bomba de Hiroshima. El choque creó un cráter de más de 180 km de diámetro, generó tsunamis de más de 1.000 metros de altura, incendios globales, un invierno planetario por el polvo y el azufre en la atmósfera, y colapsó la fotosíntesis durante años. Como resultado, el 75% de todas las especies del planeta desaparecieron. Esta comparación no solo muestra la escala del asteroide junto al Everest, sino que revela una verdad impactante: un objeto más pequeño que una montaña bastó para reiniciar la historia de la vida en la Tierra.
Sin embargo, en volumen total, el Everest era mucho mayor, ya que es una inmensa formación terrestre. Aun así, el verdadero poder de Chicxulub no estuvo en su tamaño, sino en su velocidad.