¿Y las plantas también aprenden? Venga chaval, que te estás perdiendo los dibujos animados en la tele. No te metas donde no sabes que luego te pierdes. El marxismo como el comunismo y todos los ismos que quieras, son teorías que se han intentado poner en práctica unas con más fortuna que otras.
Ser marxista significa defender a un Marx que fue el discreto acosador; el padre negligente hasta el virtuosismo; el machista inflexible que maltrataba a sus hijas y expresaba su desprecio hacia su género siempre que podía con declaraciones como: "mi esposa ha dado a luz un bebé, desgraciadamente es una niña " (carta a Engels 1851); el vividor que dilapidó el patrimonio de su esposa; el feroz defensor del colonialismo como atestiguan sus entusiastas escritos sobre la ocupación de la India por parte de Inglaterra; es ahora mismo, el símbolo máximo de los predicadores progresistas que pretenden librar a la sociedad de los males ejercidos de modo paradójico por su propio profeta.
Significa defender a Lenin o Stalin a la sazón responsable del holodomor ucraniano. El marxismo solo puede ser entendido como fenómeno social, y objeto de estudio, en cuanto a su manifestación en el universo tangible. Sus especulaciones conceptuales son ámbito de la literatura escatológica.
Ser marxista significa defender el castigo de todo aquel disidente del sistema, la lista de causales delineadas en el artículo 58 del código penal soviético, relativo a crímenes contra el Estado, esgrimía una larga y ambigua enumeración de posibilidades (casi Borgeanas) que convertían en enemigo del pueblo a prácticamente cualquier individuo, ya sea que este haya sido consiente o no de los crímenes que se le atribuían. Solzhenitsyn refiere una serie de circunstancias inverosímiles que fueron usadas como pretexto para privar de su libertad a un número inconmensurable de ciudadanos, entre las que señala los siguientes ejemplos:
Razones para ser considerado un enemigo del pueblo según el artículo 58
- no disfrutar de los encandilados versos del cantor de la revolución Máximo Gorki, como puede leerse en esta cita "Un… ex diplomático, fue acusado de agitador, por haber dicho que Gorki es un mal escritor. Y no es que estemos exagerando. Por Gorki fueron condenados todo el tiempo".
- Haber mancillado los símbolos sagrados (fotografías o estatuas de los líderes revolucionarios), en palabras del autor: "Un sastre, para que no se le extraviara la aguja, la clavó en un diario colgado en la pared y dio justo en el ojo de una fotografía del líder Kaganovich, fue visto por un cliente. Artículo 58, diez años (terrorismo)… Una vendedora, en el momento de recibir mercadería de un mayorista, a falta de otro papel anotaba la cantidad en una hoja de diario. El número de panes de jabón cayó justo en la frente del camarada Stalin. Artículo 58, diez años… El gerente de un club rural, en compañía del vigilante, fue a comprar un busto del camarada Stalin, este era demasiado pesado y no podía llevarlo. Finalmente, el hombre ideó una solución: hizo un nudo corredizo con su cinturón alrededor del cuello de Stalin y lo llevó colgado al hombro por las calles del pueblo. Ahí ya no hay discusión, el caso es claro: 58-8, terrorismo, diez años.¨
- Los atentados contra el honor de las instituciones de la revolución también recibían castigos ejemplares de parte de los siempre dispuestos comisarios soviéticos, así por ejemplo Solzhenitsyn narra: "En un momento de cólera, un campesino trató a su vaca de «ramera de koljós»; artículo 58, diez años".
- La prevención de propaganda contra revolucionaria, fue otro de los desvelos de las autoridades, cualquiera que realizara acciones que promovieran ideas contrarias al espíritu marxista debía, como no podía ser de otra manera, sufrir las consecuencias de su trasgresión, en otro pasaje puede leerse como : "un carpintero sordomudo fue condenado por propaganda contrarrevolucionaria. ¿Cómo lo consiguió? Estaba entarimando un club. Para trabajar con más comodidad había echado su chaqueta y su gorra sobre el busto de Lenin. Alguien asomó la cabeza y lo vio. ¡Artículo 58, diez años!".
Diez años en un Gulag, era la pena común a las transgresiones ridículas.
Ser marxista es defender las chekas y sus comités políticos donde cada persona arrestada era llevada delante de un juez de instrucción a fin que firmen una confesión donde reconocía sus insondables crímenes contra la deslumbrante utopía del futuro.
Todo eso y más significa ser marxista y comunista. Ahora vienes y me dices que son consignas aprendidas y que en realidad no es eso. Párate sólo a pensar que para defender esa mierda de ideología HUBO QUE CONSTRUIR UN MURO PARA QUE LA GENTE NO ESCAPARA.
Hala, y ahora sigue con los teletubbies.