Yo no he mencionado el machismo, lo has sacado tú. Mi comentario iba sobre la falta de una mirada neutral y el desprecio generalizado hacia el fútbol femenino. No hace falta ser seguidora del deporte para ver que si a algo no se le da ni una oportunidad y encima se le ridiculiza desde el principio, es difícil que crezca o se valore con justicia.
Decir que la solución es insultar a las jugadoras “por las risas” no es exigir calidad, es espectáculo cutre. Si lo que se propone es convertir el deporte femenino en un circo para echarse unas risas, entonces no estamos hablando de deporte, sino de otra cosa. Y con eso no gana nadie —ni ellas, ni el público, ni mucho menos la dignidad ajena.
Y ya que has sacado tú el tema de las cuotas, te digo algo: yo no estoy ni a favor ni en contra. En un mundo ideal no harían falta. Pero es que con actitudes como la tuya se entiende por qué a veces se imponen. Porque si no existieran, muchas mujeres directamente no tendrían la oportunidad de demostrar si están capacitadas o no, ya que ciertos perfiles (como el tuyo) las descartarían automáticamente por ser mujeres, no por falta de mérito.
Las cuotas no nacen del capricho, sino de intentar corregir ese sesgo que ni se admite, pero que se practica. Lo curioso es que quienes más se quejan de ellas suelen ser los mismos que justifican esas desigualdades con frases como “aunque sean unas petardas”. Tú mismo acabas de dar el ejemplo
de por qué, a veces, se hacen necesarias.